El cardenal arzobispo de Madrid

El arzobispo de Madrid, ante políticos y periodistas
Las palabras del Papa contra la guerra
son vinculantes

La visita de Juan Pablo II a España los próximos 3 y 4 de mayo fue el tema central de la comparecencia del cardenal arzobispo de Madrid, don Antonio María Rouco Varela, en el Forum Europa, al que acudieron destacados políticos y numerosos periodistas. Además, se abordaron numerosas cuestiones de actualidad, como los retos de la Iglesia en la España del siglo XXI, la guerra en Iraq, las vocaciones religiosas, la inmigración o la educación religiosa. A continuación les ofrecemos un resumen de esta intervención

A. Llamas Palacios

Con la colaboración de entidades como Europa Press y Nueva Economía, y patrocinado por ING Direct, Mercadona y British Telecom, el Forum Europa reúne, en distintos desayunos informativos, a personajes tan dispares y actuales como doña Ana Botella, candidata por el PP en las elecciones al Ayuntamiento de Madrid; don Ángel Acebes, ministro del Interior; y al cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid. Este último acudió al encuentro con políticos y periodistas, celebrado en el hotel Ritz de Madrid, el pasado viernes día 4. Los asistentes, entre los que se encontraban el Presidente de la Junta de Castilla la Mancha, don José Bono, el Defensor del Menor, don Pedro Núñez Morgades, y el Alcalde de la ciudad, don José María Álvarez del Manzano; así como los obispos auxiliares de Madrid, escucharon y participaron en el coloquio que tuvo lugar tras la charla.
Las palabras del cardenal Rouco Varela se centraron especialmente en la ya cercana Visita apostólica del Papa Juan Pablo II a España, que tendrá lugar los días 3 y 4 de mayo. Hizo un breve repaso de las cuatro ocasiones anteriores en las que había estado el Santo Padre en nuestro país, recordando también a los cinco santos españoles que canonizará en este próximo viaje.
Don Antonio María Rouco hizo, asimismo, una exposición de los retos de la Iglesia en la España del siglo XXI, y describió tres en especial. Por un lado, el reto fundamental de la transmisión de la fe. «A la Iglesia se la mide por los resultados sociales de su acción –aclaró el cardenal–, y hoy se encuentra llamada a ser testigo de la realidad y de la verdad de Dios. Difundir la verdad, ésa debe ser la tarea fundamental de la Iglesia en España hoy».
Un segundo reto lo concretó en la difusión de la verdad religiosamente. «Hay que buscar la síntesis creadora entre la renovación litúrgica y la piedad popular en España. Es una de nuestras tareas más urgentes». Aludiendo a los más jóvenes, precisó también que España es el país con más comunidades de vida contemplativa. «Si la Iglesia no sabe crear climas de oración y lugares de contemplación, está fallando estrepitosamente. Es necesario promover los oasis de oración para las nuevas generaciones».
El tercer reto de la Iglesia, según el cardenal Antonio María Rouco, es el de la acción misionera, el «testimonio del amor de Cristo en el mundo», que debe llevarse a la vida; que la fe se convierta en acción, en verdad. «La Iglesia en España en el siglo XXI –dijo– tiene la obligación de hacer un recuerdo lleno de vida de su acción misionera, la de ayer y la de hoy. Nuevos mundos nacieron al cristianismo gracias a esa acción misionera española, y eso implica una responsabilidad histórica».

Prioridad de la dignidad de la persona
El cardenal arzobispo de Madrid recordó a los asistentes la importancia de la dignidad de la persona, como una cuestión de la que los católicos en España debemos ocuparnos de forma especial, pues supone un gran reto en el siglo XXI, sin el que no es posible avanzar en la paz y en el bienestar de la Humanidad.
En el turno de preguntas, el cardenal fue interpelado en numerosas ocasiones, especialmente acerca de la guerra en Iraq, la educación, la inmigración, la conciencia, el diálogo entre religiones o las raíces cristianas de Europa.
Respecto a la guerra en Iraq, el cardenal precisó que «el Santo Padre y la Iglesia entera piden por la paz» y, como expresó el Papa el 23 de marzo, en la ceremonia de beatificaciones en Roma, «pide para que la guerra termine pronto; se encuentra muy cerca de los afectados por ella, e intentará que de esta situación salga un orden jurídico y político de paz, de relaciones internacionales impregnadas de los ideales de los que nacieron las Naciones Unidas, y que deben seguir inspirando el futuro del mundo».
En este sentido, el cardenal arzobispo de Madrid habló del diálogo entre religiones como ya propuso la Iglesia en el Concilio Vaticano II, pero negó que este conflicto fuera un choque de civilizaciones, y menos de religiones, y apeló al diálogo como única solución: «El camino del futuro debe ser el diálogo entre las religiones».
Don José Bono, Presidente de la Junta de Castilla la Mancha, afirmó: «Yo diría que el Papa Juan Pablo II es la persona del planeta que en estos días más ha colaborado por la paz en el mundo», y formuló la pregunta acerca de si es lícito que un católico pueda estar a favor de la guerra. El cardenal respondió que «todos los católicos estaban a favor de la paz, pero existen divergencias en los procedimientos concretos y políticos para garantizarla. Pero yo creo que no debe haber diferencias en torno a los principios éticos y morales, a la hora de enjuiciar un problema como el de la paz. Las palabras del Papa son vinculantes en este tema, porque expresan siempre la verdad moral y las exigencias de la fe desde el punto de vista práctico y moral para los católicos».