Entrevista con el padre Paulino Alonso, responsable del comedor del Ave María, en el 450 aniversario de su fundador, san Simón de Rojas:
Un plato de comida…
y mucho cariño

Hace unas semanas se cumplió el 450 aniversario de san Simón de Rojas, religioso trinitario cuya devoción mariana dejó una profunda huella en la época. Lope de Vega llegó a escribir de él que, «desde san Ildefonso no ha habido en la Iglesia de España tan fervoroso, tan enamorado y tan tierno devoto» de la Virgen. El comedor del «Ave María», fundado por el santo en 1618, es la institución más antigua de Madrid al servicio de los pobres. El boletín de la CONFER ha publicado una entrevista con su responsable, el padre trinitario Paulino Alonso –también capellán de la cárcel de Soto del Real–, de la que reproducimos algunos fragmentos:

Háganos, por favor, un repaso de lo que es un día normal en el comedor del Ave María.

Sobre las 8:30 de la mañana suelen llegar los voluntarios, y preparan todo para el primer turno. A las 9:15 empiezan a entrar los primeros. Una vez están los 70, se hace una primera oración siempre, que es el saludo de Ave María. El fundador dijo que, al empezar cada comida, así se hiciera. Se les desea un feliz desayuno y un feliz día, se les sirve y se van. Después entra el segundo turno, y así sucesivamente hasta los cinco turnos. Sobre las 11:30 queda el comedor vacío. Los voluntarios limpian y dejan todo preparado para el día siguiente.

¿Qué supone el comedor del Ave María para las personas que acuden a él?

Supone un plato de comida, pero también un poco de cariño y gente que les atienda, que les quiera, que les tienda una mano. Muchas de las personas que vienen están tiradas en la calle, incluso sufren el desprecio de la gente. En el Ave María buscan a alguien que, aunque sea durante 20 minutos, les trate con cariño. Muchos buscan ese momento de acogida, de calor humano, donde se puedan sentir a gusto. Por eso yo llamo a este comedor un canto a la solidaridad y a la libertad.
Intentamos que sea un hogar de acogida y de cariño donde ellos se sientan a gusto, donde no vean desprecio. Las personas que trabajamos aquí también recibimos mucho. Esas personas te agradecen lo que haces por ellas, y eso es una satisfacción muy grande. La sensación de sentirte útil, sentir que estás haciendo algo y que ellos te lo agradecen es algo que llena mucho.

¿Qué tipo de formación tienen los voluntarios que están aquí colaborando?
Son voluntarios que vienen de parroquias, de colegios, de asociaciones o laicado trinitario. Todos ellos reciben una preparación en su parroquia o colegio respectivos. Aquí no les damos ningún tipo de formación, pero ellos ya la tienen. Muchos pertenecen a grupos de laicos trinitarios; tienen sus charlas, sus preparaciones semanales, catequesis sobre laicado trinitario, sobre la familia trinitaria, sobre el carisma trinitario. La preparación que van adquiriendo, en la parroquia o en el grupo concreto de laicado, la aplican en el comedor. Ésta es la parte de encuentro con los demás, y exige una formación hecha vida.

¿Qué ramas de la familia trinitaria se encargan del comedor?

Religiosos, religiosas y laicos. Tenemos que subrayar que está toda la familia, no solamente los frailes y monjas. El laicado trinitario tiene un papel fundamental. Están los trinitarios de la provincia España norte y de la provincia España sur, y las religiosas de Valencia, Mallorca y Madrid. También están los laicos que tiene cada congregación. Son grupos de laicado comprometidos. Ahora mismo contamos con unos 250. Además hay unos 100 jóvenes. Así es como atendemos a unas 350 personas que pasan por aquí cada día.

¿Cuentan con algún tipo de ayuda o subvención?

Contamos con las ayudas que nos proporciona la gente voluntaria mediante donativos, y la gente anónima que conoce la labor que realizamos y contribuye. Venimos gastando unos 15 millones de pesetas anuales en el comedor. Tenemos una ayuda por parte del Ayuntamiento de Madrid, que este año ha sido de 1.800.000 pesetas. El resto procede de donativos.
El comedor del Ave María ofrece además un servicio de atención personal. ¿En qué consiste?
Los lunes, martes y viernes, de 10 a 12 de la mañana, hay una serie de personas que escuchan a los pobres e indigentes que acuden al comedor con el fin de que ellos puedan hablar y desahogarse. Se hacen muchas cosas más: se les busca dónde dirigirse cuando necesitan un lugar para dormir, se les ayuda a solucionar problemas…, pero principalmente se trata de escucharles y atenderles personalmente.

Susana de Torres-Sonia Murciego