Barcelona: I Convención de Cristianos por Europa
Los orígenes no se inventan,
se reconocen

Uno de los más preocupantes síntomas de la amnesia cultural de Europa, de la Europa de los dos pulmones, es el ejercicio de justificar lo obvio. El reconocimiento de las raíces cristianas de Europa no pasa de ser un método de afirmación de la conciencia colectiva, ahora especialmente urgente a las puertas de la re-construcción de la siempre nueva Europa, a partir de su anunciado texto constitucional. Ya lo dijo Jacques Delors, desde su alta responsabilidad en la Comisión Europea, hace algún tiempo: si en los próximos diez años no logramos dar un alma, un significado, una espiritualidad a Europa, perderemos a Europa. Si no se logra esta tarea, Europa seguirá siendo, sólo y nada más, que la Europa de los mercaderes