Música de Adviento y Navidad
Cierto es que la música se ha convertido en compañera inseparable de la mayor parte de nuestra vida. El Adviento y la Navidad no pueden constituir una excepción. Por eso, una buena ayuda a vivir este tiempo de preparación a la venida del Señor es acompañarlo con buena música. Y, ciertamente, material bueno no falta. En 2005, la oferta de ediciones de Adviento se ha ampliado considerablemente con la afortunada consideración de los diversos públicos destinatarios.
Venite adoremus es una grabación que no falla. Una impecable selección de villancicos, desde piezas del siglo XVI hasta populares españoles y Iberoamericanos, lo hacen idóneo para la escucha de toda la familia, al tiempo que se enriquece la cultura musical de todos sus miembros. La grabación, exquisita, incluye dieciocho villancicos impecablemente interpretados por el Coro Matritum cantat.
Con más poso, y dirigida a públicos muy exigentes en cuanto al repertorio y la edición de los compactos, tenemos Adventus Domini, un doble CD de canto gregoriano, con más de dos horas de duración y un cuidadísimo libreto explicativo de la esencia del canto gregoriano, así como los textos –en latín y castellano– de los graduales, introitos, himnos… Todo ello sirve tanto para el experto en gregoriano, como para el que prefiere una pequeña guía para irse introduciendo de la mano de los maestros.
Para los niños encontramos una simpática y excelente grabación llamada Senderos de amor. Villancicos nuevos, pero no experimentales, ya que las letras están profundamente arraigadas en el misterio navideño, compuestas por una joven autora y grabadas por el coro infantil del Colegio de Nuestra Señora del Carmen, de Móstoles. Especialmente emotiva es la pieza Duerme mi tesoro, una nana que cautiva a los más pequeños, como he podido comprobar personalmente por mi hija. La idoneidad de los arreglos, suaves pero actuales, lo hacen francamente apropiado para niños.
Por último, con piezas ya consolidadas en gran parte de comunidades y parroquias, tenemos Vamos a Belén. El sendero de Belén, de Joaquín Madurga.
En definitiva, se suman a la oferta de canciones navideñas obras muy variadas dirigidas a públicos directos. La música de Adviento y Navidad nos muestra la eficacia y las enormes posibilidades que ofrece la música como herramienta de evangelización, porque ¿quién no asocia sus recuerdos de infancia de la Navidad con el Belén, los Reyes y los villancicos?
Pablo Gutiérrez