Jóvenes y sexualidad

He oído que la Comunidad Autónoma de Madrid plantea colocar, en los colegios, máquinas expendedoras de preservativos para evitar que los alumnos dejen de protegerse, por vergüenza, al no adquirirlos en las farmacias. Por motivos semejantes, otras Comunidades y Ayuntamientos están repartiendo otros folletos inapropiados. Primero hay que preguntarse qué sentido tiene el que, de forma innata, los adolescentes -ellos y ellas- sientan vergüenza al tratar con desconocidos de estos temas. Sencillamente: la sexualidad es una parte tan hermosa como importante del ser humano, y la vergüenza no es más que una señal de alarma, aviso de que se busca una placentera función psicológica, pero que involucra y compromete a toda la persona. Colocar al mismo nivel los preservativos y las bebidas refrescantes, así como los consejos para gozar del sexo a la altura de las elementales instrucciones de un manual para el uso de un electrodoméstico, es un engaño del que la juventud puede pedir responsabilidades.

Eusebio Ferrer
Madrid

¿Dónde está hoy el pecado?
Soy mayor y también abuelo. He tratado toda mi vida de vivir en gracia de Dios, con la actualización presente que requieren los mandamientos para no pecar, y la práctica de los sacramentos para unirse a Dios. Trato de proponer este modo de vivir en mi entorno: familia, amigos y conocidos, los cuales me dicen frecuentemente que estoy desfasado, que el pecado es una acción muy relativa y, a la vez, muy subjetiva; en definitiva, que estoy atrasado. Recurro a los textos de siempre, los catecismos, pero no encuentro nada que pueda apoyar mi postura. Estoy convencido, porque es doctrina de la Iglesia, de que todos los males vienen del pecado, y que el estado de la sociedad actual es consecuencia de los pecados de los hombres, que, consciente o inconscientemente, a veces sin que el pecador sea responsable, hacen daño a la sociedad; y todo esto sin que Dios intervenga, por el compromiso que tiene de respetar el libre albedrío concedido al hombre: «Dios, que te creó sin ti, no te salva sin ti».
No obstante, parece que la palabra pecado ha desaparecido del vocabulario actual, incluso en el eclesiástico; y así como puedo encontrar textos sobre la guerra, la educación, la inmigración, la justicia distributiva..., es casi imposible encontrar en los medios ordinarios referencias al pecado y sus consecuencias, sobre todo en el aspecto personal.

Antonio García de Guidal
Madrid

Aborto y excomunión
Se ha escrito y se ha dicho en tertulias que la niña nicaragüense y sus padres han sido excomulgados por la Iglesia de Nicaragua y por el Vaticano. Tal afirmación es falsa. Ninguna Iglesia ha pronunciado ni emitido formalmente ninguna excomunión al respecto. El Código de Derecho Canónico, en el canon 1.398, establece que, quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sentenciae; es decir, que se incurre en ella ipso facto, sin que se tenga que producir ningún pronunciamiento. Pero, además, en los cánones 1.323 y 1.324 se determinan las condiciones para la efectividad de la misma, y entre ellas está el que existiera plena advertencia de que el aborto comporta esta pena canónica. Dudo mucho que una niña de 9 años tuviera tal advertencia y lo que significa, y, por tanto, que esté excomulgada. Y habría que ver si lo están sus padres, dado, como se dice, su bajo nivel de formación. Lo que no entiendo es por qué casi nadie dice, como han afirmado destacados ginecólogos, que la medicina actualmente dispone de recursos para haber salvado a la niña y al feto. Y tampoco por qué todo el mundo siente lástima de la niña y muy pocos del ser inocente que llevaba en su seno. ¿Es que es políticamente incorrecto?

Lluís Esquena Romaguera
Torroella de Montgrí (Gerona)


Dilema de Epicuro
Un comunicante de Valencia que se esconde bajo las iniciales E.F.I.C.A. escribe:
Dios quiere evitar el mal del mundo, pero no puede: es impotente.
Puede, pero no lo quiere evitar: no nos ama.
No puede ni quiere evitarlo: Dios no es bueno, y además es impotente.
Sí puede y sí quiere evitarlo: entonces, ¿de dónde viene el mal real? ¿Y por qué no lo elimina?» (Epicuro, filósofo griego nacido en el 341 a.C.)
Por favor, sería conveniente que tratasen estos asuntos en su revista.

N. de la R: Asunto tratado. Mucho ha llovido desde Epicuro; estamos ya en el tercer milenio cristiano, y además falta algo muy importante, que a Epicuro ni se le ocurrió: Dios ama tanto a los hombres que nos da la libertad, pero a menudo no la sabemos usar.