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Vocaciones
sacerdotales: algo se mueve
Importa el testimonio
más que el número
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Carmen
María Imbert
Cada vez es mayor el número de jóvenes
que ingresan en el seminario con un título
universitario bajo el brazo, o con media carrera
realizada. Los formadores de los seminarios
coinciden en que las edades de los que ingresan
aumenta, que no quiere decir que la llamada
al sacerdocio no la sientan antes, en torno
a los 14 ó 15 años.
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Ayer
día 19 de marzo, festividad de San José,
se celebró el Día del Seminario; por
este motivo se dieron a conocer datos estadísticos,
como los que recogemos en esta página, de los
jóvenes que han ingresado en los seminarios
de España en este curso, así como los
que permanecen cursando estudios hasta ser ordenados.
Este año, la campaña para esta Jornada
llevaba por lema: ¿Señor, qué
quieres que haga?, que da en el clavo del secreto
de toda vocación; es la respuesta que este
año han dado los 327 jóvenes que han
entrado en los Seminarios Mayores diocesanos, y los
que se han ordenado: 195 nuevos sacerdotes.
El número de seminaristas mayores ha descendido
en el último decenio. En 1992 eran 1.947, mientras
que en 2002 son 1.699, es decir, un 7,8% menos. Pero
hay que observar que la población de varones
de 18 a 25 años en España, en el mismo
período, ha descendido el 18,2%. O sea, que
la tasa de crecimiento relativo de seminaristas, en
relación a la población joven, es de
+ 6,5 %. Detrás de estas cifras de nuevas vocaciones,
así como de las que se mantienen fieles, se
puede ver que hay jóvenes no sólo con
sus nombres y apellidos, sino con unas familias, unos
grupos de formación, movimientos, parroquias,
que son los que generan el ambiente propicio para
que se dé la respuesta a la vocación.
Según el Director del Secretariado de la Comisión
episcopal de Seminarios y Universidades, don José
Luis Moreno Martínez, el enfoque de la pastoral
vocacional trata de «hacer descubrir al adolescente
o al joven que está puesto en la vida para
algo, que su vida tiene un sentido, más aún,
que es un proyecto del amor de Dios. Para la pedagogía
de la pastoral de jóvenes este enfoque supone
plantearse la cuestión de ser, antes que la
de hacer esto o lo otro, o la de comprometerse de
ésta o de la otra manera».
En España hay grupos de jóvenes en los
que surgen vocaciones, y además conviene destacar
que los encuentros con el Papa, las experiencias de
oración, los compromisos de servicio a los
necesitados son cantera de vocaciones. «Se trata
-sigue explicando don José Luis-
de colocar al joven ante Dios con apertura de corazón:
¿Qué quieres de mi vida? Cuando esto
ocurre -y hay grupos de jóvenes donde
ocurre-, se dan respuestas vocacionales para
el ministerio presbiteral y para la vida consagrada,
además de para el matrimonio entendido como
vocación y para el compromiso laical».
Otro de los despertadores que hacen consciente al
joven que tiene vocación al seminario son los
mismos sacerdotes. Muchos seminaristas reconocen haber
sentido la llamada al ministerio ordenado al conocer
la vida y la misión de un sacerdote concreto,
incluso, simplemente, al verle celebrar. Este dato
debería hacer reflexionar a los católicos
sobre dos aspectos: primero, que vivimos en un mundo
donde las imágenes dicen tanto como las palabras,
por lo que se necesitan signos visibles que permitan
reconocer a los sacerdotes; y segundo, que no es tan
importante el número de los sacerdotes, ni
su edad, como la santidad y el testimonio que ofrezcan.
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SEMINARIOS
MAYORES
DIOCESANOS CURSO 2002-2003
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