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Cháchara e idiotismo

Cháchara posmoderna: éste es el diagnóstico de Occidente que ha hecho José Jiménez Lozano en el campus organizado por FAES en Navacerrada, estos días. También ha dicho que «los romanos, necios, querían ser bárbaros; y los bárbaros, inteligentes, querían ser romanos». Este receso cultural se escenificó recientemente en Madrid, con motivo de la fiebre gay: los inmigrantes se sonreían sin disimulo ante el espectáculo que mostraban las calles del centro de la ciudad. Continúa diciendo el Premio Cervantes 2002 que «la causa de esta decadencia hay que buscarla en la ausencia de los valores que ha aportado la tradición cristiana. Citando a Flaubert: Las edades de la Humanidad son paganismo, cristianismo, idiotismo. Todo lo demás es cháchara posmoderna».
Uno de los síntomas del malestar general de Occidente lo lleva Álvaro Vargas Llosa al titular del artículo que publicó en ABC el pasado domingo: La vieja Europa... sigue envejeciendo. Escribe que «uno se pregunta qué plagas debe sufrir Europa antes de que una generación de dirigentes despierte al desafío contemporáneo». En España estamos lejos de tener dirigentes conscientes de estos problemas, y no se ve tampoco ninguno en el horizonte. El último informe de la Asociación de Víctimas del Aborto (AVA) afirma que el 93% de las mujeres en nuestro país abortan por coacción, además de que el 73% declara haberlo hecho por coacción del empresario para el que trabajaban. Y otro dato: los médicos españoles han dispensado, en el último año, más de 500.000 píldoras abortivas, eufemísticamente llamadas del día después. Y mientras, el Gobierno ha adoptado, por su rédito político, una medida de urgencia para distraer la atención de problemas como el terrorismo, el paro, la vivienda...; son los famosos 2.500 euros de ayuda a las familias que tengan o adopten un hijo. El oportunismo de esta iniciativa lo ha resumido, en La Gaceta, Rafael Guijarro, con un sencillo titular: Todo a 2.500; lo llama rebajas de niños. Mientras otros países como Alemania tienen un ministerio específicamente dedicado a la familia, nuestro Gobierno se acuerda de ella sólo cuando le conviene. Esta precaria situación de la familia la ha recogido El Roto, en una viñeta que ha publicado en El País, con el título Vacaciones en familia; se ve a un padre diciendo: ¡Cómo ha crecido la niña desde la última vez que la vimos!; su mujer responde: ¡Es que no sé si es ella!; y la niña piensa: ¿Serán mis padres estos tíos?
Al final, queda la gente
Este afán protagonista del Gobierno -y con su correspondiente tufillo electoralista- aparece en las campañas de la DGT para este verano; después de la conocida coletilla No podemos conducir por ti, ahora aparece la firma: Gobierno de España. Después de meterse en la educación de los hijos con la asignatura Educación para la ciudadanía, es evidente que no pueden conducir por nosotros, pero si pudieran...
Menos mal que, al final, queda la gente anónima, la que toma la iniciativa y busca de verdad el bien de los demás. La Voz de Galicia ha titulado un reportaje: Socorristas 3, Cantábrico 0, en el que cuenta que, hace unos días, «en las playas de Barreiros, debido al mal tiempo, no se hicieron contrataciones de socorristas. Sin embargo, se movilizaron ocho, ante la repentina salida del sol y la afluencia de bañistas. Estos voluntarios, sin contrato hasta julio, impidieron que el mar se tragase tres vidas en la playa de Arealonga. Comienza el verano y por suerte estarán ahí». .
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
ONO
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