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Conferencia Europea de Radio Cristianas
Radios para la esperanza
Presididas por el Director General de Contenidos de COPE, 16 radios cristianas, con diversas inquietudes sociales, políticas, culturales..., pero con el mismo objetivo de inundar el continente con un halo de esperanza, se han reunido en Eslovenia para abordar sus problemas y sus retos
José Luis Restán preside una sesión de la CERC,
junto a monseñor Stres
Llegan de países con situaciones económicas, políticas, sociales y eclesiales bien distintas. Las empresas comunicativas son también muy diversas y la manera de enfocar su labor en las ondas es heterogénea. Algunas optan por productos radiofónicos dedicados sólo a lo estrictamente eclesial; otras optan por ser generalistas, pero intentan evitar el envite político; algunas son las únicas representantes en sus países de un sector de la sociedad en lucha contra el relativismo... Pero las 16 radios que forman la Conferencia Europea de Radios Cristianas (CERC), entre las que está presente la Cadena COPE, tienen algo en común: se encuentran al servicio de la Palabra.
Durante tres días, estas radios se han reunido en la ciudad eslovena de Bled, al pie de los Alpes, y el debate ha sido audaz, intrépido y animado. Sobre todo en cuestiones de construcción europea, y problemas comunes que derivan de ella (económicos, espirituales, intelectuales y de identidad). Dos son los conflictos sociales que más preocupan: la libertad religiosa, que, como explicó don José Luis Restán, Director General de Contenidos de COPE y Presidente de la CERC, «está lejos de ser una realidad comprendida y eficazmente garantizada, tanto en el este como en el oeste de Europa», y la fragilidad de los derechos humanos, a causa de una visión meramente liberal, explicada por monseñor Antón Stres, Presidente de la Comisión de Justicia y Paz, de la Conferencia Episcopal Eslovena, de una manera muy simbólica: «Con esta visión, los derechos humanos pueden ser cambiados y reinterpretados al antojo de las ideologías y los intereses».
Antenas de radio
Para combatir todos estos problemas, las 16 radios unificaron sus propuestas en una idea común: «Crear una nueva cultura de la vida y de la familia», y, sobre todo, no perder la esperanza. Se trata de ver a los cristianos como, en expresión de Peter Berger, una «minoría cognitiva», que se encuentra ante tres formas de responder frente a la cultura circundante: la de encerrarse en sí misma; perder la identidad y amoldarse al ambiente; o, como tercera vía, entablar un diálogo de comunicación y compasión con este mundo, sin renunciar a la identidad, y sin pretender aprovecharse de este diálogo para sí. «Las radios cristianas están llamadas a la benevolencia y a la caridad», y a representar así «la medida de la caridad de nuestras comunidades cristianas», según explicó monseñor Stres.
En definitiva, tal como afirmaba Benedicto XVI en el Congreso sobre identidad y misión de las radios católicas, celebrado el pasado mes de junio, hay que «sembrar a tiempo y a destiempo, sabiendo que nos dirigimos a un mundo complejo, con frecuencia alejado de la tradición cristiana, pero que, incluso secretamente, sigue sediento de Dios».
Álvaro Real
Deshielo entre Roma y Moscú
El hielo que separa a Roma de Moscú parece derretirse, aunque lentamente. El último acto de acercamiento entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa rusa tuvo lugar el 2 de octubre pasado, cuando el cardenal Crescenzio Sepe, arzobispo de Nápoles, visitó al Patriarca Alejo II y le entregó una carta firmada por Benedicto XVI. En la misiva, el Papa subraya la importancia de «apresurar el camino hacia la unidad plena de todos los discípulos de Cristo», pues el testimonio de reconciliación es cada vez más necesario «en nuestros tiempos, marcados tan a menudo por el conflicto y el dolor».
De regreso a Italia, el cardenal Sepe confesó que, tras el cisma de hace casi mil años, «se ha dado un paso bastante importante para crear un clima de cercanía y de mutuo respeto, de fraternidad y de amistad». La caída del comunismo provocó tensiones inesperadas entre la Iglesia ortodoxa rusa y la Iglesia católica, a causa del renacimiento de los católicos en la antigua Unión Soviética, fenómeno visto por el patriarcado de Moscú como una amenaza proselitista. Pero la transición rusa sigue avanzando, y el mismo Patriarca ve ahora cómo la Iglesia ortodoxa está recuperando el liderazgo social que siempre tuvo en el país, aceptando con más facilidad el diálogo con el catolicismo. Como otro signo de acercamiento, ha enviado al Sínodo de los Obispos de Roma a un representante, monseñor Mark Sergej Golovkov, obispo de Yegorievsk.
Jesús Colina. Roma