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Televisión
La crisis económica en televisión

Dicen que en el grupo Prisa las cosas ya no son como en los viejos tiempos. Juan Luis Cebrián, se la tiene jurada al Gobierno, le acusa de haber roto el modelo audiovisual por las televisiones públicas y la guerra del fútbol. Decía un personaje de Kawabata que las noches de insomnio ofrecen sapos, perros negros y cadáveres de ahogados a sus víctimas. Cebrián, que ve a todos los monstruos y tiene las ojeras del color del fondo de los pozos, ha confirmado recientemente la pérdida de rentabilidad del diario El País, pero que está mucho mejor que sus competidores. En este punto se parece a su enemigo Zapatero, cuando dice que en economía descollamos por encima de franceses e italianos. Lo mejor es compararse con los vecinos, para humillarlos o minusvalorarlos. Pero ni en el caso de Zapatero ni en el de Cebrián sus cifras se ajustan a la verdad. El País ha visto descender sus resultados casi un 35% en el primer semestre de este año. Unedisa (El Mundo y Recoletos), un 16,9%.
En televisión las cosas también se tambalean. A Luis, el marido de mi amiga Patro, lo acaban de echar de un canal de televisión. Luis conoció a Patrocinio hace más de 40 años. Cuando se decidió a casarse con ella, se la llevó a Chikito, un bar ya desaparecido de la milla de oro madrileña, y se lo dijo entre martinis: «Cariño, quiero que seas tú y sólo tú quien me patrocine la vida». Desde entonces vivieron felices, y él trabajó en televisión hasta anteayer. «Ahora volveré a los libros», dice. Yo le he dicho que no se quede con remilgos de becario vapuleado, que vuelva a dar batalla y se cuele en Internet, que las barreras entre la televisión e Internet están cayendo con la extensión de la banda ancha y la conversión de la televisión al formato digital (TDT, cable, satélite).
El ejemplo lo tenemos en Telecinco, que ya no es un canal generalista abierto: es una empresa de producción, comercialización y gestión de contenidos para su distribución por cualquier canal, de la TDT a Internet, hasta llegar a los móviles. Le digo que no es ninguna tontería, que entre en Internet, que allí hay dinero, y que no se apure. En las Olimpiadas, RTVE sirvió más de 11 millones de vídeos en su web. Luis me mira y me dice que vuelve a los libros, que se prejubila de batallas, y que ya no tiene el empuje de cuando le dijo sus amores a Patro en Chikito.
Javier Alonso Sandoica
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