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Documento de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española
La escuela católica tiene que revitalizar su ideario cristiano
Tras la L554IX Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, celebrada en el mes de abril, los obispos aprobaron un documento sobre la escuela católica, que han hecho público ahora. En él, recogen la necesidad de que los centros con ideario católico no se dejen arrastrar por el relativismo que impera en la sociedad. Asimismo, hacen hincapié en la importancia de garantizar una verdadera libertad de elección de centros educativos

En un momento en el que el relativismo hace estragos en el terreno de la enseñanza, también la católica, la Conferencia Episcopal Española ha sacado a la luz un documento, elaborado tras su última Asamblea Plenaria, en el que da las pautas a las escuelas católicas para revitalizar su ideario cristiano y no caer en la tónica común del todo vale. En el extenso documento, fechado el 27 de abril de este año, los obispos abordan diferentes puntos: los retos que debe afrontar la escuela católica, su identidad y las prioridades y urgencias. También aportan una serie de propuestas para el futuro.

¿Por qué hace falta una revisión de la escuela católica?
«En el comienzo de este nuevo siglo -dice la Conferencia Episcopal Española en el documento publicado tras su última Asamblea Plenaria-, la escuela católica está llamada a examinarse a sí misma y a responder a los nuevos retos plnateados a la acción educativa cristiana. (...) Es un momento oportuno para que la Iglesia española promueva la renovación de la propia escuela católica y clarifique, a su vez, el servicio educativo que con ello aporta a la sociedad». Los obispos comprenden que «la estructura de esta sociedad en continua transformación obliga a la escuela católica a centrar su atención sobre su naturaleza y sus características propias, desde las cuales afrontar una adecuada renovación y revisión de sus propuestas educativas, en orden a mejorar la calidad de la enseñanza». Y recuerdan que «la escuela católica encuentra su verdadera justificación en la misión misma de la Iglesia. (...) Con su acción evangelizadora, está contribuyendo a la formación del alumno desde sus raíces hasta sus más altas aspiraciones». En su Documento, los obispos constatan que, en la sociedad actual, se ha perdido el valor de la trascendencia y prevalece una antropología sin Dios que desestructura a las personas.
¿Qué implica el ideario católico?
La nota característica de la escuela católica «es crear un ámbito de comunidad escolar animado por el espíritu evangélico de libertad y de amor, ayudar a los adolescentes a que, al mismo tiempo en que se desarrolla su propia persona, crezcan según la nueva criatura en que, por el Bautismo, se han convertido, y, finalmente, ordenar toda la cultura humana al anuncio de la salvación, de modo que el conocimiento que gradualmente van adquiriendo los alumnos sobre el mundo, la vida y el hombre sea iluminado por la fe». Para lograrlo, hace falta que todos -también los profesores laicos- prediquen con el ejemplo y que los valores cristianos impregnen no sólo el trabajo en el aula, sino recreos y actividades complementarias. El esfuerzo y el sacrificio deben ser tomados como «valores y actitudes que capacitan al alumno para un mayor servicio a la Humanidad». Es fundamental que el ideario católico no se circunscriba a lo explicado en clases de Religión, porque «el cristiano no puede tener divivdida su conciencia, sino que ha de lograr la síntesis entre los valores humanos y evangélicos según la perspectiva que nos ofrece el plan de Dios sobre el mundo».
¿Hay libertad de elección de centro?
La Conferencia Episcopal Española es consciente de las dificultades que entraña el actual sistema de asignación de centros de enseñanza. Por un lado, «las condiciones establecidas por la Administración educativa» y las «dificultades añadidas para aumentar el número de puestos escolares» dejan sin colegio de ideario católico a padres que quieren para sus hijos una educación de acuerdo con el Evangelio. Por otro lado, «el mismo ejercicio del derecho del titular a establecer el carácter propio del centro se ve, a veces, dificultado por la obligada aceptación de alumnos cuyos padres se oponen a que sus hijos reciban la enseñanza de la Religión católica». Los obispos aclaran que la presencia de una sociedad pluralista en las aulas de las escuelas católicas no justifica «el oscurecimiento de la propia cultura y de la propia fe en el deseo de evitar posibles confrontaciones».
La escuela, una parte de la Iglesia
«Creemos muy necesaria una acción coordinada de la comunidad educativa con la familia y la parroquia. De lo contrario, la educación cristiana quedaría fragmentada, e incluso con serias dificultades, para llevar a cabo su propio proyecto educativo», dice el texto aprobado por los obispos tras su última Asamblea Plenaria. Conscientes del peso del relativismo, y de la tentación de confundir la tolerancia con la desaparición del carácter propio de la escuela católica, recuerdan que «el proyecto educativo católico incluye las necesarias ofertas para que los alumnos celebren el misterio de Cristo, reciban algunos de los sacramentos, de acuerdo con las orientaciones del obispo diocesano, y posean las ayudas adecuadas, fomenten y faciliten su relación con Dios en la oración, y sientan el apoyo y la sintonía de sus padres en su progreso educativo. Para ello, es necesario que la comunidad educativa coordine estas acciones con la parroquia de referencia, a fin de canalizar la futura inserción parroquial de los alumnos y, a su vez, puedan recibir los auxilios espirituales que el colegio no puede ofrecerles». También hace hincapié el texto en que la enseñanza de la Religión es un «área fundamental en el currículo de los alumnos». Los obispos insisten en que la labor de la escuela católica no es la de sustituir a los padres, por lo que la familia debe implicarse de manera activa en la educación. En este sentido, valoran como muy positiva la aparición de numerosos movimientos cívicos de apoyo a las familias.
Propuestas concretas para el futuro
* Motivar y formar a los miembros de la comunidad educativa sobre los principios, valores y compromisos que conlleva la persona y mensaje de Jesucristo como centro y fuente del ideario propio de la escuela católica.
* Fomentar cursos de formación de los directivos y del profesorado con relación a su identidad cristiana y su responsabilidad en el desarrollo del ideario del colegio.
* Insertar, como elemento básico, la participación en la celebración de algunos sacramentos y otros actos comunitarios litúrgicos en coordinación con el ordinario diocesano.
* Dar a la clase de Religión especial importancia para que el saber religioso ocupe el lugar que le corresponde en la formación integral.
* Informar a los padres sobre la acción educativa del colegio y promover actividades para ayudarles a asumir sus responsabilidades.
* Estudiar y coordinar con la diócesis y parroquia respectiva las fórmulas posibles para la pervivencia de los centros católicos, con todo lo que implica su carácter propio.
* Promover la colaboración interinstitucional en todos los campos: en la formación teológico-pastoral de los profesores laicos, intercambio de experiencias pastorales y educativas, de gestión y viabilidad de los propios colegios.
* Cuidar la selección de los educadores laicos con criterios de adecuación a la identidad católica de nuestras escuelas.
* Participar en la elaboración y compromisos del proyecto de pastoral educativo de las diócesis, buscando cauces para una mayor colaboración con la pastoral educativa diocesana y motivando la comunión con los pastores.
* Fomentar la relación entre los centros educativos, las parroquias y las diócesis, para promover la coordinación del mejor servicio a la educación, favoreciendo la responsabilidad e inserción de las familias.
* Potenciar la acogida de personas de otras culturas en los centros católicos, desde la concepción del proyecto educativo basado en los valores universales del Evangelio.
* Fortalecer la titularidad de los centros católicos, facilitando la adopción de medidas que garanticen su continuidad como colegios católicos.
* Programar y coordinar acciones que faciliten la inserción social y educativa de los necesitados.
Las madres de familia plantan cara a Zapatero
Tras el debate sobre el estado de la nación, donde el Presidente del Gobierno hizo diversas alusiones a la asignatura de Educación para la ciudadanía, un grupo de 3.700 madres se ha decidido a hacer llegar al señor Rodríguez Zapatero el motivo de sus preocupaciones. Y lo harán en persona, para lo que solicitan ser recibidos por el Jefe del Ejecutivo. Según doña Victoria Llopis, una de las madres objetoras, «las mujeres que acudamos podemos llevarle un amplio dosier de testimonios y motivos firmado por miles de madres que solo quieren libertad para decidir la educación moral de sus hijos e hijas».
Aprobados los contenidos mínimos de la asignatura de Religión
La Conferencia Episcopal Española ha elaborado los programas que se impartirán en los distintos cursos escolares en los que hay asignatura de Religión. Los contenidos se acaban de publicar en el Boletín Oficial del Estado y servirán para conformar una materia que todos los centros están obligados a impartir y que los alumnos eligen libremente. Dice el texto que se trata de «una síntesis básica y global del mensaje cristiano adecuado a la edad del alumno». Junto a los contenidos específicos de la materia, se potenciarán en el alumno lo que se conoce como competencias básicas, que son comunes a todas las asignaturas, como por ejemplo la capacidad de expresión oral y escrita o el conocimiento cultural e histórico. En septiembre comenzarán a impartirse los nuevos contenidos en los dos primeros cursos de Primaria y en el primero y el tercero de Secundaria.
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