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Título: Los laicos en la eclesiología del Concilio Vaticano II
Autor: Ramiro Pellitero (dir.)
Editorial: Rialp

Santificar al mundo

«Desgraciado de mí, si con el pretexto de abertura o renovación me pongo a adorar unas vagas y pretenciosas creaciones de mi espíritu, en lugar de adorar al Hijo que vive eternamente en la Iglesia. ¡Desgraciado de mí, si coloco mi confianza en las novedades humanas, cuyo calor momentáneo no es más que el cadáver pronto a desaparecer! ¡Desgraciado de mí, si quisiese sacar sólo mi credo en los pozos profundos de mi verdad, en vez de apoyarme en la sabiduría y en la pureza de las que dotó el Esposo definitivamente a la esposa! ¡Ojalá comprenda siempre mi apego a la tradición, que no es un pero, sino una fuerza, eso que dará origen a mis atrevimientos fecundos!» Este largo párrafo pertenece a una de la obras del cardenal Newman, La Iglesia que Cristo quiso. En otro de sus escritos, Lecture on «Anglican difficulties», el cardenal Newman se refería a las veces en las que el rechazo espontáneo por los fieles al error que campeaba en la acción de los eclesiásticos había salvado a la Iglesia. Utilizaba la analogía del organismo vivo que no tolera los elementos ajenos a él. San Hipólito escribió que «el Espíritu Santo confiere a aquellos que gozan de una fe recta la gracia perfecta de saber cómo los que están a la cabeza de la Iglesia deben enseñarlo y guardarlo todo». Fue el pueblo cristiano, los fieles laicos, quienes sostuvieron a obispos como Atanasio, Hilario y Eusebio de Vercelli.
En uno de los más interesantes capítulos de este libro colectivo sobre la teología del laicado, el profesor holandés Leo Elders escribe: «Si una comunidad ha quedado expuesta durante mucho tiempo a una propaganda insidiosa, se expone a no ver ya nada claro y a no comprender cuándo se trata en realidad de serios errores. También cabe la posibilidad de que la mayoría de los cristianos se aparten de la moral evangélica para seguir las corrientes que dominan la sociedad. Es lo que ha sucedido en el ámbito de la moral sexual. La negativa a caminar en la estrecha senda de Cristo determina la pérdida de la gracia del Espíritu Santo y, por ende, del don de juzgar en cuanto a la verdad de la fe». Este volumen que ahora nos presenta la editorial Rialp es un estudio colectivo de lo que la teología del laicado más acreditada ha hecho en los 40 años desde la clausura del Concilio Vaticano II. La afirmación de Benedicto XVI de reafirmar su «decidida voluntad de proseguir en el compromiso de aplicación del Concilio Vaticano II» tiene como norte el ministerio de la claridad de los principios de la vida cristiana, de la teología cristiana, de la pastoral y de la relación entre laicado y sacerdocio, o sacerdocio y laicado. Como ha repetido el Papa, la fecundidad del apostolado de los laicos depende de su unión con Cristo. Para los cristianos laicos, como nos recuerda Benedicto XVI, son de vital importancia la competencia profesional, el sentido de las familias, el sentido cívico y las virtudes sociales. Pero tampoco debemos olvidar que, según san Agustín, para acercarse a Dios, los cristianos tienen que superar tres barreras: la soberbia de la vida, la curiosidad o el afán de novedades que distraiga y los placeres carnales. La primera es la más difícil de superar, y la tercera, la más fácil. Este libro, que publica colaboraciones de José R. Villar, Lucas Francisco Martín Seco, Fernando Ocáriz, Julián Herranz, el ya citado Leo Elders, Pedro Rodríguez, José Luis Illanes, Raúl Lanzetti, Jutta Burggraf, Mary Ann Glendon, José Luis Gutiérrez, Arturo Cattaneo y Ramiro Pellitero, es una muy interesante síntesis de lo que la reflexión teológica contemporánea ha recorrido acerca de la vocación y misión de santificar el mundo desde dentro.

José Francisco Serrano

 

 




Título: El arte de orar
Autor: Mauro Orsatti
Editorial: San Pablo

Pedagogía de la amistad con Dios

Juan Pablo II hablaba, en la Novo millennio ineunte, de la centralidad de la oración en la pedagogía de la santidad. La sabiduría de la oración no se puede dar por supueesta en la vida de un cristiano. Es un camino que hay que recorrer; una senda no siempre fácil. Es preciso aprender a orar. Y en este proceso, los maestros de oración de todos los tiempos nos han enseñado ya algunas formas, modos, maneras, de emprender este camino. Este libro del sacerdote Mauro Orsatti nos ayuda a introducirnos en el arte de orar, en la escuela del Nuevo Testamento.

J. F. S.