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LA PROGRAMACIÓN RELIGIOSA DE LA COPE
Permítanme estas líneas como respuesta a la carta titulada ¿Dinero, o exigencia evangélica?, del pasado día 8. La Cadena COPE ofrece todos los días de la semana una programación social y religiosa, que incluye temas como la educación, la vida religiosa, la acción caritativa de la Iglesia, la familia y defensa de la vida, la cultura examinada desde un punto de vista cristiano, la ayuda al tercer mundo y la actualidad eclesial. Aparte de esto, ofrecemos, en cuatro momentos del día, un breve aldabonazo para ayudar a mantener la memoria cristiana dentro de la vida cotidiana: comentario matinal, rezo del Ángelus y Línea COPE. Los Domingos ofrecemos a nuestros oyentes un bloque matinal que incluye la transmisión de la Santa Misa, un programa especial dedicado al Día del Señor, así como información diocesana y del conjunto de la Iglesia, en España y en el mundo. Por la noche emitimos La Linterna de la Iglesia, el único programa de debate y análisis sobre la actualidad eclesial que existe en el panorama de los medios de comunicación generalistas de nuestro país. Parece que todo esto no significa gran cosa para el remitente de la carta, pero creo que a la vista está que la COPE sí sirve para algo a la Iglesia de Cristo. Debo añadir que tenemos un interés constante en que los temas de fondo que preocupan a nuestra Iglesia, sean adecuadamente presentados y tratados en los grandes Magazines de la Cadena: aunque no siempre se consiga el ideal deseado, la diferencia con el tratamiento que realizan otras cadenas en temas como defensa de la vida, magisterio del Papa y de los obispos, pobreza y marginación, derechos humanos, etc.., es sustancial. La COPE quiere ser fiel a su vocación de hacer presente el mensaje cristiano en todos los aspectos e intereses de la vida humana, y por eso debe ofrecer programas de deportes, de cocina, de economía, de política y de tantas otras cosas. El desafío constante (frente al que saben que soy especialmente sensible) es que todos estos programas estén cada vez más atravesados por la luz del Evangelio. |
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Sé muy bien que hay deficiencias en nuestros programas, como en toda obra humana, y que nos queda camino por recorrer para hacer realidad ese ideal. Pero cabe esperar del buen pueblo cristiano que nos aliente en esa vía, y no cometa el error de despreciar lo que ya tenemos. Si un día nos viéramos sin ello, seguro que todos lo lamentaríamos.
José Luis Restán JUAN PABLO II Y LA ECOLOGÍA
Me parecen atinadas las observaciones de Antonio Gaspari, experto en temas medioambientales, sobre la sonada intervención del Papa del 15 de enero. El ecologismo de Juan Pablo II es radicalmente opuesto al ecologismo débil e ideologizado de los Verdes. El del Papa es un ecologismo esperanzado, en el que el hombre y la mujer no son maldición sino bendición para el planeta, no empobrecimiento sino riqueza para el mundo. En cambio, muchos grupos ecologistas hablan del hombre como un cáncer del planeta, que hay que suprimir para que el planeta sobreviva. Mientras el Pontífice denuncia el escándalo del hambre en un mundo en el que Dios nos ha puesto a disposición una gran cantidad de recursos, esas organizaciones, en nombre de la falta de recursos ambientales, piden el control demográfico en las regiones más pobres del planeta. Para Juan Pablo II, el hombre y la mujer han sido creados a imagen de Dios con la misión de fecundar, multiplicar y llenar la tierra, subyugándola y dominando los peces del mar, los pájaros del cielo y todo ser que vive sobre la tierra. Por el contrario, algunas asociaciones ecologistas tienden a eliminar toda diferencia ontológica entre el hombre y los demás seres vivientes. Pues yo me quedo con ese ecologismo optimista que lucha para que hombres y mujeres vuelvan a pasear por el jardín de la creación tratando de hacer que los bienes de la tierra estén disponibles para todos y no sólo para algunos privilegiados. Josefa Jiménez Molina. LOS SANTOS INOCENTES
Me ha impresionado mucho el número de Alfa y Omega dedicado a los mártires del siglo XX. La gran paradoja evangélica, el grano de trigo que no muere no da fruto, es incomprensible a los ojos humanos. Considerar a los mártires esperanza del mundo e incluir entre ellos a los millones de abortos y los miles de embriones sacrificados al egoísmo del poder económico y del bienestar es algo nuevo. Sólo la acción salvadora de Dios puede hacer sobreabundar la gracia donde abunda el pecado. Y todos actualmente necesitamos ese baño de gracia y de pureza para curarnos del mal de la anticultura de la muerte que difunde su atmósfera asfixiante por todas partes. A ellos, a los santos inocentes, encomendemos a sus madres, a sus padres, heridos en lo más profundo de su ser por el mal cometido, y al personal sanitario, involucrado en la dinámica y en el negocio del aborto. Margarita Fraga Iribarne FE DE ERRATAS
En la línea 11 del artículo firmado por Antonio Lago Carballo, publicado en la página 20 de nuestro número anterior, con el título Rafael Lapesa, un hombre de Dios, donde se lee ... convencional generosidad debe leerse ... convivencial generosidad.Pedimos disculpas por este error involuntario. |