Alfa y Omega > Nº 611 > Día del Señor > Esto ha dicho el Concilio
Esto ha dicho el Concilio

El auténtico ecumenismo no se da sin la conversión interior. Porque los deseos de unidad brotan y maduran como fruto de la renovación de la mente, de la negación de sí mismo y de una efusión libérrima de la caridad. Por ello, debemos implorar del Espíritu divino la gracia de una sincera abnegación, humildad y mansedumbre en el servicio a los demás y espíritu de generosidad fraterna hacia ellos. Sobre las faltas contra la unidad vale también el testimonio de san Juan: Si decimos que no hemos pecado, hacemos a Dios mentiroso y su palabra ya no está en nosotros. Humildemente, por tanto, pedimos perdón a Dios y a los hermanos separados, así como nosotros perdonamos a quienes nos hayan ofendido. Recuerden todos los fieles cristianos que promoverán e incluso practicarán tanto mejor la unión cuanto más se esfuercen por vivir una vida más pura según el Evangelio. Pues cuanto más estrecha sea su comunión con el Padre, el Verbo y el Espíritu, más íntima y fácilmente podrán aumentar la fraternidad mutua.
Esta conversión del corazón y santidad de vida, junto con las oraciones públicas y privadas por la unidad de los cristianos, deben considerarse como el alma de todo el movimiento ecuménico y pueden llamarse con razón ecumenismo espiritual. Es frecuente entre los católicos reunirse para orar por la unidad de la Iglesia con aquella oración que el mismo Salvador, la víspera de su muerte, elevó ardientemente al Padre: Que todos sean uno. En algunas circunstancias especiales, como son las oraciones «por la unidad», y en las asambleas ecuménicas, es lícito e incluso deseable que los católicos se unan con los hermanos separados en la oración. Sin embargo, no es lícito considerar la comunicación en las cosas sagradas como un medio que puede usarse indiscriminadamente para restablecer la unidad de los cristianos. La autoridad episcopal debe discernir prudentemente el modo concreto de actuar, a no ser que la Conferencia Episcopal, según las normas de sus propios estatutos, o la Santa Sede determinen otra cosa.
Decreto Unitatis redintegratio, 7-8
© 2006. Alfa y Omega, Semanario católico de información. Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid