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No es verdad


Martínmorales, en ABC
NLos humoristas no dan abasto: la crisis galopante -esa que según Zapatero no existía- está hasta en la sopa. No es mala señal que, a pesar de todo, haya sentido del humor para sobrellevarla. Ante una pantalla con gráficos económicos, un ciudadano le comenta a otro, según El Roto, en El País: «La gente está furiosa con la situación»; a lo que el otro contesta: «¡Y eso que no saben cuál es la situación!» Ramón, en La Gaceta, ha pintado a otros dos ciudadanos comentando: «Si sigue la crisis, lo mismo tengo que volver a casa de mis padres». Y le contesta el otro: «¡Suerte la tuya!... Los míos ya se han ido a casa de los abuelos». Así está el patio y esto es lo que hay, cuando los bancos que ahora reciben riadas de dinero nos van a conceder créditos con dinero nuestro. Por varios canales diferentes escucho suspiros de alivio, tras las imponentes medidas de emergencia adoptadas por los diversos Gobiernos y súper Gobiernos del mundo, y siempre con el mismo comentario: «Bueno, por lo menos ahora podrá seguir el partido, pero es que hemos estado a punto de que no hubiera partido...»
Cada vez que lo oigo no puedo evitar preguntarme: «¿Y por qué tiene que haber este partido, con este campo de juego, con éste o estos árbitros, con estas reglas del juego que ya vemos a dónde llevan? ¿No podría ser ésta una magnífica ocasión para plantear otra forma de partido, otras reglas del juego económico, otros árbitros incorruptibles, otra decencia moral, en una palabra, en las relaciones económicas? ¿Es de recibo tener que apechugar, por razones de emergencia, supuestas o reales, provocadas o no, con un socialismo de Estado que gente sin escrúpulos aprovecha para arrimar el ascua a su sardina ideológica? ¿Se han fijado ustedes que últimamente el famoso Estado del bienestar ha sido sustituido por el Estado del malestar y, encima, todos tan contentos?» Jean-François Revel escribe: «La ideología es una máquina de rechazar los hechos, cuando éstos podrían obligarla a modificarse. También sirve para inventarlos, cuando le resulta necesario para perseverar en el error». Ni que Revel hubiera conocido a Zapatero, a Solbes, a los diversos y variopintos pepiños que, a golpe de decretazo, ya han decidido constituirse en nuestros beneméritos salvadores, no sólo sin que nadie se lo haya pedido, sino contra el más que fundado temor de la inmensa mayoría sobre lo que pueden dar de sí mentes tan privilegiadas. Al menos en Estados Unidos, la cosa ha pasado por el Congreso y por el Senado -que tengo entendido que es por donde tienen que pasar las cosas en democracia-. Aquí, no sólo se funciona -es un decir- al conjuro del ordeno y mando, sino que quien ordena y manda exige acatamiento incondicional, eso tan en otro tiempo despreciado que se llamaba adhesión inquebrantable. A este paso, el asombroso equipo de pensamiento de la Moncloa debe de estar preparando ya los 25 años de pazzzzz de la era triunfal de ZP.
«Esta crisis -ha dicho el inefable Rubalcaba- es demasiado seria para que andemos a la greña». Muy bien, sí señor, ¿pero acaso no es lo suficientemente seria para que, un día tras otro, nos mientan descaradamente? ZP y su Gobierno pueden hacer todos los juegos malabares que quieran, pero yo, como la inmensa mayoría de los ciudadanos de a pie, con un mínimo de sentido común, no les creemos una sola palabra; no podemos creer a quien hace sólo unas semanas llamaba antipatriota al ciudadano preocupado por la crisis. Ni podemos creer a una Vicepresidenta del Gobierno que en imágenes grabadas el 5 de marzo, que usted puede ver en youtube (http://es.youtube.com/watch?v=Oy-y55Me_t0), presentaba como maravilloso, a unos alumnos de 15 ó 16 años, de un colegio de Valencia, el modelo Zapatero, y como pavoroso el modelo de Rajoy, que, por cierto, tampoco es el que era entonces. Y lo peor es que, sólo dos días después, y a pregunta explícitamente formulada por una periodista, no tenía el menor reparo en decir que lo grabado en las imágenes era totalmente falso. ¿Para esto necesita Moncloa 644 asesores y 355.000 euros para gastos de Palacio en 2009?
Gonzalo de Berceo
© 2006. Alfa y Omega, Semanario católico de información. Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid