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Se
lo debemos a los medios de comunicación
y a la falta de espíritu crítico:
la prisa y el utilitarismo de la sociedad actual
que generan. Los emisores y los receptores a
veces no dan para más y la espiral del
silencio reaparece, y convierte la defensa de
la vida en patrimonio de unos pocos. El estereotipo
está servido, y la etiqueta lista, sólo
hay dos opciones. El defensor del aborto se
supone de izquierdas, agnóstico o ateo
y progresista; el detractor es de derechas,
católico y conservador. Somos seres sociables
y la idea de progreso es siempre una buena opción
para ser aceptado.
Entendiendo que la religión y la ideología
es un punto de partida personal, y la defensa
de la vida un lugar de encuentro, más
de 300 personas se reunieron con expertos en
bioética, profesionales de la salud,
ingenieros, juristas, periodistas y filósofos
en Madrid, en el Congreso internacional Pro-vida.
El profesor Enrique Gómez-Gracia no dudó
al afirmar que el problema no es el aborto o
la eutanasia, «no hemos descubierto ninguna
barbaridad, el problema es la deshumanización
de la medicina a la que estamos asistiendo»,
y una crisis de valores que ha hecho que el
relativismo sea una constante y lo provisional
lo que nos sustenta en la sociedad.
El relativismo también adquiere un tinte
temporal. Guillermo Díaz Pintos señalaba
que la «protección con intensidad
variable, que ofrece el Tribunal Constitucional,
está en función de la etapa del
embarazo, lo cual no deja de ser sorprendente,
ya que el ser no se reduce a una manifestación
orgánica. La personalidad jurídica
debería afectar a todos los estadios
del embarazo».
Desde el punto de vista de José María
Barrio, profesor de la Universidad Complutense
de Madrid, «el derecho a la vida es el
primero de los derechos y posee un carácter
intuitivo, pero nos encontramos en una situación
cultural en que la evidencia sobre ciertos principios
corre el riesgo, no sólo de ser cuestionada,
sino de ser abiertamente combatida. Hay ciertas
evidencias primarias que han dejado de serlo,
como la famosa proclama de Thomas Jefferson:
Mantenemos que estas verdades son evidentes,
que todos los hombres fueron creados iguales,
que su Creador les otorgó ciertos derechos
inalienables, derechos como la vida, la libertad
y la búsqueda de la felicidad».
Marcianos
en tiempo de ceguera
Además de los niños
concebidos no nacidos, «una de las primeras
víctimas de las legislaciones abortistas
en Occidente es el sentido común moral».
Una nueva muestra más de la crisis de
valores. «Lo que una madre lleva dentro
no es un quiste a eliminar, y el alumbramiento
no hace el prodigio de convertir en humano a
algo que previamente no lo es. De la misma forma
que el nacimiento le acontece a un ser humano,
la muerte le sobreviene a un ser que todavía
es humano», y por lo tanto últil,
independientemente de su salud y calidad de
vida.
El desafío más acuciante que ahora
tiene la bioética es recuperar su significado
ético. Esto implica asumir pacíficamente
que hay unos presupuestos absolutos en toda
discusión moral. Hoy día se comprueba,
como, a veces, se le otorga más valor
a la decisión de un ser humano que a
la vida del otro.
«No me cansaré de mostrar lo obvio,
lo evidente... Muchos luchadores se sintieron
como marcianos en tiempos de ceguera, pero siempre
hay caminos para abrirse paso entre la inteligencia
humana». En esta línea, Aquilino
Polaino, catedrático de Psicopatología
de la Universidad Complutense, invitó
a los asistentes a que nos preguntásemos,
desde la experiencia que tenemos de nosotros
mismos: «¿Es la vida un valor?»
Aclaraba que «no es comparable el valor
de la vida y el valor de la salud, el dinero
y el amor. El primero es constitutivo. Toda
persona vale por el simple hecho de ser persona.
No nos sorprendamos por ser. Mañana no
estaremos, pero dejaremos al mundo diferente,
porque somos distintos, únicos, irrepetibles».
La educación, la familia y el sentido
común fueron referencias constantes,
y lo que se consideró la base de una
sociedad con valores. En el Congreso Internacional
Provida los adelantos en Medicina y tecnología
médica también tuvieron su sitio.
Ni el hambre, ni la guerra, ni el sida tienen
por qué combatirse con el aborto y/o
la eutanasia. Pudimos saber que el tratamiento
con antiretrovirales llega a reducir la cifra
de la transmisión del VIH de madre a
hijo a menos de un 2%. Y conocer de la mano
de la General Electric sus avances, muestra
que el progreso de la técnica puede ser
ético y moral. La ecografía desde
que comenzó, hace 50 años, sigue
evolucionando, proporcionando un análisis
objetivo, y nos permite ver mejor qué
pasa en nuestro interior, como es el caso de
las ecografías en 4D.
Las asociaciones Pro-vida han ayudado, durante
el período 1981-2002, a 32.167 mujeres
y 21.000 niños. Esta ayuda consistió
tanto en alimentos, como en alojamiento, asistencia
médica, psicológica y económica,
así como atención educativa e
inserción social y laboral. Adoración
Palacián, licenciada en Farmacia y Presidenta
de Pro-vida Vigo, apeló a la importancia
de «saber transmitir a la persona que
es importante, y que nos interesa lo que le
pasa; y estar atentos a lo que dicen y a lo
que no dicen. Intentamos mantener los hilos
afectivos a través del lenguaje. Para
no despersonalizar la vida, nunca hablamos de
embriones, hablamos de hijos. Las personas no
son problemas, lo problématico es la
situación en que se encuentran, ya sea
a nivel moral, social o económico».
Derechos
de segunda
Entre los voluntarios y las experiencias
que se narraron de ayudas a madres en dificultades,
resultó significativa la presencia de
voluntarios de Ucrania y Cuba, países
donde el aborto viene a ser una herramienta
más de planificacion familiar, cuya práctica
está muy extendida.
Maria Concepción Morales, médica,
afirmaba que, en Cuba, «el problema no
es la ley, sino la mentalidad cubana. Ante un
embarazo no deseado, la frase más oída
por nosotros: ¿Te lo vas a dejar?, evidencia
la falta de una cultura de la vida».
El doctor Héctor González Llamas,
Presidene de Pro-vida Cuba, afirmaba que «el
movimiento Pro- vida requiere la voluntad de
anteponer la causa Pro-vida a los intereses
grupales o personales. La imagen negativa que
se tiene de los grupos Pro-vida es negativa,
a veces, con razón aseguraba.
No es posible hablar de vida en términos
de muerte, y menos hablar de defenderla haciendo
de esto una guerra, convirtiendo el mundo en
un campo de batalla donde quienes piensen diferente
sean considerados enemigos».
«Basta de hablar con nosotros mismos de
la vida humana, vamos a hablar con los que piensan
diferente», afirmó Gienia Samborska,
ingeniera, directora de la Fundación
para la Dignidad Humana, de Ucrania.
La situación del derecho a la vida en
diferentes países, en su inicio y término
(Polonia, Mexico, Uruguay, Chile, Usa, Argentina,
Holanda, España, Cuba...), quedó
reflejada a través de distintas ponencias
y experiencias de vida.
La práctica de esterilizaciones forzosas
en los países subdesarrollados y los
sectores desfavorecidos acapararó la
atención de los asistentes. El Presidente
de la Population Research Institute, de Estados
Unidos, Steven Mosher, no dudó al incidir
en la importancia de los fondos y políticas
de su país, de las Naciones Unidas y
de la Unión Europea, así como
las alianzas con regímenes corruptos
a la hora de su ejercicio. China ha padecido
este modo de entender la planificación
familiar, y recientemente Perú, durante
el mandato de Alberto Fujimori.
Entre los años 1995 y 2000, el segundo
Gobierno del ex Presidente Alberto Fujimori
modifica la Ley Nacional de Población,
y pone en marcha una campaña de esterilizaciones
voluntarias a nivel nacional, que se desarrolla
en las zonas más pobres: en la sierra,
selva y zonas urbano-marginales. La AID, el
Fondo de Población de Naciones Unidas
y diferentes ONG apoyaron esta campaña,
que sería estudiada por una subcomisión
investigadora que descubriría varias
irregularidades:
Se viola el derecho constitucional a la libre
elección y a la no discriminación;
el derecho a la salud (se produce el abandono
de pacientes en el postoperatorio); se ofrecen
incentivos para cumplimentar la cuota de captación
de usuarias; se ponen en marcha campañas
destinadas únicamente a promover la ligadura
de trompas o vasectomía; se comprueba
la ausencia de un consentimiento libre e informado
por parte de los usuarios, y el empleo de violencia
psicológica.
En 10 años fueron esterilizados voluntariamente,
en Perú, 314.000 mujeres y 24.563 hombres.
Rosa Puga Davila
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Muchos
luchadores
se sintieron
como marcianos
en tiempo
de ceguera,
pero siempre
hay caminos
para abrirse paso entre la inteligencia
humana
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Arriba,
una instantánea del Congreso;
sobre estas líneas,
el ganador del concurso infantil de carteles
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Juan
Pablo II
se dirigió a los participantes...
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«Su
Santidad Juan Pablo II saluda con afecto
a los participantes en el Congreso internacional
Pro-vida que, bajo el lema La vida en un
mundo globalizado, se celebra en Madrid
y les anima a proclamar, con su testimonio
personal, el Evangelio de la vida, comprometiéndose
en la ardua tarea de actualizar, promover
y fortalecer las leyes y los métodos
que favorezcan positivamente los derechos
y deberes de la persona ante los retos de
la sociedad actual, desde su concepción
hasta su ocaso natural. Al mismo tiempo,
les alienta a impulsar proyectos de defensa
y desarrollo en favor de la vida, como signo
permanente de esperaranza para los pueblos.
En esta circunstancia el Santo Padre, pidiendo
al Espíritu Santo, por intercesión
de la Virgen María, que derrame copiosamente
sus dones sobre los organizadores y congresistas,
les imparte con afecto la bendición
apostólica».
Cardenal Angelo Sodano, Secretario de
Estado de Su Santidad |
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