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Chesterton es uno de esos clásicos de nuestro tiempo que nunca pasa de moda. Ediciones Cristiandad acaba de publicar El hombre eterno, con un espléndido prólogo en el que Juan Manuel de Prada sintetiza el impagable regalo religioso y cultural que este libro hace a cualquier lector que se asome a sus 360 páginas sin la mugre de los prejuicios. El libro parte de la primitiva cueva en la que el hombre hizo algo que ningún otro ser creado podía hacer: pintar, dibujar, y concluye en otra cueva, la de Belén, donde de nuevo el milagro acontece, pero esta vez quien nos invoca desde el interior de la cueva ya no es un mero hombre, ni siquiera un hombre excepcional: es el Hijo de Dios. El hombre eterno, señala de Prada, es «una obra maestra de la literatura, pero también algo mucho más vertiginoso: es la Gracia divina hecha escritura». Se puede abrir al azar cualquier página de este libro y se encuentra uno con auténticas joyas. Por ejemplo: «Ningún otro, salvo los mensajeros del Evangelio, posee un evangelio; ningún otro es portador de una Buena Noticia, por la sencilla razón de que ningún otro tiene ninguna noticia».
El libro editado por Styria es La mujer y la familia, y la edición está a cargo de José R. Ayllón. Ya cuando en su momento dimos noticia de su primera edición, decíamos que se trata de un libro imprescindible. Son escritos publicados hace un siglo, artículos sobre la mujer y la familia, modelo de lucidez, de buen humor y de clarividente orientación para la sociedad actual. Baste también un botón de muestra: «Quienes hablan contra la familia no saben lo que hacen porque no saben lo que deshacen». Dos libros para estas vacaciones próximas.

Con el título La Iglesia, rostro de Cristo, Ediciones Cristiandad acaba de editar una recopilación de las catequesis semanales de Benedicto XVI desde el 15 de marzo de 2006 al 14 de febrero de 2007. En ellas el Papa evocó las figuras de los doce apóstoles y de los primeros discípulos de Cristo: Pablo, Esteban, Timoteo y Tito, Bernabé, Silas y Apolo, los esposos Priscila y Aquila, y las mujeres al servicio del Evangelio. Benedicto XVI nos ha enseñado que la tradición nos une en la Iglesia con aquellos primeros cristianos que transformaron con su vida el mundo en que vivían. Cada una de estas 31 catequesis constituyen un verdadero tesoro teológico, y también histórico y cultural, y llegan al lector con el frescor y la fuerza que Benedicto XVI sabe imprimir con divulgativa sencillez a sus más profundas reflexiones.
M.A.V.