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Comienza el Sínodo de la Palabra
Del 5 al 26 de octubre, la Iglesia celebra uno de los mayores acontecimientos de los últimos tiempos. Obispos de todo el mundo se reunirán con Benedicto XVI para debatir acerca de La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia

La cumbre episcopal, la segunda de estas características presidida por Benedicto XVI, continúa el camino iniciado por Juan Pablo II al convocar el Sínodo de la Eucaristía (octubre de 2005). El objetivo es invitar a redescubrir los dos mayores tesoros del cristianismo: la presencia real de Jesús en la Eucaristía y la fuerza de su palabra viva y operante. Así, reunidas en torno a lo esencial, las comunidades cristianas podrán recuperar el impulso que llevó a los primeros cristianos a evangelizar el mundo hasta entonces conocido.
Antes será preciso superar importantes dificultades. El desconocimiento de la Biblia de muchos católicos es preocupante. El arzobispo Gianfranco Ravasi, Presidente del Consejo Pontificio de la Cultura, ha presentado una investigación internacional, realizada por la Federación Bíblica Católica Internacional, en España, Estados Unidos, Reino Unido, Holanda, Alemania, Francia, Italia, Polonia y Rusia, de la que se deduce que muchos fieles piden ayuda para entender el significado de la Biblia, sobre todo para la propia vida. Entre los países estudiados, España es en el que menos se lee la Biblia.
Monseñor Ravasi constata que, antes del Concilio Vaticano II, la Biblia era conocida sobre todo a través de la liturgia y la catequesis, pero no se estudiaba de manera sistemática. Ahora, el Sínodo busca analizar cómo vive la Iglesia su relación comunitaria con la Palabra y qué papel tiene en la vida personal de los católicos.
Sínodo de sorpresas
Benedicto XVI ha querido implicarse personalmente mucho para que el Sínodo alcance el impacto esperado, con iniciativas sin precedente. Por ejemplo, el 5 de octubre leerá en televisión, en la RAI italiana, el primer capítulo del Génesis. El programa ha previsto una serie de lectores que se alternarán en la lectura de la Biblia, desde la basílica de la Santa Cruz de Jerusalén, en Roma, hasta el 11 de octubre, con la intervención del Secretario de Estado, el cardenal Bertone, que leerá el capítulo 22 del Apocalipsis. Está prevista la lectura de la Biblia, además, por parte del rabino de Roma, Riccardo di Segni, y por representantes de otras Iglesias y comunidades cristianas.
Éste será también el primer Sínodo en el que tome la palabra un rabino. Se trata de Shear-Yashuv Cohen, rabino jefe de Haifa, nombrado por el Papa delegado fraterno, título que hasta ahora se había atribuido sólo a cristianos de otras confesiones. De hecho, quizá sea éste también el Sínodo que más interés ecuménico ha despertado. Una delegación de la Federación Bíblica Mundial, protestante, está siguiendo paso a paso la preparación del evento. Además, las Iglesias ortodoxas, en particular el Patriarca Bartolomé I de Constantinopla, han participado con sugerencias y es posible que el mismo Patriarca dé alguna sorpresa durante su celebración.
El Papa ha querido que sea también el Sínodo con la mayor participación de mujeres en la historia de la Iglesia. Ha nombrado a 25 mujeres, 6 como expertas y 19 como auditoras. Entre ellas, se encuentra la española Nuria Calduch-Benages, religiosa de las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret, profesora de Sagrada Escritura en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.
La Conferencia Episcopal Española estará representada por su Presidente, el cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid, el cardenal Antonio Cañizares Llovera, arzobispo de Toledo, monseñor Fernando Sebastián, arzobispo emérito de Pamplona, y monseñor Ricardo Blázquez Pérez, obispo de Bilbao. Habrá otros obispos españoles, procedentes de territorios de misión.
Jesús Colina. Roma
© 2006. Alfa y Omega, Semanario católico de información. Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid