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Alerta frente a la asignatura Ciencias para el mundo contemporáneo, en la ética
El adoctrinamiento educativo se viste de ciencias
La batalla educativa de los padres, durante todo el curso pasado, tenía un nombre propio: Educación para la ciudadanía. Sin embargo, el nuevo curso trae de la mano otros nuevos intentos del Estado por ir más allá de la mera transmisión de conocimientos teóricos. Asociaciones y plataformas cívicas han alertado del riesgo de adoctrinamiento en una nueva asignatura que se introduce este año en el currículo escolar, y que levanta ampollas también entre los docentes: Ciencias para el mundo contemporáneo

Nadie que valore la enseñanza y el ejercicio de la docencia podría prescindir de las asignaturas de ciencias. Cada año, los alumnos españoles reciben semanalmente varias horas de Matemáticas, Biología, Química y Física, cada cual según las características propias de su edad y curso. Sin embargo, la reforma educativa impulsada por el Gobierno socialista -y que ha provocado la rebelión de los padres por incorporar obligatoriamente la asignatura de Educación para la ciudadanía- busca dar, a partir de este curso, un peculiar giro en la transmisión del conocimiento científico a nuestros estudiantes, con la inclusión de la materia Ciencias para el mundo contemporáneo, dentro del Bachillerato.
Los objetivos que persigue la asignatura, según ha reconocido la propia ministra doña Mercedes Cabrera, son fomentar «el nacimiento de nuevas vocaciones científicas» y abordar los retos a los que se enfrentará en las próximas décadas el mundo de la ciencia: biotecnología, experimentación con células madre, clonación, manipulación genética... Así, el planteamiento teórico no puede sino presentarse como un apoyo excelente para que los jóvenes sepan discernir frente a los avances de la ciencia. Sin embargo, como señala don Fabián Fernández de Alarcón, Secretario General de Profesionales por la Ética, Ciencias para el mundo contemporáneo, que se cursará desde este mes de septiembre en todos los centros de España, en Primero de Bachillerato y por más de 30.000 alumnos, está imbuida del espíritu de la LOE, que supone la reforma en un sentido estatalista e ideológico de la educación. Su pretensión no es tan específicamente ideológica como Educación para la ciudadanía, ni la materia se diseña para formar la conciencia y el criterio moral de los alumnos. Aquí la asignatura se plantea como un plan divulgativo de los avances científicos y tecnológicos con la imposición de un criterio a la hora de comprenderlos y enjuiciarlos». Y el señor Fernández de Alarcón da sus razones: «Parece absurdo que se proponga la formación científica que les permita actuar como ciudadanos autónomos, críticos y responsables -según los planteamientos recogidos en la LOE-, pero es preocupante que se incida en que el enfoque debe huir de una ciencia academicista y formalista, apostando por una ciencia que tenga en cuenta los contextos sociales. Lo que es inaceptable es que trate de que los alumnos adquieran actitudes y valores sociales de antidogmatismo, curiosidad y tolerancia y pretenda incorporar estos conceptos, que no valores, en una asignatura pretendidamente científica».
Contra el fijismo
Como señala el Secretario General de Profesionales por la Ética, «en los bloques de contenidos, la asignatura introduce la crítica al fijismo, en contraposición al evolucionismo; los cambios genéticos condicionantes de la especificidad humana; la explicación de las aplicaciones de la clonación, tratando de discriminar entre las correctas (terapéuticas) y las incorrectas (reproductivas); la necesidad de un organismo internacional que arbitre en los casos que afecten a la dignidad humana -mentalidad de los derechos consensuados y otorgados por el poder, latente en toda la EpC-... Termina, en los criterios de evaluación, contraponiendo el trabajo científico sobre la base de las pruebas de la evidencia, a las creencias, que son equiparadas a opiniones». Además, y por si esto fuese poco, ha habido una gran imprecisión sobre cómo se va a implantar esta asignatura en el curso que empezará en unas semanas. En Internet se han multiplicando los foros de profesores desconcertados ante quién impartirá la asignatura, por la mezcla de contenidos propios de la Biología y la Química con los de la Filosofía y las Humanidades. De hecho, el sindicato de profesores ANPE y la Asociación Nacional de Catedráticos de Instituto ANCABA han mostrado su indignación por el hecho de crear una nueva materia, en lugar de aumentar en el currículo el número de horas destinadas a Biología, Filosofía o Química. Razón de peso, dado que nuestro Bachillerato es uno de los más cortos de Europa, con la consiguiente reducción de horario para las ciencias.
Como concluye Fabián Fernández de Alarcón, «el actual Gobierno español está haciendo gala de una radicalidad evidente, fruto de la confianza en su poder, para la imposición de un nuevo modelo de sociedad regida por una nueva jerarquía de valores. Ciencias para el mundo contemporáneo forma parte de ese proyecto de reingeniería social, cuyo becerro de oro es Educación para la ciudadanía».
José Antonio Méndez