Alfa y Omega > Nº 598 > Mundo
Con la gentileza de

Agencia de información
Habla el Papa
Buscad la oración

El bien vence siempre y, aunque parezca derrotado por cualquier abuso, en realidad continúa operando en el silencio y da fruto. Ésta es la renovación social cristiana, basada en la transformación de las conciencias, en la formación moral, en la oración. Sí, porque la oración da la fuerza de creer y de luchar por el bien, incluso cuando estamos tentados de desalentarnos.
Sé que vuestra juventud está acechada por la llamada de la vida fácil, por la tentación de los paraísos artificiales, y por la atracción de las satisfacciones materiales. ¡No os dejéis embaucar por las insidias del mal! Buscad, sobre todo, una existencia rica en valores, para dar vida a una sociedad más justa y abierta al futuro. Haced fructificar los dones con que Dios ha dotado a vuestra juventud: la fuerza, la inteligencia, el valor, el entusiasmo y las ganas de vivir. Es a partir de este bagaje, contando siempre con la ayuda de Dios, como podéis alimentar en vosotros, y en torno a vosotros, la esperanza. Depende de vosotros y de vuestro corazón hacer que el progreso se traduzca en un bien mayor para todos. Sólo en el amor auténtico se encuentra la llave de toda esperanza.
Queridos hermanos sacerdotes, para que vuestra vida sea fuerte y vigorosa debéis alimentarla con la oración asidua. Sed, por tanto, modelos de oración, maestros de oración. Vuestros días deben estar llenos de momentos de oración, durante los cuales, siguiendo el modelo de Jesús, entraréis en un coloquio regenerador con el Padre. Sé que no es fácil mantenerse fiel a estas citas cotidianas con el Señor, sobre todo porque el ritmo de vida se ha hecho frenético y las ocupaciones nos absorben cada vez más. Debemos, de todas maneras, convencernos: el momento de la oración es el más importante de la vida del sacerdote.
(14/15-VI-2008)