Madrid acoge a más de 300 personas
en el Congreso internacional Pro-vida

El primer derecho: vivir

Un momento de la ponencia El peso de la ideología en la información sobre la vida (de izquierda a derecha, los periodistas David Pérez, Ramón Pi y Ángel Expósito)
A lo largo de tres días, expertos en diferentes campos como los de la salud, la filosofía, la bioética, la educación e incluso la ingeniería expusieron sus investigaciones acerca de la vida en un mundo globalizado, en el Congreso internacional Pro-vida. La universalidad y objetividad del derecho a la vida de todo ser humano siguen siendo objeto del esfuerzo racional de muchos estudiosos. Sus disertaciones ayudan a unosa profundizar en el compromiso con la vida, y suplen en otros la falta de evidencia común
Se lo debemos a los medios de comunicación y a la falta de espíritu crítico: la prisa y el utilitarismo de la sociedad actual que generan. Los emisores y los receptores a veces no dan para más y la espiral del silencio reaparece, y convierte la defensa de la vida en patrimonio de unos pocos. El estereotipo está servido, y la etiqueta lista, sólo hay dos opciones. El defensor del aborto se supone de izquierdas, agnóstico o ateo y progresista; el detractor es de derechas, católico y conservador. Somos seres sociables y la idea de progreso es siempre una buena opción para ser aceptado.
Entendiendo que la religión y la ideología es un punto de partida personal, y la defensa de la vida un lugar de encuentro, más de 300 personas se reunieron con expertos en bioética, profesionales de la salud, ingenieros, juristas, periodistas y filósofos en Madrid, en el Congreso internacional Pro-vida.
El profesor Enrique Gómez-Gracia no dudó al afirmar que el problema no es el aborto o la eutanasia, «no hemos descubierto ninguna barbaridad, el problema es la deshumanización de la medicina a la que estamos asistiendo», y una crisis de valores que ha hecho que el relativismo sea una constante y lo provisional lo que nos sustenta en la sociedad.
El relativismo también adquiere un tinte temporal. Guillermo Díaz Pintos señalaba que la «protección con intensidad variable, que ofrece el Tribunal Constitucional, está en función de la etapa del embarazo, lo cual no deja de ser sorprendente, ya que el ser no se reduce a una manifestación orgánica. La personalidad jurídica debería afectar a todos los estadios del embarazo».
Desde el punto de vista de José María Barrio, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, «el derecho a la vida es el primero de los derechos y posee un carácter intuitivo, pero nos encontramos en una situación cultural en que la evidencia sobre ciertos principios corre el riesgo, no sólo de ser cuestionada, sino de ser abiertamente combatida. Hay ciertas evidencias primarias que han dejado de serlo, como la famosa proclama de Thomas Jefferson: Mantenemos que estas verdades son evidentes, que todos los hombres fueron creados iguales, que su Creador les otorgó ciertos derechos inalienables, derechos como la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad».

Marcianos en tiempo de ceguera
Además de los niños concebidos no nacidos, «una de las primeras víctimas de las legislaciones abortistas en Occidente es el sentido común moral». Una nueva muestra más de la crisis de valores. «Lo que una madre lleva dentro no es un quiste a eliminar, y el alumbramiento no hace el prodigio de convertir en humano a algo que previamente no lo es. De la misma forma que el nacimiento le acontece a un ser humano, la muerte le sobreviene a un ser que todavía es humano», y por lo tanto últil, independientemente de su salud y calidad de vida.
El desafío más acuciante que ahora tiene la bioética es recuperar su significado ético. Esto implica asumir pacíficamente que hay unos presupuestos absolutos en toda discusión moral. Hoy día se comprueba, como, a veces, se le otorga más valor a la decisión de un ser humano que a la vida del otro.
«No me cansaré de mostrar lo obvio, lo evidente... Muchos luchadores se sintieron como marcianos en tiempos de ceguera, pero siempre hay caminos para abrirse paso entre la inteligencia humana». En esta línea, Aquilino Polaino, catedrático de Psicopatología de la Universidad Complutense, invitó a los asistentes a que nos preguntásemos, desde la experiencia que tenemos de nosotros mismos: «¿Es la vida un valor?» Aclaraba que «no es comparable el valor de la vida y el valor de la salud, el dinero y el amor. El primero es constitutivo. Toda persona vale por el simple hecho de ser persona. No nos sorprendamos por ser. Mañana no estaremos, pero dejaremos al mundo diferente, porque somos distintos, únicos, irrepetibles».
La educación, la familia y el sentido común fueron referencias constantes, y lo que se consideró la base de una sociedad con valores. En el Congreso Internacional Provida los adelantos en Medicina y tecnología médica también tuvieron su sitio. Ni el hambre, ni la guerra, ni el sida tienen por qué combatirse con el aborto y/o la eutanasia. Pudimos saber que el tratamiento con antiretrovirales llega a reducir la cifra de la transmisión del VIH de madre a hijo a menos de un 2%. Y conocer de la mano de la General Electric sus avances, muestra que el progreso de la técnica puede ser ético y moral. La ecografía desde que comenzó, hace 50 años, sigue evolucionando, proporcionando un análisis objetivo, y nos permite ver mejor qué pasa en nuestro interior, como es el caso de las ecografías en 4D.
Las asociaciones Pro-vida han ayudado, durante el período 1981-2002, a 32.167 mujeres y 21.000 niños. Esta ayuda consistió tanto en alimentos, como en alojamiento, asistencia médica, psicológica y económica, así como atención educativa e inserción social y laboral. Adoración Palacián, licenciada en Farmacia y Presidenta de Pro-vida Vigo, apeló a la importancia de «saber transmitir a la persona que es importante, y que nos interesa lo que le pasa; y estar atentos a lo que dicen y a lo que no dicen. Intentamos mantener los hilos afectivos a través del lenguaje. Para no despersonalizar la vida, nunca hablamos de embriones, hablamos de hijos. Las personas no son problemas, lo problématico es la situación en que se encuentran, ya sea a nivel moral, social o económico».


Derechos de segunda
Entre los voluntarios y las experiencias que se narraron de ayudas a madres en dificultades, resultó significativa la presencia de voluntarios de Ucrania y Cuba, países donde el aborto viene a ser una herramienta más de planificacion familiar, cuya práctica está muy extendida.
Maria Concepción Morales, médica, afirmaba que, en Cuba, «el problema no es la ley, sino la mentalidad cubana. Ante un embarazo no deseado, la frase más oída por nosotros: ¿Te lo vas a dejar?, evidencia la falta de una cultura de la vida».
El doctor Héctor González Llamas, Presidene de Pro-vida Cuba, afirmaba que «el movimiento Pro- vida requiere la voluntad de anteponer la causa Pro-vida a los intereses grupales o personales. La imagen negativa que se tiene de los grupos Pro-vida es negativa, a veces, con razón –aseguraba–. No es posible hablar de vida en términos de muerte, y menos hablar de defenderla haciendo de esto una guerra, convirtiendo el mundo en un campo de batalla donde quienes piensen diferente sean considerados enemigos».
«Basta de hablar con nosotros mismos de la vida humana, vamos a hablar con los que piensan diferente», afirmó Gienia Samborska, ingeniera, directora de la Fundación para la Dignidad Humana, de Ucrania.
La situación del derecho a la vida en diferentes países, en su inicio y término (Polonia, Mexico, Uruguay, Chile, Usa, Argentina, Holanda, España, Cuba...), quedó reflejada a través de distintas ponencias y experiencias de vida.
La práctica de esterilizaciones forzosas en los países subdesarrollados y los sectores desfavorecidos acapararó la atención de los asistentes. El Presidente de la Population Research Institute, de Estados Unidos, Steven Mosher, no dudó al incidir en la importancia de los fondos y políticas de su país, de las Naciones Unidas y de la Unión Europea, así como las alianzas con regímenes corruptos a la hora de su ejercicio. China ha padecido este modo de entender la planificación familiar, y recientemente Perú, durante el mandato de Alberto Fujimori.
Entre los años 1995 y 2000, el segundo Gobierno del ex Presidente Alberto Fujimori modifica la Ley Nacional de Población, y pone en marcha una campaña de esterilizaciones voluntarias a nivel nacional, que se desarrolla en las zonas más pobres: en la sierra, selva y zonas urbano-marginales. La AID, el Fondo de Población de Naciones Unidas y diferentes ONG apoyaron esta campaña, que sería estudiada por una subcomisión investigadora que descubriría varias irregularidades:
Se viola el derecho constitucional a la libre elección y a la no discriminación; el derecho a la salud (se produce el abandono de pacientes en el postoperatorio); se ofrecen incentivos para cumplimentar la cuota de captación de usuarias; se ponen en marcha campañas destinadas únicamente a promover la ligadura de trompas o vasectomía; se comprueba la ausencia de un consentimiento libre e informado por parte de los usuarios, y el empleo de violencia psicológica.
En 10 años fueron esterilizados voluntariamente, en Perú, 314.000 mujeres y 24.563 hombres.

Rosa Puga Davila







Muchos luchadores
se sintieron
como marcianos
en tiempo
de ceguera,
pero siempre
hay caminos
para abrirse paso entre la inteligencia humana

 

 

 

 

 


Arriba, una instantánea del Congreso;
sobre estas líneas,
el ganador del concurso infantil de carteles

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Pablo II
se dirigió a los participantes...

«Su Santidad Juan Pablo II saluda con afecto a los participantes en el Congreso internacional Pro-vida que, bajo el lema La vida en un mundo globalizado, se celebra en Madrid y les anima a proclamar, con su testimonio personal, el Evangelio de la vida, comprometiéndose en la ardua tarea de actualizar, promover y fortalecer las leyes y los métodos que favorezcan positivamente los derechos y deberes de la persona ante los retos de la sociedad actual, desde su concepción hasta su ocaso natural. Al mismo tiempo, les alienta a impulsar proyectos de defensa y desarrollo en favor de la vida, como signo permanente de esperaranza para los pueblos.
En esta circunstancia el Santo Padre, pidiendo al Espíritu Santo, por intercesión de la Virgen María, que derrame copiosamente sus dones sobre los organizadores y congresistas, les imparte con afecto la bendición apostólica».

Cardenal Angelo Sodano, Secretario de Estado de Su Santidad