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Punto de vista
A vuelta con la crisis
Las sombras negras que andaban por el horizonte ya han llegado y están sobre nuestras cabezas. Atascos en las calles de Madrid porque los vendedores de pescado lo están tirando. Y, días después, amenazan las terribles palabras de los olvidados años: posible desabastecimiento de alimentos. Mientras, la gente queda en el paro, total o parcial. Y el euribor, y los impagados, y las huelgas...
Modestamente, me permitiría añadir una consideración que quizás a alguien le parezca marginal, pero que quizás también debiera ponerse sobre la mesa: ¿no ha habido una culpa generalizada en la que, de una u otra manera, pueden estar manchadas muchas manos que hoy se suman a la fácil protesta? ¿No se ha abusado del sueño del dinero fácil? La cadena hacia abajo recibió su empujón inicial con el ladrillazo que ha herido gravemente a la construcción y la vivienda. ¿No ha habido una irresponsable alegría en la carrera para enriquecerse acudiendo a una fuente que parecía fácil e inagotable? Comprar una segunda vivienda para mantenerla vacía durante años; construir el chalet soñado, hipotecando 30 años de futuro incierto porque, en todo caso, se vendería con ganancia segura y exagerada; ampliar alegremente una inmobiliaria o gestoría de compra-venta de pisos; conceder créditos confiadamente, y ampliarlos más allá de la tasación real de la vivienda; recalificación de terrenos..., etc. Desde los bancos a las empresas, desde los Ayuntamientos a los particulares.
Hasta la gente más humilde ha sido arrastrada por el ansia especulativa. Inmigrantes ha habido que se han enganchado a los préstamos hipotecarios a 30 años, pensando tan sólo en la cuota mensual que, en el momento de firmarlo, podían pagar. Ha bastado la supresión de las horas extras, o de ciertos trabajos marginales, para que todo el castillo de naipes se venga abajo.
A la hora de buscar responsables del desastre, ¿no habría, también, que añadir a todo lo que se está diciendo esa ansia no controlada de ganar dinero fácil? ¿Y no habría que subrayar el agravante de haber creado esa cultura, la de lo fácil, la de los atajos, la del ganar cuatro cuando lo justo, y lo único posible, son dos? Ha sido un mal generalizado, derivado de una forma de pensar también generalizada, sembrada y fomentada al amparo de una sociedad a la que previamente se la ha despojado de todo sistema inmunológico.
Es lo malo de las enfermedades morales; al final, acaban descubriendo que lo que ha pasado es que la casa -la casa de lo humano, de lo básico en el hombre- estaba cimentada sobre arena y no sobre roca. Pero como dicen que todo es relativo y que lo moral, la responsabilidad ante algo o Alguien Superior, es una cosa que no debe afectar a la vida social o pública, pues...
Venancio-Luis Agudo