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Televisión
Chastity ring
Personalmente, no tengo nada contra ellos, pero me parecen unos sosainas; les sobra adolescencia y les falta la acometida y el dominio de sí del que ha crecido. Cantan para el embeleso, la hipersudoración y la histeria de las niñas, y su imagen, tan cool, está calculadísima para ese target quinceañero. Lo de que son unos sosainas lo demostraron la semana pasada en El Hormiguero. Pablo Motos se los llevó de risas por el plató e hizo con ellos lo que le dio la gana, parecían los figurantes de una película que no iba con ellos. Divertidísimo, eso sí, el porrompompero cantado por los pimpollos. Motos estuvo sembrado y divertido, y los Jason, cortaditos-cortaditos, cantaban a las camisas. No sé si fue cosa del manager, del equipo de producción e imagen que los circunda, o de sus padres, pero no dijeron ni palabra sobre su pacto de virginidad hasta el matrimonio, simbolizado en el chastity ring que llevan los tres. Cuando Motos les hizo la pregunta, respondieron que no estaban dispuestos a hablar del asunto. ¿Por qué? El presentador había caldeado el ambiente de plató diciendo que eran unos chicos de ideología neoconservadora y rígida. ¡Qué buena ocasión para que los ídolos del momento hubieran deshecho el bulo de ideología y rigidez!
Tiffany Kelly, Miss Massachusetts 2006, un bellezón de quitar el hipo, también luce su chastity ring y no se corta cuando dice: «El anillo que uso es el mejor regalo de bodas. Significa que te valoras a ti misma y, por lo tanto, dignifica la espera del momento oportuno». A este lado del océano, las instituciones andan todavía con las campañas del preservativo como método de educación sexual; en Estados Unidos, en cambio, son los mismos adolescentes quienes están hartos de los amores que sólo duran en la cama. He leído las declaraciones de una chiquilla de 16 años, Katie McMunn, que lleva el anillo desde los 14. Dice que espera reemplazarlo por su anillo de matrimonio, y le sirve como recordatorio de su promesa de mantener la virginidad hasta ese momento: «Quiero ofrecerme totalmente a quien va a ser mi esposo, a quien aún no conozco, pero estoy convencida de que en algún lugar me está esperando». Más que a ideología, me suena a una exigente sensatez. O los Jonas Brothers están mal asesorados, o les falta el arranque de libertad de quien se cree lo que vive. Eso sí, sosos son para aburrir.
Javier Alonso Sandoica