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Nace la nueva Facultad de Filosofía San Dámaso
Amigos de la verdad
El pasado 15 de agosto, la Congregación para la Educación Católica erigió la Facultad de Filosofía San Dámaso, en Madrid, un nuevo centro de estudios orientado a la enseñanza de la filosofía desde una dimensión sapiencial, de búsqueda de la verdad y del sentido de la vida. En esta entrevista a Alfa y Omega, su Decano, don Jordi Girau, desvela las claves de esta nueva realidad de la diócesis, vinculada a la Facultad de Teología San Dámaso

¿Por qué surge la nueva Facultad de Filosofía San Dámaso, y qué necesidades viene a cubrir?
La formación sacerdotal de nuestros seminaristas de Madrid, Alcalá, Getafe, del Redemptoris Mater y de otros Institutos y Órdenes religiosas, además de algunos laicos, reclama una formación filosófica que sea coherente con la Teología. La encíclica Fides et ratio, de Juan Pablo II, da unas orientaciones y líneas de cómo ha de ser una formación filosófica coherente; nosotros, en la Facultad de Filosofía, lo que pretendemos es aplicar la encíclica, para que la filosofía y la teología puedan ayudarse recíprocamente. Este diálogo, fundamental para la formación sacerdotal, es una parte esencial del diálogo entre la fe y la cultura, y pide que la filosofía sea abierta, audaz y propositiva, con ideas que presentar a la cultura actual, que en nuestro caso se trata de una filosofía cristiana.
Esta nueva Facultad se enmarca dentro de un proyecto más amplio.
A partir de cuatro Facultades ya se puede crear una Universidad Católica. En este momento, tenemos las Facultades de Teología y de Filosofía, el Instituto de Derecho Canónico y el Instituto San Justino, de Lenguas Orientales. Si todo va bien, con arreglo a las intenciones del señor cardenal, se pretende esta iniciativa, pero se hará al ritmo que precise este proyecto.

También tiene una acusada vocación de formación para laicos.
Sí, de hecho es lo que ya está pasando con la Facultad de Teología San Dámaso. Tenemos en nuestro alumnado a laicos. La filosofía está abierta también a los laicos que quieran hacer filosofía compatible con la fe cristiana.
¿Qué diferencia hay entre la Filosofía que va a impartir en la Facultad de Filosofía San Dámaso y la que se que se ofrece en otras Universidades?
En primer lugar, se trata de una Facultad eclesiástica, y los títulos no los emite el Estado español, sino la Iglesia católica. En cuanto a los contenidos, la diferencia principal es que nosotros pretendemos hacer auténtica filosofía, pero sin poner entre paréntesis el hecho de ser cristianos, y sin negarlo para nada. Somos creyentes, somos cristianos, y queremos hacer buena filosofía.
¿La filosofía cristiana está más preocupada por la verdad que la que se hace desde otros ámbitos?
Desde luego, en una filosofía cristiana, la verdad es un imperativo absoluto. A ella no se puede renunciar en ningún momento. Y es cierto que en la filosofía laica el tema de la verdad ha sido descartado como un ideal irrealizable, y prefieren hacer un discurso sobre el discurso, ante que un discurso sobre la realidad.
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Peregrinación de jóvenes a Covadonga
Los maravillosos paisajes de Asturias y la hospitalidad de su Iglesia recibieron, el pasado fin de semana, a unos 200 preadolescentes y jóvenes madrileños que peregrinaron a Covadonga y Oviedo, de la mano de la Delegación diocesana de Infancia y Juventud. El motivo era celebrar el Año Santo de las Cruces de la Victoria y de los Ángeles, al celebrarse los 1.200 y 1.100 años de su entrega a la catedral de Oviedo.
Además de comenzar el curso con una peregrinación -otros 500 jóvenes de Getafe lo hicieron en Guadalupe- para poner a los pies de Jesús y de la Virgen todos los nuevos proyectos que arrancan en esta época, los jóvenes han podido acercarse a un momento clave de la historia de España y del cristianismo: la victoria en la batalla de Covadonga y el inicio de la Reconquista. Los peregrinos fueron recibidos con mucho cariño por los pastores de la archidiócesis asturiana. El arzobispo de Oviedo, monseñor Carlos Osoro, los recibió, el domingo por la mañana, para enseñarles personalmente la Cámara Santa donde se custodian las dos Cruces, el Santo Sudario y otras muchas reliquias llegadas desde Jerusalén. Monseñor Osoro invitó a los jóvenes que llenaban la Cámara y la sala contigua a contemplar el rostro de Cristo en el Sudario y, recordando el testimonio de los apóstoles -algunas reliquias de los cuales también se conservan en Oviedo- y la nueva evangelización que surgió de la Reconquista, a ser también ellos misioneros.
También les atendió monseñor Raúl Berzosa, obispo auxiliar, que, el sábado, presidió el rezo de Laudes y les expuso, en una homilía llena de parábolas y anécdotas, qué significa ser cristiano hoy. Acto seguido, los jóvenes partieron hacia Cangas de Onís, de donde iniciaron el camino hasta Covadonga. Allí celebraron la Eucaristía y pasaron el resto del día. Monseñor Berzosa también presidió la Misa del peregrino, del domingo por la mañana, en la catedral de Oviedo.
Bajo el signo de la Cruz y de María, íntimamente unidos -como subrayó en su homilía en Covadonga don Julio Lozano, Vicario de la Vicaría VI, de Madrid-, los jóvenes habían salido de Madrid conscientes de que no iban sólo a recibir un regalo de la diócesis de Oviedo, sino también a aportar algo: su testimonio. Esto se vivió sobre todo el domingo por la mañana, mientras se dirigían a la catedral precedidos por la cruz; un gesto sencillo que fue recibido con curiosidad y con agradecimiento por algunos transeúntes.
María Martínez López