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Un pontificado fecundo
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Hay
católicos que pretenden dar lecciones de moral
y de fe al Papa, y teólogos que dicen que debería
haberse jubilado a los 75 años, como todos los
obispos. ¿Han reflexionado sobre lo que nos habríamos
perdido si el Papa se hubiese bajado de la cruz el 18
de mayo de 1995, al cumplir esa edad? Nos habríamos
perdido las encíclicas Ut unum sint, Fides et
ratio y la más reciente Ecclesia de Eucharistia;
la Carta apostólica Novo millennio ineunte; la
proclamación del Año del Rosario, con
los nuevos Misterios de luz; los innumerables viajes
y encuentros, en especial el realizado a Tierra Santa
y el reciente, ilusionado e ilusionante viaje a España;
tantas alocuciones y escritos; y, sobre todo, el ejemplo
egregio de este anciano, asombrosamente lúcido,
que, habiendo sido un huracán arrollador y un
gran deportista, asume hoy, con naturalidad humilde
y heroica, su invalidez física. ¡Feliz
cumpleaños, Santo Padre! Enhorabuena por esos
jovencísimos 83 años que nos invitan a
«recordar con gratitud el pasado, a vivir con
pasión el presente y a abrirnos con confianza
al futuro». Gracias por esa vida crucificada y
valiente que nos habla de la luminosa resurrección
de Cristo. Esta Visita a Madrid ha sido la penúltima.
Le esperamos; España es su casa.
Amalia González de Castro
Vigo (Pontevedra)
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Querido
Guillermo: la primera vez que vino el Papa a España,
en 1982, yo era un chaval de tu misma edad, estudiante;
estuve en el Bernabéu aquella tarde inolvidable.
Lo de Cuatro Vientos me hizo revivirlo, recordar mi
juventud y renovar mi pasión por Jesucristo.
A mí, porque Dios lo ha querido así, no
me ha pasado nada extraordinario en mi vida: nadie ha
matado a ninguno de mis doce hermanos. Yo quiero tanto
a mis hermanos que no sé cómo habría
reaccionado ante el asesinato de uno de ellos. Pero,
por lo que he mamado en mi casa desde pequeño,
confío en que Dios me habría otorgado
la misma gracia que te concedió a ti, ayudado
por el ejemplo de mis padres, como a ti te ayudaron
los tuyos.
No te conozco de nada, pero me juego pincho de tortilla
y caña a que eres feliz. Tienes la suerte de
haber sido educado con espíritu cristiano. Seguro
que sabes sufrir las estrecheces propias de una familia
numerosa con la sonrisa puesta, aunque a veces sea duro.
Te intuyo confesándote a menudo. Pasándolas
canutas con el álgebra, y mirando al crucifijo
cuando te entren ganas de dejarlo todo. Debes de estar
riéndote con los comentarios de los políticos
y periodistas que no entienden que tú seas capaz
de perdonar. No entienden que tu reacción ante
la muerte de tu hermano Fernando fuese irte a misa con
tu padre. No entienden que no hablases de política
con el Papa. No saben que el trato con Jesucristo proporciona
una perspectiva muy distinta, un modo nuevo de ver las
cosas, de vivir la vida.
Guillermo, ¡qué suerte has tenido de ser
hijo de esos padres! Dales un abrazo de mi parte. Y
tú no sueltes la mano de la Virgen. Reza para
que sepamos ver las cosas con los ojos de amor de Dios.
Muchas gracias, Guillermo.
Emilio Sanz Sánchez
correo electrónico
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Retirada
de crucifijos
Una vez más, como Pilato, el PP se lava las manos
y escurre dar la cara ante ataques contra la fe católica,
a pesar de que para ascender al poder ha contado con
una gran mayoría del voto católico. Según
noticia publicada en los periódicos de Valladolid
del día 15 de abril -ABC y Norte de Castilla-,
la Consejería de Educación ha dejado en
manos de los Consejos escolares de cada centro público
la decisión de poder retirar democráticamente
los crucifijos, de acuerdo con el derecho a la libertad
religiosa. ¿Era ésa la democracia de la
que íbamos a disfrutar? ¿Y si hay quienes
soliciten que se mantengan? ¿Sería considerable
esta opinión por ese principio de la libertad
religiosa propugnado? Confío en que no se producirá
esta retirada de los crucifijos. Otra cosa sería
una contradicción.
José Luis García-Conde
Correo electrónico
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Danos caña
Así decía una pancarta
de los jóvenes en Cuatro Vientos, pidiendo al
Papa que les exija metas más altas para seguir
a Jesucristo. Ésta es la juventud del Papa: un
millón de jóvenes dispuestos a que Europa
vuelva a sus raíces cristianas y a levantar un
mundo mejor. No son muy distintos de otros jóvenes
que, por desgracia, todavía no han logrado ver
lleno el vacío de su vida. Sin embargo, la experiencia
de estos días en Madrid y las periódicas
Jornadas de la Juventud muestran a millones de jóvenes
que han encontrado a Jesucristo en el camino de una
fe nada acomodaticia, y que se disponen a ser testigos
fieles del Evangelio entre sus iguales. Son los centinelas
del mañana y la esperanza de la Iglesia, como
les ha recordado el Papa.
Jesús Ortiz López
correo electrónico
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N. de la R.: Seguimos recibiendo
numerosas cartas de nuestros lectores acerca de la reciente
Visita del Papa a nuestro país. Todos coinciden
en expresar su agradecimiento al Santo Padre por el
testimonio de santidad que nos ofreció y el impulso
que dio a la Iglesia en España. Al no poder publicarlas
todas, al menos mencionamos a los remitentes de las
más significativas: María Llanos, Teresa
Suárez, Cristina Soria, Jesús Espinosa,
Dolores Izquierdo (Madrid), Ana María Gómez
(Andujar, Jaén), Xusto Otero (La Coruña),
Ricard Guanter (L'Escala. Barcelona), Francisco
Portales (Guecho, Vizcaya), María del Mar Fornos,
Carlos Delgado, Jesús García, Pilar Herrero,
Mariano Navas, Manuela Ortiz y la familia Dell'Olmo
(correo electrónico)
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