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19 de octubre: Domingo Mundial de las Misiones
«El matrimonio no pertenece sólo a los esposos»
Este próximo domingo, día 19, se celebra en toda la Iglesia universal el DOMUND (Domingo Mundial de las Misiones): una cita ineludible, desde hace casi un siglo, para los católicos y la propagación de la fe y de la caridad por todo el mundo


El cartel del DOMUND 2008,
en consonancia con el Año Paulino
Desde el año 1926 se celebra como una cita oficial en la Iglesia, pero lo cierto es que más de un siglo antes, en 1822, ya había surgido la iniciativa, de manos de la joven francesa Paulina Jaricot. Ella sola había movilizado a los trabajadores locales de Lyon para que, con una pequeña limosna, apoyaran a las misiones. Nadie podía imaginarse que aquel pequeño gesto acabaría convirtiéndose, 104 años más tarde, con el Papa Pío XI, en el cauce oficial de toda la Iglesia para ayudar espiritual y económicamente la actividad misionera.
El funcionamiento es sencillo: las aportaciones recogidas en España y en el mundo entero son ingresadas en el Fondo Universal de Solidaridad, para ser invertidas, después, en obras sociales, educativas, sanitarias, etc. Las necesidades son interminables, pero la Iglesia rentabiliza al máximo las donaciones: en los últimos 15 años, se han abierto 4 obras sociales y casi 10 obras educativas al día en los territorios de misión.
El año pasado, España envió casi 19 millones de euros a las misiones, de los que algo más de la mitad fueron destinados a África, seguida de América, y Asia. Nos encontramos en uno de los países más generosos del mundo en lo que al DOMUND, al menos, se refiere. Lo cierto es que fuimos el país que más aportó de todas las Obras Misionales Pontificias del mundo, sólo después de Estados Unidos. Nuestra sensibilidad y cercanía con las misiones puede deberse, en parte también, a la gran cantidad de misioneros españoles que tenemos repartidos por el mundo: 17.515 en total, de los que el 90% son religiosas y religiosos. Según las estadísticas, el retrato robot de un misionero español sería una religiosa (ya que suponen el 56,29% del total), nacida en Castilla y León (30,11%), que se encuentra en un país de Iberoamérica (el 71,51% del total).
A. Llamas Palacios
Mensaje de Benedicto XVI
- Mientras continúa siendo necesaria y urgente la primera evangelización en no pocas regiones del mundo, la escasez de clero y la falta de vocaciones afligen hoy a muchas diócesis e Institutos de Vida consagrada. Es necesario insistir en que, aun en medio de las dificultades crecientes, el mandato de Cristo de evangelizar a todas las gentes continúa siendo una prioridad. Ninguna razón puede justificar una ralentización o un estancamiento, porque «la tarea de la evangelización de todos los hombres constituye la misión esencial de la Iglesia». Misión que se haya todavía en los comienzos y que debemos comprometernos con todas nuestras energías en su servicio.

- Todos vosotros, queridos fieles laicos, que trabajáis en los diferentes ambientes de la sociedad, estáis llamados a tomar parte, de una manera cada vez más relevante, en la difusión del Evangelio. Así, se abre ante vosotros un areópago complejo y multiforme que hay que evangelizar: el mundo.
Tres misioneros, tres continentes, y una sola pregunta:
¿Por qué es usted misionero?
América (Argentina)
José Luis Pereira
Misionero de la Consolata
Es una opción de vida, en mi caso personal soy misionero porque descubrí el valor del Evangelio que llena mi vida. Descubrí que el sentido de mi vida es compartir y dar lo que he recibido. Esto me lleva a no dejar que otros se priven de ello, que es un privilegio para mí: anunciar a Jesús. Es una alternativa para la vida de todos aquellos que conocemos a Jesús.
África (Congo)
María Luz Sánchez
Misionera comboniana
Porque sentí un gran deseo de compartir mi vida con los demás, en solidaridad con los más pobres. En concreto, me he realizado como misionera en la formación de los catequistas, trabajando en la promoción de la mujer, y sobre todo en medio de los jóvenes. En África es muy importante la mujer, que es la columna de la sociedad africana. Intentamos ayudarlas, prepararlas, para conseguir un futuro mejor.
Yo les digo a todos los niños que, desde aquí, podemos acostumbrarnos a compartir y a ser solidarios. No podemos quedarnos en nuestros problemas personales, sino que hay que estar abiertos a los problemas mundiales.
Asia (China)
Daniel Cerezo
Misionero comboniano
He elegido ser misionero para compartir mi vida, y sobre todo la experiencia de Jesucristo, del Evangelio, con otras personas. He experimentado la misericordia de Cristo y he visto que mi vida sólo tenía sentido si la ofrecía por esos ideales y ese estilo de vida de Cristo.
Mi estancia en China, de casi 20 años, me ha enriquecido mucho: vivir con otras culturas y otros pueblos, ver la vida desde otros parámetros, con una cierta serenidad, y también ver la fe que tiene esta Iglesia en un contexto de persecución me ha ayudado a profundizar en mi fe, y me ha dado muchísima fuerza en los momentos de adversidad. Ver cómo los cristianos aquí manifiestan su fe en estas circunstancias, para mí ha sido una gran inspiración y fuerza, y lo sigo viviendo así en los momentos de mayor dificultad.
Monseñor Pérez, arzobispo de Pamplona, y Director de las Obras Misionales Pontificias
Si no hay vocaciones, es por falta de generosidad a Cristo
Es usted Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias, al mismo tiempo que arzobispo de Pamplona, tierra del gran san Francisco Javier. Por otro lado, en este Año Paulino, se ha querido recordar a san Pablo en el lema del DOMUND. ¿Qué podemos exportar a nuestros días, de estos dos grandes santos misioneros?
La experiencia de Dios es un hecho similar en san Pablo y en san Francisco Javier. Tanto uno como otro, después de haber encontrado a Cristo, se entregan a tumba abierta y se dedican a evangelizar, anuncian a Jesucristo con todo su ser. Ser misionero es ante todo dejarse atrapar por el Espíritu Santo y, cuando esto se ha conseguido, todo lo demás viene rodado. Hoy se requiere en la juventud aventurarse a amar a Dios. El futuro será feliz si hay un encuentro auténtico con Jesucristo. Las cosas pasan y las diversiones se disuelven en la añoranza, pero lo que se hace por Cristo queda para siempre. Desde aquí cada uno se planteará vivir su vocación con mayor intensidad. Si hay falta de vocaciones es por falta de generosidad a Cristo; tanto san Francisco Javier como san Pablo vivieron siempre este encuentro gozoso, y así su entrega generosa ha ido conociéndose a través del tiempo. La estela de luz que ellos nos han dejado debe estimularnos para ser alivio y esperanza a la sociedad de hoy.

Este año la celebración del DOMUND tiene lugar en plena crisis económica en todo el mundo, y concretamente en nuestro país... ¿Cree que la crisis se dejará ver en la aportación de los españoles? Y es que dicen que la crisis es sólo para los ricos, y que los pobres siguen como siempre...
En medio de esta situación de crisis, creo que seguirá habiendo solidaridad y espero que miremos a los que tienen menos que nosotros.
España, aun pasando por momentos difíciles, siempre se ha caracterizado por su generosidad. No es momento fácil, pero en el corazón se hace presente un deseo y es el de compartir. Creo que todo esto nos va a hacer ver las cosas con más objetividad y a procurar ayudarnos mucho más con el fin de salir a flote todos juntos. El testimonio de Cáritas, Manos Unidas, Misiones... es fruto de la cooperación de todos. La Iglesia se configura desde las posibilidades que ella tiene para servir y ayudar al prójimo. Basta mirar los misioneros que tenemos y nos daremos cuenta de tal generosidad.

Además de una campaña para recaudar fondos para las misiones, la organización del DOMUND en colegios o parroquias aporta muchos beneficios a todos los que colaboran... ¿Qué valor educativo cree que tienen todas estas ventajas?
La finalidad del DOMUND es la de llevar el Evangelio a todas las gentes que pueblan la tierra. Esto es lo fundamental, y posteriormente se hacen colectas para ayudar a los que están más necesitados, como son los misioneros que ayudan a los pobres. Las vocaciones que surgen son el regalo más precioso que tenemos. Y el valor educativo es para los niños, adolescentes, jóvenes y adultos muy significativo, y es el de tener presente que la vida tiene sentido si es entrega gratuita, sin buscar recompensas. Los misioneros así lo viven. Sabemos lo que cuesta en la educación el sacrificio, la buena realización de lo encomendado, la apertura a abrirse a los demás... Por eso todo lo que sea amor, entrega y solidaridad será bien acogido por el que quiere superarse en la vida.
A.Ll.P.
© 2006. Alfa y Omega, Semanario católico de información. Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid