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Televisión
«No me gusta el cotilleo, ni las cosas porno»
Cuando la Agrupación de Telespectadores y Radioyentes (ATR)-Villanueva se pone a trabajar para velar por los contenidos durante la franja de horario infantil, no lo hace al estilo de la madrastra malhumorada, que sueña con pillar in fraganti a la hijastra, que le ha salido rana, sino para custodiar a esos espectadores minúsculos que andan inermes frente al televisor. ¿Se acuerdan de que, hace tres años y medio, entró en vigor un acuerdo, entre el Gobierno y las principales televisiones, para el fomento de la autorregulación sobre contenidos televisivos de infancia? Bueno, pues la ATR ha grabado trescientas horas de programación, emitida en el mes de abril, por los dos canales de TVE, Antena 3, Cuatro, La Sexta, Tele 5 y Telemadrid, entre las cinco y las ocho de la tarde, de lunes a viernes. El resultado no ha sido tan esperanzador como entonces se preveía. Con el revuelo de las elecciones, todos los partidos políticos incluyeron iniciativas en los programas para la mejora de su marco legal e institucional, pero a alturas de abril la colecta de nueces ha sido abrumadora por su ruido.
El informe valora positivamente la sensibilidad social con la necesidad de una televisión infantil de calidad, pero «el análisis de los datos y la comparación con los informes anteriores -se nos dice- refleja que las cadenas que acumulan mayor número de incumplimientos son Telecinco y La Sexta. La tendencia de Telecinco resulta particularmente preocupante, porque desde junio de 2006 acumula crecientes incumplimientos. Los mejores datos los tienen las televisiones públicas (La 2 y Telemadrid) y la televisión privada Cuatro». Brevemente, Telecinco se ha dedicado a tomarse en serio a los niños a la hora del desayuno, pero no a la hora de la merienda. Por la tarde abundan los zappines, que es un auténtico desatino, ya que los chavales tragan con esa humanidad puesta del revés con la selección de los mejores momentos de la tele, pero los peores de la historia del crecimiento humano. Pero es que, no hace más de tres años, la cadena contaba con un mayor número de programas infantiles, tal y como Club Disney, que ha sufrido una incomprensible evaporación. ¡Qué bueno el vídeo proyectado recientemente en unas jornadas organizadas por el Observatorio de Contenidos Televisivos y Audiovisuales (OCTA)! Allí, chavales de nueve años decían: No me gustan las noticias, ni las cosas porno; A mí, ni los programas de cotilleo, ni los culebrones. ¿Entonces, por qué nos empeñamos en no atenderlos?
Javier Alonso Sandoica