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Cine
Alambradas que unen
Las alambradas metálicas separan a los protagonistas de estas dos historias: El niño con el pijama de rayas y Los limoneros. Pero el ser humano siempre encontrará un resquicio para acceder al otro lado


Una escena de Los limoneros
El niño con el pijama de rayas es la adaptación de la novela homónima de John Boyne, que han leído más de tres millones de personas en todo el mundo. Ha cautivado a los lectores con una historia centrada en el holocausto nazi, contado a través de los ojos de un niño alemán de ocho años. Al contrario que la novela, que mantiene la tensión porque dosifica la información al lector, el estilo de la película es mucho más directo, pero la magia y el espíritu de la novela permanecen.
El protagonista de la historia es Bruno, el hijo menor de una familia nazi con un padre militar. Ajeno a la realidad, en Berlín, Bruno es feliz porque tiene muchos amigos y vive en una suntuosa mansión donde deja volar su imaginación. Un día, al regresar a casa, descubre que su padre ha sido ascendido y la familia tiene que mudarse a una granja. Piensa que nada es prometedor en ese traslado y sus pensamientos se confirman cuando llega al campo. Sus movimientos están delimitados por la existencia de una alambrada al otro lado del jardín, hay un olor tremebundo y habitan unas curiosas personas que siempre visten con pijamas de rayas. En busca de aventuras, Bruno acabará acercándose a la alambrada prohibida, donde conoce a Shamuel, un niño de su edad. Se supone que los dos no pueden ser amigos, pero el destino hará que su amistad cambie sus vidas para siempre.
La película de Mark Herman es especialmente rica al mostrar diferentes personajes en el lado nazi. Curiosas resultan las imágenes familiares, desvelando el lado más humano de personas que después eran capaces de realizar los actos más atroces. También se trata el tema de cómo la propaganda sustituye a la verdad.
El niño con el pijama de rayas es un acierto educativo, tanto en su versión escrita como cinematográfica, pero en la gran pantalla se multiplica el imperio de los sentidos y las emociones, ya que la historia está muy bien aderezada con magníficas interpretaciones y una fotografía y una banda sonora excelentes.
Los limoneros
En la película Los limoneros también existe una alambrada. Es la que separa el hogar de Salma y su campo lleno de limoneros de la casa de sus vecinos. Salma es una viuda palestina que vive en la línea fronteriza entre Israel y Cisjordania. Cuando menos se lo espera, en la casa de enfrente se instala un nuevo vecino, nada menos que el ministro de Defensa israelí. El ejército israelí no tarda en declarar los árboles de Salma una amenaza para la seguridad del ministro y ordena que se arranquen. A un lado de la alambrada, encontramos a Salma, decidida a proteger los limoneros que ha heredado de sus antepasados, y con los que se gana la vida. Al otro lado están sus vecinos: el ministro de defensa israelí y su familia. Su solitaria esposa, movida por el deseo de ser una buena vecina, comienza a hablar con Salma, para descubrir los motivos de su lucha y posteriormente solidarizarse con ella.
Los limoneros, que ganó el Premio del Público en el Festival de Cine de Berlín 2007 y el Premio Película Europea en San Sebastián 2008, nos ofrece, en un microcosmos particular, algunas claves del conflicto entre estos dos pueblos, y se atreve a apuntar también algunas posibles soluciones. La historia dramática se ve suavizada con importantes golpes de humor, resultando ser muy amena para el espectador. Además, los diálogos y discursos de la película son muy interesantes. Destaca también la sobresaliente interpretación de las actrices Hiam Abbass (Salma Zidane) y Rona Lipaz Michael (Mira Navon), y la fotografía de Rainer Kausmann (El hundimiento).
Teresa Ekobo
Bab'Aziz, el sabio sufí
Se acaba de estrenar en DVD Bab'Aziz, el sabio sufí. La película comienza con una niña de apenas siete años caminando junto a su anciano abuelo ciego, en mitad del desierto. Ella es Ishtar (Maryam Hamid) y su abuelo es Bab'Aziz (Parviz Shahinkhou). Van juntos, aunque tengan diferentes destinos. Ella va hacia la estación de autobús que la llevará a casa, mientras que Bab'Aziz, en cambio, tiene una gran cita: se dirige a una reunión de derviches (miembros de una hermandad religiosa islámica), que se realiza una vez cada treinta años. Curiosamente, no sabe dónde tendrá lugar, pero tener fe y saber escuchar el infinito silencio del desierto le revelará el lugar exacto.
En su misterioso viaje, se verán acompañados, de forma intermitente, por otros viajeros del desierto. Y cuando se queden solos, Bab'Aziz le contará a Ishtar un cuento con el que le da a conocer las lecciones más importantes de la vida. La película es chocante en algunos aspectos, sobre todo por las diferencias culturales; pero, al ser los mensajes tan universales, resultará de gran interés.
T.E.
© 2006. Alfa y Omega, Semanario católico de información. Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid