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Punto de vista
Tópicos ¿Celebrar de espaldas al pueblo?
Alfa y Omega publicó, la semana pasada, el texto de la introducción del cardenal Ratzinger, hoy Su Santidad Benedicto XVI, del prólogo del libro Volverse hacia el Señor, de Uwe Michael Lang. En ella se recogía el verdadero significado de la celebración litúrgica con el sacerdote en la posición que, desacertadamente, se ha dado en llamar de espaldas al pueblo.
Quizás a muchos lectores les haya llamado la atención. Efectivamente, desde las Iglesias primitivas de Oriente y Occidente, la posición originaria del sacerdote en la Santa Misa, concretamente en la parte de la celebración de la liturgia eucarística, estaba dirigida hacia Oriente, hacial el Señor, esperando la venida del Reino. Se entiende así que, quien ofrece el Sacrificio del altar no da la espalda a la comunidad, sino que, junto a ella, presidiéndola, se dirige al Padre, hacia Dios por medio de Jesucristo. A modo de ejemplo, es como cuando al finalizar la Misa se canta la Salve, y todos de forma natural y espontánea, incluido el sacerdote, se giran hacia una imagen de la Virgen María. El sacerdote no da la espalda a nadie, sino que dirige la oración a la Virgen, representada en esa imagen.
Frente a una opinión comúnmente difundida en la actualidad, cabe subrayar que jamás el Concilio Vaticano II ha dicho nada en contra de ello (ver Sacrosantum Concilium), al igual que todas las directivas posteriores de la Congregación para el Culto Divino, que es la autoridad competente en materia litúrgica. Lo mismo ocurre con el hecho de celebrar la Misa en latín para las comunidades del rito romano católico.
Quienes deseen formarse adecuadamente en este tema, pueden acudir a las siguientes publicaciones: Orientem versus. Consideraciones en torno al altar, de Manuel González López-Corps, Asociación Española de Profesores de Liturgia (2007); El altar cristiano, de Félix María Arocena, Centre de Pastoral Litúrgica (2006); y El espíritu de la liturgia, de Josef Ratzinger, Ediciones Cristiandad (2006).
Ciertamente, los conocimientos básicos en temas de liturgia son muy escasos -comenzando por los seminarios- y no debiera ser así, pues como nos recuerda la Iglesia en el Catecismo, y reitera el Papa en numerosas ocasiones, la liturgia es la fuente y cima de la vida cristiana.
Elías Whitney