Alfa y Omega > Nº 581 > Cartas
Agresión a María San Gil
María San Gil acudió el pasado día 12 a la Universidad de Santiago de Compostela. Unos cincuenta jóvenes extremistas, totalitarios, fascistas de izquierda intentaron agredirla. También fueron agredidos profesores, y los asistentes fueron calumniados. A pesar de que en Galicia se vienen produciendo continuas agresiones, no se tomaron medidas. En Galicia y en otros puntos de España se viene intentando agredir con bastante frecuencia a líderes y miembros del PP, Ciutadans, UPD, etc.; y boicotear conferencias de Francisco Caja, Jon Juaristi, Pío Moa, Gotxone Mora, o Fernando Savater. Esto es inadmisible, completamente impropio de un país que se dice democrático, cuyos gobernantes dicen defender la alegría, la democracia deliberativa y crítica. Claro que unos se quedan con la alegría, con los privilegios y espacios públicos, y otros reciben el odio, los insultos, las agresiones...
Miguel Cancio
Santiago de Compostela
En este sentido hemos recibido carta de Juan Cervero Leiva (Guadalajara)
Derecho y deber de la Iglesia
Los ataques calumniosos y reiterados contra la Iglesia católica por parte del Gobierno socialista, además de indignación, producen vergüenza ajena, no sólo por su sectarismo, sino por la ignorancia que demuestran. Esa reacción los descalifica como gobernantes. La Conferencia Episcopal Española ejerce su derecho y cumple su deber de ayudar a sus fieles a votar en conciencia. Precisamente porque su misión abarca toda la realidad humana, la Iglesia reivindica la libertad de expresar su juicio moral sobre estas realidades, cuantas veces lo exija la defensa de los derechos fundamentales o la salvación de las almas. La autoridad política debe emitir leyes justas y garantizar la vida ordenada y recta de la comunidad, sin suplantar la libre actividad de las personas y de los grupos.
Amalia Gónzalez de Castro
Vigo
Nos han escrito también, en este sentido, María Serra Gómez (Gerona); Verónica Bañares Martínez (La Rioja); Luis Ángel Abad Muñiz (Toledo); y Pedro J. Piqueras Ibáñez (Gerona)...
Error que pagan otros
Tengo un hijo de dos años. No me imagino haber acabado con su vida, que tantas alegrías me ha dado. Cuando tenía 15 años, vi un vídeo sobre el aborto y conocí su crueldad. No obstante, me embaracé. Creo que muchas adolescentes nos embarazamos con cierta conciencia. De algún modo, lo hacemos para retener una relación, para sentirnos amadas... y cometemos un gran error que pagan otros. Recibí poquísimo ánimo para tener a mi bebé. La vida me ha dado la oportunidad de restituir un poquito de aquella experiencia: mi sobrina de 15 años quedó embarazada, y la mayoría querían que abortara. Me convertí en defensora de su bebé, hasta ofrecerle hacerme cargo de él. Al final tomó la decisión valiente de tenerlo: Gisela nacerá estos días. Por cada bebé que tenga oportunidad de vivir, pese a las circunstancias, vale la pena dejarse la piel.
M. Perla Juárez Cruz
Moraleda de Zafayona (Granada)
En contra del aborto hemos recibido cartas de Cristina Fuente Martínez (Valladolid); Juan Luis Martínez (Sevilla); Carlos Sánchez de Roda (Madrid); Cristina Téllez (Barcelona)...
Tubo de ensayo
El proyecto de ley sobre centros de culto religioso, en Cataluña, pretende conferir al Estado una inusitada capacidad de intervención sobre un derecho fundamental de la persona: la libertad religiosa y la consecuente libertad de cultos; una discriminación efectiva en la medida en que se ofrecen criterios comunes de ordenación a realidades distintas. Esta ley es innecesaria, la cuestión se regula suficientemente en los Acuerdos entre la Iglesia y el Estado y en la Ley Orgánica de Libertad Religiosa. Más preocupante es la incógnita sobre el desarrollo posterior de los Reglamentos. La tramitación que ahora comienza pone en peligro una libertad fundamental. No olvidemos que en los últimos años Cataluña es un tubo de ensayo para la posterior aplicación de leyes en España.
Jesús Martínez Madrid
Salt (Gerona)
Prostitutas socorridas
Por una feliz iniciativa, el alcalde de Lérida se ha comprometido a ofrecer empleo a una veintena de prostitutas que ejercen en las inmediaciones de la N II, con el fin de que cesen en su actividad. La prostitución no debe regularse, sino suprimirse: en ella se juegan más que cuerpos y almas. No es de recibo hacer la vista gorda ante el mal que acarrea a toda la población circundante: maridos que frivolizan y acaban siendo infieles; jóvenes incitados al sexo sin que sea su hora; ambiente arrabalero y quejas vecinales. En Noruega se optó por su prohibición y todos han salido ganando: prostituirse es venderse al mejor postor a cambio de una esclavitud.
María D. Bravo
Barcelona
Las cartas dirigidas a esta sección deberán ir firmadas y con DNI, y tener una extensión máxima de 20 líneas.
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