Alfa y Omega > Nº 554 > España
Reacciones a los 2.500 euros por hijo prometidos por Zapatero
Algo ayudará, pero habría que hacer más
La insuficiencia de 2.500 euros frente a los gastos que supone un bebé; la incoherencia de un Gobierno que ahora pretende ayudar a una familia a la que ha atacado sistemáticamente y el electoralismo del anuncio es lo que más destaca de las respuestas a la medida anunciada por Zapatero
2.500 euros en el desierto

Los 2.500 euros por nacimiento anunciados por el Presidente del Gobierno son bienvenidos, pues toda ayuda a la natalidad es razonable, dada la crisis demográfica en que está sumida Europa en su conjunto, y España en particular, con una tasa de natalidad de las más bajas del mundo. A pesar del tufillo a improvisación publicitaria y electoralista que tiene la medida, es positiva y va en el buen camino. Sin embargo, España, aun con esa medida, sigue a la cola de Europa en ayudas a la familia: si la media europea en recursos públicos dedicados a políticas familiares es de más del 2% del PIB, España está por debajo del 1%. Por otra parte, Zapatero se había comprometido en campaña electoral a universalizar la paga de 100 euros y extenderla hasta que el niño cumpliese los 18 años: con los 2.500 euros cubre sólo los dos primeros años de esos 18 prometidos.
Pero esta medida pronatalista es como una gota de agua en un desierto creado previamente por quien ahora quiere humedecerlo con esa mínima gota. Las ayudas económicas pueden ayudar a hacer más soportable el esfuerzo -también económico- que supone sacar a los hijos adelante, pero no son suficientes ni lo más importante. Una política de apoyo a la natalidad exige, en primer lugar, tratar a la familia y la vida como valores positivos y dignos de todo apoyo y protección por ser intrínsecamente buenos para las personas y la sociedad; y esto es lo que falta en España.
Suprimir el matrimonio al equipararlo a las uniones de personas del mismo sexo, trivializar el contrato matrimonial hasta límites ridículos con el divorcio express, facilitar el aborto, impulsar las tecnologías reproductivas y la desprotección jurídica del embrión, como se ha hecho en España con las últimas reformas legales en la materia, crea un clima social en contra de la natalidad y hace una pedagogía antivida que no se supera con 2.500 euros.
Benigno Blanco,
Presidente del Foro Español de la Familia
Un puñado de euros
La ayuda por nacimiento de 2.500 euros anunciada por el Gobierno es tardía, aislada, de marcado carácter electoralista e insuficiente, tanto en sus aspectos económicos, como sociales y de apoyo a la familia.
Es una medida económicamente insuficiente, ya que tan sólo va a cubrir el 2,5% de las necesidades de una familia con un hijo hasta los 18 años. De hecho, a pesar de esta medida, España seguirá siendo el país de la UE27 que menos ayuda a la familia, destinando apenas un 0,8% del PIB y muy por de bajo de la media europea (2,2% del PIB).
Es una medida de insuficiente apoyo a la familia, ya que, al no ir acompañada de otras decisiones, se queda como una medida puntual y aislada. Si, además, tenemos en cuenta que hasta ahora el Gobierno ha incumplido más del 80% de sus compromisos electorales para con la familia, se constata que esta medida carece de voluntad política de ayudar a la familia.
Es una medida socialmente insuficiente, ya que durante esta legislatura el Ejecutivo sólo ha implementado leyes regresivas para la familia, tales como el divorcio express, que ha incrementado el número de rupturas familiares, el matrimonio entre uniones de homosexuales que ha prostituido el concepto de matrimonio y la posibilidad de adopción por este colectivo, que ha eliminado el derecho del niño a tener un padre y una madre.
En definitiva, es una medida que es más un intento de maquillaje ante la pérdida de credibilidad del Gobierno ante las familias que el de un apoyo real y efectivo a la familia.
Eduardo Hertfelder,
Presidente del Instituto de Política Familiar
Voluntariado frente a Educación para la ciudadanía
La recién nombrada Consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, doña Lucía Figar, anunció, en un curso de verano organizado por la Fundación Universidad Rey Juan Carlos, en Aranjuez, que propondrá al Ministerio de Educación que los niños que objeten de Educación para la ciudadanía puedan hacer algún tipo de voluntariado. Doña Lucía Figar explicó a Alfa y Omega que está muy preocupada por la situación en la que se van a encontrar los niños cuyos padres hayan presentado objeción de conciencia. A pesar de que la asignatura no comenzará a impartirse en Madrid hasta el año próximo -los Decretos de desarrollo de la asignatura permitían un pequeño margen de maniobra-, ya hay muchos padres que han decidido objetar. Doña Lucía Figar, que considera la opción del voluntariado como una alternativa razonable que ya existe en otros países de la Unión Europea, ha recibido el apoyo de numerosas organizaciones de padres y asociaciones de apoyo a la familia.