Guerra en Costa de Marfil: Hermano Antonio Rieu
O salimos todos,
o nos quedamos todos


El pasado 19 de septiembre, un grupo armado asaltó varios puntos militares estratégicos de Costa de Marfil, mientras su Presidente, Laurent Gbagbo, se encontraba en visita oficial en Italia, a punto de acudir a la audiencia con el Papa. Lo que comenzó como un golpe de Estado se parece, cada vez más, a una guerra civil en la que, sólo el primer día, perdieron la vida trescientas personas. Un protagonista de primera mano, el Hermano Marista Antonio Rieu, director del colegio que tiene su congregación en Korhogo, lo cuenta para Alfa y Omega:

Eran las 8 de la mañana y llevábamos andando una hora, desde Korhogo hasta el punto de encuentro que nos indicó el cónsul francés. Durante la semana anterior habíamos sacado pecho para ser más fuertes, pero ahora reconocemos que pasamos miedo. Sin embargo, tengo que decir que aquel día, al pasar por las calles desiertas de la ciudad, estaba sereno, porque, si pasaba algo, sería directo y muy rápido.
Nuestro problema era que, entre los hermanos de la comunidad, teníamos a dos nativos y dudábamos si les iban a evacuar o no. Era la condición que poníamos: o salimos todos, o nos quedamos todos. Y además teníamos 14 bebés de entre seis y nueve meses, porque tenemos un hogar de niños abandonados para adopción. Nos avisaron la víspera por la noche de que saldríamos a las ocho de la mañana, y pudimos hablar con las mujeres cuidadoras para que sacaran a los bebés.

De la normalidad, a la guerra
El 15 de septiembre me encontraba en Korhogo. Empezábamos con normalidad y entusiasmo el nuevo curso escolar con los chicos y profesores. Además, abríamos un colegio nuevo, Champagnat. El martes 17 tuvimos la reunión de profesores con toda normalidad. El jueves de madrugada nos despertaron unos tiros. Pensábamos que era, como otras veces pasa, los militares persiguiendo a algunos bandidos. Pero los tiros duraban y duraban. Cuando a las cinco y cuarto nos juntamos en la capilla para orar, nos miramos todos y pensamos: Esto ya dura demasiado, debe ser otro golpe de Estado. Si era un golpe de Estado habría que esperar dos o tres días. Radio Francia Internacional, que es la que nos nutre de noticias, hablaba de un problema fuerte en Costa de Marfil. De un motín en la capital y una batalla. Los amotinados habían asaltado los cuarteles de la ciudad, habían matado al ministro del Interior y también al general golpista Roberto Güei. Tomaron Bouaké, que es una ciudad de casi un millón de habitantes, situada hacia el centro del país, y Korhogo, que era donde estábamos nosotros. Oficialmente dijeron que había más de trescientos muertos y cientos de heridos.
Nos enteramos que estaban reclutando jóvenes para armarlos y formarlos, y yo me temía lo peor. Pero parece que los tenían disciplinados, incluso mataron a algunos que, aprovechando la posesión de armas,
habían intentado robar. También vimos que los rebeldes tenían mucho dinero, que incluso, cuando entraban a las tiendas cerradas, iban a buscar a los dueños y pagaban. Es muy extraño, no hubo ningún pillaje, daban muchísimo dinero a los jóvenes que reclutaban. El domingo fuimos a misa a la parroquia, había poca gente y se hizo una misa muy sencillita. Todos nos retiramos inmediatamente. Me puse en contacto con la embajadora, que me advirtió del peligro en el que nos encontrábamos.
El ejército entró de noche a recuperar Bouaké con artillería pesada, pero a la mañana siguiente los rebeldes los rodearon y los masacraron a todos. La televisión empezó a hablar de mercenarios anglófonos procedentes de Liberia, Sierra Leona, que estaban dispuestos a resistir, y lo que exigían era la caída del Gobierno.

Se dice musulmán, pero...
Aparición de la Virgen del Pilar a Santiago. Anónimo, siglo XVI
1960: Independencia de Francia
1960-1993: Gobierno autoritario
del Presidente Houphouet-Boigny
1993: Gobierno democrático
del Presidente Henri Kona
1999: Golpe de Estado
del General Robert Guëi
2000: Elecciones democráticas.
Gobierno democrático
del Presidente Laurent Gbagbo
19 septiembre 2002: Golpe
de Estado del Movimiento
Patriótico de Costa de Marfil
Superficie: 322.463 Km2
Población: 16.400.000
Católicos: 2.605.000
Diócesis: 14
Parroquias: 259
Obispos: 16
Sacerdotes diocesanos: 570
Religiosos sacerdotes: 253
Religiosos no sacerdotes: 317
Religiosas: 938
Catequistas: 14.939
Fuente: Agencia Fides
Todo tenía un matiz de clara guerra civil; las tribus del norte contra el resto, sobre todo los diulas y los senufos que aclamaban a los rebeldes. Y cada vez se va marcando más también el matiz religioso de musulmanes contra cristianos. Es un país que tiene aproximadamente un 30% de cristianos y un 35% de musulmanes, los demás son animistas. Siempre ha habido una convivencia casi fraterna. En nuestro colegio teníamos casi la mitad de alumnos musulmanes, éstos seguían las clases de Religión católica y los padres estaban de acuerdo. Pero uno de los partidos de la oposición, capitaneado por Alazana Ouattara –es el hombre más rico del país–, que se dice musulmán pero que es ateo practicante, lleva tiempo exacerbando a estas dos tribus del norte y a los musulmanes como pueblo marginado por el Gobierno e incitándolos a la revolución.

Reuní a la comunidad y decidimos todos salir a la espera de acontecimientos, y volver cuando se pudiera hacer algo. Al llegar a aquel descampado nos sobrecogimos por la llegada de un coche de rebeldes. Se cruzó a toda velocidad, derrapando, y bajaron un grupo, unos enmascarados y otros no. Nos habían asegurado que no se opondrían al desalojo. «No les va a pasar nada. Que tengan buen viaje». El ejército francés nos evacuó a todos. Una vez en Yamoussoukro, vino a recibirnos la embajadora española, doña María Rosa Boceta. Quiero resaltar el trabajo de esta señora, de mañana, tarde y noche, localizando a todos los españoles, coordinándolos, avisándolos con tiempo antes de llegar el frente de guerra para que pudieran salir los que quisieran.

Los salesianos, por ejemplo, se han quedado, porque ellos llevaban la parroquia y no podían abandonar a los cristianos.
Costa de Marfil era uno de los pocos países del África occidental que, primero, era un oasis de paz y, segundo, tenía un Gobierno democráticamente constituido, y un Gobierno que realmente lo estaba haciendo bien. Estaba saneando la economía, se empezaba a notar una recuperación, llegaban ya las ayudas internacionales y se esperaba que el 2003 fuera el año del despegue.