RetrocesoA&ONº 262/31-V-2001SumarioEn portadaContinuar

Niños, de entre 8 y 12 años, explican quién es para ellos la Virgen María
María, mi mamá del cielo

Madrid, Valencia, Gijón y Vigo. Éstas han sido las cuatro ciudades que participaron en nuestra encuesta, de despedida al mes de mayo. ¿Quién es para mí la Virgen María? era la pregunta que debían responder los niños participantes mediante dibujos y redacciones, para conocer su opinión, justo hoy, fiesta de la Visitación de la Virgen María a su pariente Isabel. Resultado, como pueden comprobar, sorprendente

A. Llamas Palacios

Cuando suena el timbre que anuncia el fin de las clases, un ruido de sillas, pupitres y estuches cerrándose ahoga la voz del profesor, que estira el cuello dando las últimas recomendaciones, como si con ése movimiento pudiera hacerse oír por encima del entusiasmo de un niño.

Y es que estamos en mayo. No es invención, es que los días son especiales. Se respira verano, el frío ha decidido emigrar, eso sí, a regañadientes, y a la ciudad le envuelve un aire distinto, que hace las delicias de los niños, los más sensibles, los más receptivos, los más curiosos.

Es que estamos en mayo. No es el mes de las flores por casualidad. Es el mes de la Virgen, el mes que los cristianos dedican a la Madre. La figura amada por la Iglesia porque es fuente de ternura y de amor. De ella beben sedientos de explicaciones, navegantes en mares de dudas, solitarios rodeados de multitudes y urbanitas con corazones hastiados de asfalto. También, claro, los enamorados, los sonrientes, inocentes y buscadores de tesoros intangibles. Todos ellos buscan a su Madre.

Estamos en mayo, y los niños, además de disfrutar del olor a verano, de las flores y del sol, pueden ver cómo la Virgen María se hace presente en las actividades de los colegios, de las catequesis, con más intensidad que en el resto del año. Mediante juegos, canciones, lecturas de textos y oraciones, la imagen de María, su mamá del cielo, va horadando un hueco en sus sentimientos, si la educación y el ambiente que los rodea se lo permite. ¿Pero, qué piensan hoy los niños de la Virgen María?

Alfa y Omega ha elegido algunas ciudades españolas para que niños de colegios y parroquias, entre 8 y 12 años, dibujen y expliquen con sus palabras cómo ven ellos a su Madre del cielo.

Con sus trabajos en mano, realizados con ilusión-a la vista está-, ofrecemos a nuestros lectores los resultados.

MARÍA, MADRE DE DIOS

Cuando se les hizo la pregunta de ¿Quién es para ti la Virgen María?, los niños enfocaron sus respuestas de forma distinta y a la vez uniforme. Andrea Rolo, del Colegio Mariano, de Vigo, de quinto de Educación Primaria, comenta que el Señor se fijó en María por sus buenas cualidades. La Virgen siempre apoyó a su Hijo y estuvo siempre con Él, aun cuando le crucificaron. Pasó por malos tragos, como cuando tuvo que huir con Jesús porque Herodes quería matarlo. Sufrió mucho cuando su Hijo murió porque lo quería por encima de todo. Pero a pesar de ser pobre, era una mujer muy alegre y sobre todo trabajadora.

La valentía de la Virgen y su fe plena se ve destacada en la respuesta de Cristina Hernández, de Primero de ESO, del colegio San José de Madrid: María, en todo momento, fue una mujer que tuvo fe en Dios desde el principio y creyó en lo que Él le decía. Dijo «sí» a Dios a la propuesta que le había hecho; ella se arriesgó en todo momento sin saber lo malo o bueno que le podría ocurrir; aceptó confiando en Dios.

Diana Carolina Izquierdo, también del colegio San José, de Madrid, comenta que Dios contó para su proyecto con María. Dios la invita por medio del arcángel Gabriel a ser la Madre de Jesús. Y María dijo «sí». Ella comprendió la grandeza del proyecto de Dios, y se portó como una buena madre. Cuidó, ayudó y acompañó a su Hijo.

Desde la parroquia San Francisco Javier, en el barrio de El Bibio, de Gijón, Lidia explica que la Virgen María es Madre de Jesús, y Madre nuestra. Para mí la Virgen María es una Madre buena, porque es humilde y daba gracias a Dios por que se fijó en ella para ser la Madre de Jesús. María entendió, a pesar de su tristeza, que Jesús debía morir por nosotros.

Rubén, alumno de quinto de Educación Primaria en La Asunción de Vallecas, Madrid, cuenta que María fue la persona que más cerca estuvo de Jesús. Era su Madre, y por ello, quien mejor comprendía a Jesús. Ella sabía perfectamente quién era su Hijo y cuál era la misión que tenía que realizar en el mundo. Por eso siempre estuvo al lado de Jesús para ayudarle y colaborar en su misión salvadora.

La Virgen fue elegida por Dios de entre todas las mujeres, para dar a luz a su Hijo -según Enma Romero, del Colegio Mariano, de Vigo-. Desde el cielo, la Virgen nos cuida porque es Madre de todos los hombres. Yo, en mayo, intento portarme mejor y ofrecerle pequeños detalles; por ejemplo, hago los deberes antes, o ayudo más a todos. Yo creo que la Virgen tiene un cariño especial por los niños, y por eso nosotros tenemos que acordarnos mucho de ella.

MARÍA, MADRE DE TODOS

La Virgen María es Madre de Jesús, y por tanto, la Madre de todos nosotros -explica Cristina Serrano, del colegio San José, de Madrid-. Creo que su vida debió ser difícil y que, en ocasiones, no le sería fácil comprender todos los aspectos relacionados con la vida, predicación y muerte de Jesús, su Hijo. Su sufrimiento como Madre que, desde el principio, sabe que va a perder a su Hijo, que morirá por todos los hombres, debió de ser muy grande. En los momentos difíciles, ella permanece unida a su Hijo, compartiendo su dolor, y Él se la entrega a Juan, su discípulo preferido, y a través de él, a todos nosotros.

Muchos son los niños que se centraron en la visión de la Virgen como Madre de la Humanidad, y para muestra el botón que ofrece María, de quinto curso de Educación Primaria, del colegio La Asunción de Vallecas, Madrid: María es nuestra Madre igual que es Madre de Jesús. Nos quiere a todos mucho, pero a todos por igual, es decir: a los pobres, a los ricos, a los guapos y a los feos. Jorge Fernández, del colegio San José de Madrid explicó en su redacción sobre cómo veía él a la Virgen que María fue Madre de Dios y Madre de la Iglesia. Fue el espejo sobre el que todo el mundo debería mirarse, pues fue una mujer servicial, y Madre de todos los pobres, ya que siempre ayuda a los necesitados, siendo abogada de todos ellos cuando los momentos lo precisan.

Desde Gijón, Gonzalo, de la parroquia San Francisco Javier, escribe: María, eres mi segunda Madre, porque me cuidas y me quieres. Eres muy buena porque Dios te eligió para ser la Madre de Jesús. Y desde esa ciudad del norte, Francisco escribe, con letra insegura, pero decidido: Para mí María es mi madre del cielo, y de todos también. Ella sabía que Jesús tenía que morir por nosotros. También en Gijón, Miguel, de siete años, plasmó su pensamiento breve, pero conciso: La Virgen para mí es una mujer buena que nos cuida como su Hijo Jesús. Ocho años tiene Marta Lobo, quien, también desde Gijón, afirma: La Virgen para mí es una mujer muy buena, amable. Es mi Madre y Madre de Jesús. Ella nos cuida como cuidó a Jesús, porque somos sus hijos y también hijos de Dios.

MARÍA NOS SALVA. NOS AYUDA

La Virgen como mediadora también está presente en los niños. No pocos fueron los que afirmaban pensar en ella ante las dificultades. Yo creo que tengo todos los días a la Virgen a mi lado -decía Estrella, del colegio de La Asunción, en Vallecas, Madrid-. Cuando pienso en la Virgen, me siento segura, también cuando hablo con ella. Rezo a ella por las noches cuando tengo miedo, y se me quita por completo y me quedo dormida. Cuando voy a misa, a veces le pido que no haya gente mala. Para mí la Virgen es mi Madre.

También hablaba en estos términos David García, de Gijón: La Virgen es la Madre de Jesús y nuestra Madre. Es a ella a quien debemos acudir en todas nuestras necesidades, pues nos puede ayudar en todo momento. Yo me encomiendo a ella todos los días.

María no es sólo la Madre de Jesús, sino también la de todos los niños del mundo -explica Sandra Ortega, de Gijón-. Ella nos protege y cuida desde el cielo, y es símbolo y ejemplo para todas las mamás. Cuando te sientes solo o tienes algún problema hablas con ella rezando, porque siempre te escucha y ayuda, como hacen las mamás de la tierra. Y si algún niño se queda sin mamá, la Virgen le acompaña y encuentra la manera de que no esté triste ni solo.

Igualmente opina Andrea Ojeda, del curso Tercero de Educación Primaria del colegio La Asunción de Vallecas (Madrid): Para mí la Virgen es la estrella que nos ilumina, la mujer más cariñosa y la más creyente en Dios. Ella nos cuida, nos protege, nos ayuda y nos guía.

LA VIRGEN, DONDE QUIERA QUE SEA

María recibe un nombre distinto según la provincia de España en la que nos encontramos. Este fenómeno también lo recogen los niños, junto con las peregrinaciones, y otras manifestaciones de la gente hechas con amor a la Madre de Dios. Una forma de demostrar la veneración y admiración a la Virgen -escribe Nuria Carrascosa, del colegio San José de Vallecas (Madrid)- la encontramos en esas peregrinaciones a los santuarios que albergan su imagen. Es muy emocionante ver cómo cientos de miles de personas rezan con fervor al unísono ese rosario donde el «Ave María» resuena tan fuerte que parece llegar al cielo.

Miguel Ángel Cardenal, del colegio San José, en una bonita redacción titulada Recordando a María, en una tarde de mayo, explica que, pensando cómo escribir estas palabras, se me viene a la cabeza que vivo en un país en el cual se venera a la Virgen por cualquier provincia que se vaya, siendo la Patrona de muchas de ellas. La conocen en Zaragoza como Virgen del Pilar, Macarena en Sevilla, Montserrat en Cataluña, Guadalupe en Extremadura, Paloma o Almudena en Madrid, etc.

Y, desde el Colegio Mariano, de Vigo, Jennifer Vázquez, de 8 años, explica que la Virgen se encuentra en todas las iglesias y naciones con nombres y casas distintas, pero es siempre la misma y única Virgen María (Virgen de la Salud, Virgen de Fátima, Virgen del Carmen..., pero siempre nos protege e intercede por nosotros ante su Hijo Jesús.

Han sido sólo una pequeña selección de todas las cartas que nos enviaron los alumnos por medio de sus profesores o catequistas. Un agradecimiento sincero a estos últimos, cuyo esfuerzo ha dado estos frutos que ahora tienen entre sus manos.

Los niños han escrito y dibujado lo que, en su todavía pequeño mundo, significa tener una Madre en el cielo. Si doña Concepción Vicente, una sencilla madre y abuela de familia, desde León, pudiera leer todas estas respuestas, posiblemente estaría de acuerdo en que, allá por los años 40, en el colegio de La Milagrosa de la capital leonesa, las flores que cada día ponía en el altar a la Virgen estaban recogidas y depositadas con los mismos sentimientos sinceros hacia una Madre. Si don Ricardo Goicoechea, sacerdote de la Compañía de Jesús, a punto de cumplir los 86 años de edad, pudiera echar un simple vistazo a algunas de las poesías dedicadas en estas páginas a la Virgen, puede que se acordara de él cuando muchacho, hace ya más de 60 años, en el madrileño colegio El Pilar, escribiendo peticiones a la Virgen en pequeños papeles que luego quemarían a los pies de Su altar.

Puede que sor Clara Fernández, hoy clarisa en el convento de Belorado, Burgos, piense que no hay tanta distancia entre estos niños y la niña que ella fue en su pueblo natal de Burgos, Barrio de Díaz-Ruiz, cuando, por estas fechas en tiempos de la Segunda República, cogía flores con sus hermanos y se las ofrecían a la Virgen, cantando la canción que se adueñó del mes de mayo: Venid y vamos todos, con flores a María... Y es posible que, la madre Misericordia Pérez, franciscana y residente en Salamanca, recuerde, leyendo a estos niños, sus años de profesora durante los años 30 y 40, en el colegio de La Inmaculada de San Felices de Buelna, Santander, donde una gran fiesta celebrada justamente en un día como hoy, 31 de mayo, clausuraba el mes de la Virgen, y alumnas y padres acudían a la iglesia para vivirlo unidos, ofreciendo flores y recitando poesías a la Virgen.

Es casi seguro que, si todos ellos leen las palabras de estos niños, se acuerden de cuando eran pequeños y el mes de mayo también olía a flores y a verano.

A la flor más bonita,
María, Madre de Dios.

Como una flor sus pétalos
se abren dándonos amor.

Como una flor el cáliz
nos quiere unir y dar paz.

Como una flor las espinas
representan su dolor.

Como en una flor su tallo,
el camino que nos lleva
desde la tierra al cielo.

Como una flor su color
es la ternura.

Como una flor nos perfuma
el aroma de su bondad.

Moisés Pérez Martínez. 10 años
Colegio La Asunción de Vallecas, Madrid

María amiga:

María, eres Madre y Señora
y estás conmigo a cualquier hora.

Al empezar un nuevo día
me acompaña tu frescura
que con el paso de la mañana
se convierte en hermosura.

María, eres confidente y amiga
de cualquiera que te lo pida.

Quieres a todos por igual
sin fijarte en la maldad.

Estás hecha de bondad
y compartes la alegría

que sentimos al vivir con fe cada día.

Miriam Lorenzo Pérez. 10 años
Colegio Mariano, de Vigo