Aquí y ahora
 

Las Carmelitas descalzas de León emiten un S.O.S. a los lectores de Alfa y Omega
Clausura: espacio vital

Jesús, nuestro Dios y nuestro Salvador, llene los corazones de todos de su paz, su luz, su alegría y su amor, muy queridos sacerdotes, religiosos/as y seglares comprometidos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.
Somos una comunidad de carmelitas descalzas que, desde el año 1963, estamos en León a unos 2 Km. de la ciudad. Nuestro convento es pobre y sencillo, pero con una huerta grande y preciosas vistas, que favorecen nuestro estilo de vida contemplativa, dedicada a la oración, al trabajo y a la inmolación por la Iglesia y por todos nuestros hermanos los hombres.
Desde hace 3 años, nuestra comunidad de carmelitas está sufriendo mucho a causa de una reestructuración de terrenos en la carretera de Asturias. Sin nosotras saber nada, y sin ninguna comunicación previa, incluyeron 18.300 metros cuadrados de nuestra propiedad en un Plan de urbanización de la zona. Pero lo que resultaba más incomprensible es que nuestro terreno, que estaba ya calificado como Urbano con uso de convento, fuera recalificado como urbanizable, para ser incluido en una urbanización privada. Como la situación no estaba nada clara, pusimos en el Tribunal de Justicia de Valladolid un Recurso Contencioso Administrativo.


Convento de las Carmelitas descalzas de León

El problema de la pérdida de este terreno resulta muy perjudicial y doloroso para nosotras, pues esos 18.300 metros cuadrados suponen 2/3 de nuestra propiedad, casi toda la huerta del convento, y para nosotras, monjas de clausura, que vivimos siempre encerradas en un recinto, el espacio es vital para el cuerpo y para el espíritu, necesario para vivir nuestra vida contemplativa con gozo y paz.
Otro problema es el de la autovía, que va a cruzar por nuestra huerta. En septiembre-octubre de 2003, se presentó en el Ayuntamiento de León, a información pública, el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de la ciudad. Estudiamos los planos y vimos con asombro cómo nuestra huerta había sido transformada e invadida por calles, zonas verdes y parcelas para edificar. En su día hicimos las alegaciones correspondientes, y llamamos a innumerables puertas pidiendo ayuda y solidaridad.
Se nos prometió que la parte este de la autovía se sacaría del sector de la urbanización, para ser devuelta a la zona de la propiedad del convento, pues es lo que correspondía. Como hubo muchas alegaciones al PGOU, era obligado hacer un Plan nuevo.

El terreno que nos quitan...

Y..., así estábamos en esa confianza, esperando que saliera a información pública el nuevo PGOU de la ciudad de León. Éste acaba de salir y, con gran sorpresa nuestra, vemos que, aunque nos han respetado parte del terreno, según pedíamos, sin embargo nos han quitado de otro lugar de la huerta una franja ancha para hacer una calle de servicio a la urbanización. Esto nos ha desconcertado y nos ha dejado muy preocupadas y con gran sufrimiento, pues ha aumentado el terreno que nos quitan. Sabemos que en estos asuntos siempre hay presiones políticas e intereses económicos, pero nos parece que no se pueden saltar así los derechos de los pobres.
Vamos a presentar las alegaciones en el Ayuntamiento. Pero antes, conscientes de este momento tan crítico, queremos hacer saber a la comunidad de creyentes de León, la situación tan dolorosa que estamos viviendo, y para permanecer unidos en la oración por estas intenciones, pues, como dice el Salmo 126, «si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los que la construyen». Podemos decir desde el fondo del corazón: «El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?» (Salmo 26). En verdad, sólo en Dios descansa nuestra alma, confiamos en Él, porque sabemos que sólo Él puede iluminar y mover los corazones.
Nuestro deseo no es oponernos a ningún proyecto que sea beneficioso, ya para la sociedad, ya para personas particulares, como pueden ser la autovía o la urbanización. No vamos buscando beneficios económicos, ni prestigio, ni poder, ni más comodidad, no vamos buscando excepciones egoístas ni privilegios; sólo buscamos la verdad, la defensa de unos derechos que han sido violados, la defensa de un terreno propiedad de la comunidad que es vital para nosotras, para poder vivir nuestra vida contemplativa con un espacio suficiente y digno, que nos pertenece y que necesitamos, sin querer, por nuestra parte, perjudicar a nadie. Por eso pedimos al Señor que el problema se resuelva favorablemente para todos. De no ser así, la comunidad tendría que pensar, en un futuro, abandonar la ciudad de León, lo que sería una gran pérdida para nuestra diócesis y para tantas personas amantes del Carmelo.
Todos estos meses han sido de mucho sufrimiento, de incertidumbre, de incomprensión. Ha sido el tiempo de la siembra dolorosa. Esperamos que llegue el tiempo de recoger la cosecha, los frutos abundantes de la comprensión, la alegría y la paz.
Nuestra misión es orar por todos, y en estos momentos oramos por nuestros políticos que conducen los destinos del pueblo leonés. Sí, que en estos momentos de alegaciones y resoluciones, el Espíritu del Señor les ilumine y acompañe con su luz, su discernimiento, su discreción, para que brille la verdad en los corazones y se vaya buscando el bien de todos, especialmente de los más pobres y perjudicados, los que no cuentan y no tienen quien les asesore y ayude, en la defensa de sus derechos. Pedimos que brille con luz nueva la justicia, la paz y el amor.
Como vemos que ésta es la fase definitiva, nos hemos decidido a hacer público este hecho, para que nos acompañéis con vuestra oración y nos ayudéis con las iniciativas y los medios a vuestro alcance. ¡Gracias por todo vuestro apoyo!
¡Qué el Señor os colme de bendiciones y la Virgen del Camino os proteja en vuestras necesidades con su amor y su ternura maternal!
Con afecto

Las Carmelitas Descalzas de León

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