Con ojos... de mujer

La fuerza de la familia

Me permito hoy traer a esta sección un acontecimiento privado que me concierne y me ha llenado de satisfacción. 400 personas de la familia Gordon, apellido noble originario de Escocia, que hunde sus raíces en el siglo XI, nos hemos reunido en Madrid para recordar nuestras raíces y trasmitir a los jóvenes los valores cristianos que, desde hace siglos, son patrimonio de nuestro linaje.
En el transcurso de dos siglos y pico se han sucedido 8 generaciones. La llegada del abuelo de mi abuelo, Juan David, y de su primo James Arthur, sucedió a caballo del cambio de siglo XVIII-XIX, requeridos por su tío, el primer Gordon que vino y que había llegado años antes escapando de una de tantas persecuciones religiosas sufridas por los católicos escoceses.
La fe católica de la familia, ya española, ha dado frutos de santidad y ejemplaridad en lo que en la intimidad llamamos nuestros Gordon memorables. Un jesuita, el padre Pedro Guerrero González Gordon, cuya causa de beatificación ya está en Roma. Y dos mártires durante la persecución religiosa del 36: un claretiano, el padre José Ignacio Gordon la Serna, asesinado en Alboraya (Valencia), y un padre de familia, Manuel Gordon Picardo, a quien quitaron la vida en julio del 36 y cuyo nombre figura entre los mártires de la diócesis de Tortosa. Un ingeniero químico, seglar, muerto en olor de santidad a los treinta y pocos años, Luis Gordon Picardo, uno de los primeros colaboradores de san Josemaría. Y otro jesuita sabio y santo, el padre Ignacio Gordon Cuvillo, a quien sus sobrinos debemos muchas gracias, son algunos de nuestros familiares cuyas vidas ejemplares recordamos entre todos.
Hubo también, por cierto, mujeres de vida consagrada en el Carmelo, las Reparadoras, las Irlandesas, Carmelitas de la Caridad, etc., y una cofundadora de la congregación fundada por el obispo don José María García Lahiguera.
Y también nos acompañó el recuerdo de las numerosas mujeres y hombres que trasmitieron a sus hijos la vida y la fe en Cristo, no sólo enseñándoles a rezar y aprenderse el Catecismo, sino el ejemplo vivo de cada día.
La alegría por el encuentro familiar asomaba a todos los rostros, y daba gozo el descubrimiento de parientes no conocidos, de las 15 estirpes descendientes de Juan David y James Arthur, que viven actualmente en Cádiz, Jerez, Sevilla, Madrid y el resto de España. No cabe duda de que los Gordon han cumplido por ahora el precepto bíblico de Creced y multiplicaos.
Asimismo los familiares narraron la historia de sus estirpes y contaron las vicisitudes que vivieron sus abuelos y tatarabuelos, entre los que hay incluso un alcalde de Madrid, don Rafael Gordon Arístegui, conde de Mirasol. Una peculiaridad de nuestra entrañable reunión familiar fue la asistencia de cincuenta niños de 1 a 12 años venidos con sus padres, que tuvieron su fiesta particular y la historia familiar contada para ellos. Vivimos una jornada llena de vida y alegría que, tras una Misa de acción de gracias en la que rezamos por vivos y difuntos, se cerró con una gratísima cena, en la que se brindó por los jóvenes para que mantengan los valores cristianos que tanta fuerza dan a la familia.

Mercedes Gordon