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Cuando arrecia la crisis

Cuando arrecia la crisis, el Gobierno tiene una ocurrencia y hay que echarse a temblar... Pero esta vez la cosa ha sido suave. Nada que ver con el Reino Unido, donde, como informa Lifesitenews, la baronesa Warnock, próxima a los laboristas, defiende la eutanasia como una obligación moral. «Si estás demente, estás malgastando la vida de personas: las vidas de tus familiares, y estás malgastando los recursos del Sistema Nacional de Salud». ¡Cualquiera se para a pensar en menudencias, como la quiebra de un banco o la tasa de paro!
En Telecinco, María Teresa Campos ha desenterrado el hacha de guerra contra la Asociación Víctimas del Terrorismo, con una antológica encerrona a su Presidente, Juan Antonio García Casquero, pormenorizadamente analizada en La Linterna, de la COPE. Y desde el Ejecutivo, vuelve a concederse la nacionalidad a los brigadistas internacionales. A Pedro Corral, en ABC, no se le pasan por alto algunas paradojas... El mérito de los brigadistas es «haber disparado contra españoles», igual que los alemanes e italianos que apoyaron a Franco. Pero además, hablando con rigor, la deuda que salda España con ellos es devolverles, simbólicamente, «el pasaporte que les fue arrebatado por las autoridades republicanas hace setenta años», para que no pudieran salir del país «sino con los pies por delante». Llegaron al frente sin instrucción y mal armados, y «se sintieron pronto utilizados como carne de cañón y como propaganda andante de Stalin».
Por desgracia, otros medios no andan para complejidades intelectuales como ésta. Es una lástima, porque los problemas sólo tienen arreglo cuando nos parásemos a pensar acerca de ellos con rigor. Juan Manuel de Prada, en ABC, lo aplica al caso de la red de pederastia desmantelada por la Policía Nacional. En La raíz del problema, como se titula el artículo, «hallaremos que los niños, antes de nacer, han sido relegados a la condición de amasijos de células sobre los que nos hemos arrogado un derecho de disposición absoluta que incluye su destrucción física». Y los que «se salvan de ser despedazados», pueden terminar condenados «a una vida escindida, mediante el sacrosanto derecho al divorcio que asiste a sus padres», al tiempo que, «en la escuela, se les obliga a recibir adoctrinamiento ideológico y se les inocula el veneno de la llamada teoría de género, todo ello en aras de que puedan vivir plenamente su libertad sexual...» ¿Y los adultos? «Cuando la sexualidad se desembrida, se convierte en una pasión putrescente, ansiosa de conquistar nuevos finisterres de perversidad que combatan el hastío de la carne... Podemos seguir reclamando hipócritamente penas más rigurosas para los criminales sexuales... y no habremos atacado la   raíz del problema».
Porque sobra ideología, que nubla el intelecto. Hasta qué punto, puede comprobarse en el vídeo que circula por Internet Defensa de la catedral de Neuquén. Muestra lo ocurrido hace unas semanas al término de un encuentro abortista en Argentina. Jóvenes de esta ideología se dirigen contra la catedral, custodiada por personas, en su mayoría también jóvenes, que rezan el Rosario, y deben aguantar, sin que intervenga la Policía y entre cantos a la tolerancia, escupitajos, insultos y agresiones, que van a más, a medida que las Avemarías provocan en los manifestantes efectos similares al del agua bendita en la niña de El Exorcista. Una chica fuera de sí increpa a alguien que reza y le llama violento. Lo más grave es que a lo mejor hasta lo cree. Es lo que se aprende en las escuelas...
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