Alfa y Omega > Nº 554 > Desde la fe > No es verdad
No es verdad
Publicado por Almarza, en YA, en los Sanfermines de 1980
Han pasado 27 años desde que, en los Sanfermines de 1980, el gran dibujante Almarza publicó la viñeta que ilustra este comentario en el tristemente desaparecido diario Ya, de Madrid. 27 años después estamos donde estábamos, si no estamos peor, ya que, en cuanto las peñas sanfermineras entonen el Pobre de mí de este año, lo más probable es que miles de navarros y millones de españoles anoten la fecha en que, por última vez, se celebraron unos San Fermines en una Navarra española de arriba abajo. Desasosiega y causa una pena inconsolable que, a estas alturas, haya un Presidente del Gobierno de España que tenga la osadía de pedir lealtad desde su deslealtad suprema. Ya puede cambiar ministros y Presidentes de las Cortes para tratar de maquillar lo inmaquillable, no hay lifting que valga; hace ya mucho tiempo que no sólo los dirigentes sociales más lúcidos, sino la perspicacia del sencillo pueblo con dignidad y respeto hacia la Patria, le han visto el plumero a Rodríguez Zapatero. Él puede hacer todos los ejercicios de funambulismo político que quiera, pero esta legislatura, de nefasto recuerdo, hace ya bastante que se acabó, duren lo que duren sus formalismos políticos.
Más triste todavía, si cabe, es que, al igual que hay media España de ciudadanos dignos -no pocos de ellos heroicos-, Zapatero y su logia hayan conseguido que exista otra media España incapaz de calibrar las consecuencias del lavado de cerebro al que les somete este régimen tan democrático, con la impagable ayuda del tinglado mediático montado gracias a la caradura de unos, a la cobardía de otros y a la irresponsabilidad de todos. Ya puede Zapatero hacer el panegírico de lo que, según él, ha logrado, con aplausos cada dos minutos, de los estómagos agradecidos, que la realidad se encarga tozudamente, como siempre, de poner las cosas en su sitio: récord de abortos provocados, récord de matrimonios rotos -uno de cada tres-, récord de consumo de cocaína, récord de inmigrantes sin papeles, récord de desencanto de los universitarios, récord de las hipotecas, récord del desprestigio internacional, récord de los inversores que se largan, récord de manifestaciones masivas contra el Gobierno y récord de no hacerles ni caso... Estoy seguro de que se me quedan fuera un montón de récords de este tipo. Puede sentirse orgulloso de esta maravillosa olimpiada. En la sede de la soberanía nacional, un diputado de Esquerra Republicana catalana y una diputada vasca proclamaron, durante el reciente Debate del estado de la nación, que ellos «no se sienten españoles». Y ni el Presidente del Gobierno, que estaba presente, ni el Presidente de las Cortes, ni el líder de la oposición, ni un solo diputado se levantó para preguntarles qué hacían allí si no se sienten españoles, y por qué sí se sienten españoles, a final de mes, a la hora de cobrar su suculenta nómina que les pagamos todos. Bueno, pues ése es el real estado de la nación. En cualquier país decente, sólo eso sería suficiente para que el Presidente del Gobierno se fuera a su casa y para que durante muchos años no se atreviera, ni siquiera, a aparecer en público. Pero Spain is diferent. Y ZP todavía tiene la cara de comentar que en Inglaterra o en Francia nadie le preguntaría lo que aquí no hay más remedio que preguntarle, y a lo que no responde. Ahora resulta que el proyecto de luchar contra ETA, según él, «no es del Gobierno, sino de la democracia». No sabía yo que la democracia tuviera proyectos. Ahora resulta que a los etarras los cogen con 40 kilos de bombas que iban a hacer estallar y ZP sigue soñando en negociar con ellos. ¿Es imaginable algo así en Francia o en Inglaterra?
La editorial Temas de Hoy acaba de reeditar bajo el título El arte de la prudencia, el famoso Oráculo manual y arte de prudencia, en el que el padre jesuita Baltasar Gracián resumió, hace más de 300 años, el meollo de la sabiduría práctica y política, que hoy todavía es más actual que entonces. En el número 78 escribe: «La necedad siempre entra de rondón, pues todos los necios son audaces». ¿Qué hubiera escrito de conocer a ZP? Y en el número 26 escribe: «Encontrar el punto débil de cada uno. Éste es el arte de mover las voluntades. Es saber por dónde se ha de entrar a cada uno. La maña está en conocer esos ídolos que tanto motivan...» Que se lo pregunten al señor Bono, o a los eximios y egregios intelectuales de la Educación para la ciudadanía, incluidos algunos tontos útiles.
Gonzalo de Berceo