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Un Gala más hondo

El amor y los ancianos: he aquí los dos grandes protagonistas de la última novela -¿novela?- de Antonio Gala, Las afueras de Dios -¡hermoso título, si Dios tuviera afueras y adentros!-, editada por Planeta. Si hubiera que reducir a una frase esta obra, sin duda una de las más profundas, cuidadas y articuladas de Gala, me quedaría con su respuesta a la eterna pregunta: ¿Se trata de amar a los hombres en Dios, o de amar a Dios en los hombres? Gala es partidario decidido de lo segundo, aunque él, a través de uno de sus personajes, dice: No hay por qué elegir entre Dios y lo otro: lo otro también son sus afueras. Pero, un hombre sin Dios, sepa él o no que Dios lo creó y que tiene a Dios consigo, ¿puede amar?
¿Novela?, entre interrogantes, porque da la impresión de que Gala tenía un montón de folios escritos -artículos periodísticos, ensayos a medias- sobre muchas cuestiones importantes, y se ha dicho: Bueno, vamos a ver, y todo esto ¿cómo lo convierto yo en una novela? Se ha buscado a un par de protagonistas, en realidad una, la Hermana Nazaret-Clara Ribalta, con dos ojos como nidos, y a unos cuantos comparsas, más o menos perfilados, y les ha ido endosando sus propios pensamientos, dudas, interrogantes, filosofías, convicciones, esperanzas... Y así le ha salido una novela-ensayo religioso-filosófico-sociológico, cuajado de hallazgos luminosos y de no pocas contradicciones, algunas teológicas y graves.
Impresionante, el primer capítulo de la segunda parte. Destella el esplendoroso oficio literario a que nos tiene acostumbrados; se nota que estas páginas han sido revisadas con mimo, y se me antoja que con más emoción interior que la que, por culpa de algunas reflexiones excesivas, logra contagiar al lector. ¿Qué tal si Gala escribiera su próxima novela al revés que ésta,es decir, pensando no en las afueras, sino en el gozo de los adentros de Dios, si es que Dios, ya digo, tiene adentros y afueras?
Seis hombres y dos mujeres

Los seis hombres son: Valle Inclán, Unamuno, Baroja, Marañón, Maeztu y Belmonte; las dos mujeres, Pastora Imperio... y Josefina Carabias, la autora de estas sugestivas 225 páginas que acaba de editar El País-Aguilar. Josefina, que murió demasiado pronto, en 1980, cuando estaba a punto de terminar este libro, se da en él un paseo por la memoria y rescata para los lectores a seis personajes claves de la historia de España. Describe a un Baroja soñando en París con Vera de Bidasoa, al que no le interesaban ni Galdós, ni el cine, ni el teatro, versificador de romances de ciego; describe a un Valle que llamaba a Blasco Ibáñez analfabeto desvergonzado y al que le tentaba el cargo de Embajador en el Vaticano; a un Marañón, españolazo, coleccionista de estilográficas y convencido de que no hay mejor somnífero que el trabajo; a una Pastora Imperio artista hasta cuando se arrima al fregadero a la que le hubiera gustado ser médico gratis; a un Belmonte que leía a Ortega y a quien le gustaba más el fútbol que los toros, y que se arrimaba al toro porque cuanto más cerca, menos se le ve...; a un Unamuno, con el crucifijo siempre al cuello, derecho al grano, a quien le dolía España en el cogollo del corazón y que preguntaba: ¿Cómo que si también soy poeta? También soy lo otro, y que aprendió danés para leer a Kierkegaard y que cuando le preguntaban por qué no usaba corbata respondía que lo normal sería preguntarles a los demás porqué usan una cosa que no sirve para nada.
En fin, como ven, una delicia.
M. A. V.