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PequeAlfa
Texto: María Martínez López. Ilustraciones: Asun Silva
Dentro de diez días justos, se va a celebrar una nueva edición del DOMUND, el Domingo mundial de las misiones. Como sabéis, el mes de octubre es el mes misionero, en el que todos debemos intentar conocer un poco más sobre los que dejan su país para anunciar la Buena Noticia de Jesús a quienes no lo conocen, además de rezar por ellos y poner algo de nuestros ahorros para que su trabajo sea más fácil.
Como cada año, el Papa ha escrito un mensaje para toda la Iglesia en el que explica el lema del DOMUND 2008: Como Pablo, misionero por vocación. Este año, los católicos estamos celebrando los 2.000 años de la fecha en la que se cree que san Pablo nació. Él fue uno de los primeros misioneros, porque, después de haberse encontrado con Jesús resucitado, supo que el sentido de su vida era viajar por todo el mundo conocido entonces para hacer que los demás también pudieran encontrarse con Jesús y seguirlo.
Como Pablo, hoy hay muchos misioneros que se van a otros países. Y no son sólo curas y monjas, sino también jóvenes que pasan un período de tiempo (unos meses, o un año) en un país, y hasta familias enteras que viajan a otros países. Así, algunos de ellos encuentran también la vocación misionera para toda la vida. Todos, también nosotros, estamos llamados a acercar a Jesús a los demás. Hay muchas formas de hacerlo, y aquí os presentamos algunas.
El sábado antes del DOMUND, que es el día 18 de octubre, unos 4.000 chicos y jóvenes (hasta 2º de Bachillerato) de toda España se van a reunir en Alcalá de Henares, en Madrid, con motivo del Tren misionero que organiza Cristianos Sin Fronteras. Una de las chicas que va a ir desde Madrid, Cristina Corral, tiene 13 años y va a ir con compañeros de su colegio, el Santísimo Sacramento. Nos cuenta que «hay un tren especial, y en cada vagón vamos de una diócesis, y allí ya empiezas a conocer gente. Luego hacemos grupos de 8 o 9 de la misma edad, de toda España, nos presentamos y compartimos lo que es la religión para nosotros. Después tenemos la Eucaristía y una celebración del envío como misioneros».
También nos explica que, por la tarde, hay una especie de fiesta, pero con canciones religiosas, que es «en lo que más se fija la gente que viene por primera vez; pero lo que más me gusta a mí es que nos acercamos a Jesús de forma más dinámica que en el colegio. Estamos todos juntos y conocemos a Jesús en grupo».
Cristina, en su colegio, también hace otras actividades y tienen un grupo que se reúne cada semana para reflexionar y leer y comentar libros, hacer belenes, etc. Pero lo que le gusta del Tren misionero, y de los campamentos de verano a los que va en Silos, es que luego se puede seguir siendo amigos de la gente que te cae mejor: «Hablamos durante el año, y nos vemos en otras actividades. Tengo amigos de Alcalá, Bilbao, Cartagena, Burgos... De casi toda España».
Hay algunos colegios y parroquias en las que, durante todo el año, se intenta que los niños tengan presentes a los misioneros. En muchos, una gran ayuda para ello es el Pasaporte misionero. Uno de estos colegios es el colegio Paula Montal, de Logroño (La Rioja), y Eduardo, un profesor, nos explica que, a partir de este año (antes era más complicado), constará de cuatro actividades que los niños que quieran participar tienen que hacer cada trimestre: leer y difundir la revista infantil misionera Gesto, rezar por los misioneros, participar en alguna actividad misionera (DOMUND, Infancia Misionera, Tren misionero, Canción misionera, etc.) y hacer alguna aportación económica. El pasaporte es un cuadernito donde el tutor de los niños firma en cada una de las cosas que han hecho, y al final de curso se les entrega un pequeño obsequio.
Intentan que los niños aprendan que no se trata de «coleccionar actividades» por el regalo, sino de «ir aprendiendo a ser misioneros y juntarse con otros niños. El segundo año ya no se preocupan tanto por el regalo, sino por repetir una experiencia que les ha gustado». Por eso, el año pasado se apuntó mucha gente nueva. Eduardo cree que es muy importante que los niños se acostumbren desde pequeños a tener experiencias misioneras, porque «es una edad en la que son muy generosos, y, si no han aprendido, al crecer pueden volverse más egoístas. A ser misionero se aprende desde pequeños».

Otra actividad que los niños pueden hacer en vísperas del DOMUND, el sábado 18, es unirse a la iniciativa de Ayuda a la Iglesia Necesitada, que intenta conseguir que un millón de niños recen el Rosario, ese día, por la paz «en los corazones de las personas, en las familias, en los países y en el mundo entero». Esta iniciativa empezó en 2005 en Venezuela, y se ha extendido porque la gente se ha dado cuenta de que, cuando los niños rezan, pueden cambiar muchas cosas en el mundo. Recordad que octubre es el mes del Rosario, donde se conmemora el poder de esta oración y lo que le gusta a la Virgen que la recemos. Aunque es un poco larga, también es muy bonita, porque recordamos toda la vida de Jesús de la mano de la Virgen.
El país de Congo, en África, está haciendo un esfuerzo redoblado para acabar con los niños soldado. Además de los 30.000 niños que han sido asesinados en las dos guerras civiles que ha habido desde 1996, entre 3.000 y 6.000 niños son todavía prisioneros de los dos ejércitos enfrentados, que les obligan a luchar como soldados, lo que les deja con heridas externas e internas durante toda la vida. El principal problema se da todavía en la región de Kivi, al este del país. Allí, aunque los distintos grupos armados firmaron un acuerdo para llevar la paz a la región, todavía no se ha conseguido que cese la violencia.
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