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Benedicto XVI:
En el santuario mariano de Pompeya
«Si Tú no quisieras ayudarnos, porque somos hijos ingratos y no merecemos tu amparo, no sabríamos a quién dirigirnos»: así rezó Benedicto XVI en la maravillosa súplica a la Virgen María con la que concluyó su visita al santuario de la Virgen del Rosario, en Pompeya. Como gesto de amor filial, ofreció a la Virgen una rosa de oro, y pidió ante la venerada imagen de la Madre de Misericordia «piedad para las naciones descarriadas, para toda Europa, para todo el mundo, que, arrepentido, necesita volver a tu corazón».