Alfa y Omega > Nº 589 > Raíces
Con la gentileza de Logotipo de CajaSur
Tres años de pontificado de Benedicto XVI: Cuestión de amor...
El Papa de la razón y de la esperanza
Pulse para ampliar Pulse para ampliar Pulse para ampliar Pulse para ampliar Pulse para ampliar Pulse para ampliar Pulse para ampliar
Si yo tuviera que definir los tres primeros años del pontificado de Benedicto XVI, que ahora se cumplen, con una de esas frases slogan que tanto nos gustan a los periodistas -y por algo será-, diría que Benedicto XVI es el Papa de la razón y de la esperanza. No parece que haga falta añadir demasiadas explicaciones.
José Antonio Martínez Puche acaba de editar, en Edibesa, el volumen Enseñanzas de Benedicto XVI, Tomo III, correspondiente a 2007. En la portada que, como se ve en la foto superior izquierda, vale por miles de palabras, aparece el Santo Padre con el libro en la mano; y cuenta Martínez Puche que, cuando se lo entregó, el pasado 21 de marzo, Benedicto XVI le comentó: «Mucho trabajo, mucho trabajo. Está bien. ¡Ánimo! ¡Gracias!» Ciertamente, a quien hay que dar las gracias es a Benedicto XVI. Abre uno este diccionario, que empieza con la A de aborto y termina con la V de voluntariado, por la letra J, de Jesucristo, y lee el meollo de la enseñanza fundamental del magisterio de Benedicto XVI: «Servir a Cristo, es ante todo, una cuestión de amor». Al servicio de esta cuestión de amor están justamente la razón y la esperanza.
Se echa uno a la cara la revista Time de esta semana, en vísperas de la visita apostólica del Papa a los Estados Unidos de América y a la ONU, y lee: Why the Pope loves America. ¿Hace falta traducirlo? Es una cuestión de amor. Así de sencillo. Va a hablar en Washington y en la ONU de lo indispensable que es el amor, y de lo imprescindibles que son la esperanza y la razón en la defensa de los permanentes valores de la fe católica, lo que Time califica como «non negotiable doctrinal stands», pero también en la de los verdaderos valores del pueblo, del ser humano; en Estados Unidos, o en cualquier otra parte del planeta.
Ofrecemos también a nuestros lectores, en estas páginas, la portada del volumen fotográfico Benedictus, Servus servorum Dei (Benedicto, Siervo de los siervos de Dios) -Gorle, Velar, en coedición con Rai Eri y con Elledici-, con el que se quiere celebrar, en Roma, este tercer aniversario del pontificado; los textos son del prestigioso vaticanista Giuseppe de Carli. El Santo Padre ha recordado, hace pocos días, cómo a Juan Pablo II, su venerado predecesor, bastaba con verle rezar, sumergido en Dios. A Benedicto XVI basta también con verle enseñar; basta detenerse en su mirada ante un niño, ante una persona que sufre, ante un necesitado de luz interior. Dicen que el título de su próxima encíclica, que está preparando, si es que ya no la ha concluido, será Caritas in veritate (La caridad en la verdad). La primera la tituló Dios es caridad; y la segunda, Salvados en esperanza. Una de las enseñanzas más trascendentales que Benedicto XVI nos ha regalado, en estos tres intensísimos años de pontificado, ha sido decirnos en qué consiste la verdadera caridad; ahora nos lo va a recordar, oficialmente, en una encíclica: consiste «en decir la verdad».
Monseñor Fisichella titula su Introducción a este volumen fotográfico, precisamente, Colaboradores de la verdad -el lema del Papa-, y la comienza con esta cita de Benedicto XVI: «El amor de Dios hacia nosotros es una cuestión fundamental para la vida y nos plantea preguntas decisivas sobre quién es Dios y quiénes somos nosotros». De esto hablará, ciertamente, Benedicto XVI en su visita a los Estados Unidos y a la ONU, donde ha cumplido 81 años. De esto nos ha hablado, sin miedo al cansancio, durante sus tres primeros años de pontificado.
¡Felicidades, Santo Padre, y muchas gracias!
Miguel Ángel Velasco
© 2006. Alfa y Omega, Semanario católico de información. Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid