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La voz del cardenal arzobispo
«Sin la familia no se puede superar la crisis»
El Sínodo de los Obispos y el papel de la familia ante la crisis actual son los ejes centrales de la entrevista que nuestro cardenal arzobispo ha concedido, desde Roma, a la cadena Cope. Dice en ella:


El cardenal saluda a una familia durante la Eucaristía
de apertura del curso pastoral, en la que se inauguró
el plan pastoral sobre la familia
¿Cuáles son las líneas generales por las que transcurre el Sínodo?
Las líneas centrales las fija el documento preparatorio del Sínodo, el Instrumentum laboris, cuya materia se refiere a La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia. Las Asambleas sinodales reflejan siempre, con gran belleza y hasta con emoción, lo que es la Iglesia católica en su universalidad. Los europeos somos una porción importante y numerosa del episcopado, pero ya no somos la mayoría: América del Norte, Asia, Oceanía y África también están representadas en el Sínodo. Siempre nos conmueve, desde hace ya algunos Sínodos, la presencia de nuestros hermanos del centro y del este de Europa, las historias que nos cuentan de su pasión y del martirio de sus hermanos en el episcopado, de sacerdotes y laicos, en los años de la dominación soviética. El panorama que se abre es de esperanza, porque la Palabra de Dios, de la que la Iglesia es depositaria y testigo por excelencia, llega a todos los rincones del mundo, y se hace presente, se entrega y se concentra en una Persona, presente y futuro, que es Jesucristo.

Ha aprovechado un descanso de fin de semana en el Sínodo, para presentar en Madrid el plan pastoral para la archidiócesis, cuyo lema para los próximos años es: Vive la familia. Con Cristo, es posible.
Vida y esperanza para la Humanidad es la familia: ése es el tema general que vamos a desglosar en estos tres años. Si hay un momento providencialmente favorable para entender el valor de la familia, es este curso que comienza en medio de una crisis financiera y económica de unas proporciones desconocidas, y que revela cómo el abandono de los principios morales en la vida pública, precedido del abandono en la vida personal, trae consecuencias enormemente dañinas para el hombre y el futuro de la Humanidad. Y pone de relieve, además, que estas crisis necesitan de curaciones temporales, políticas, sociales, económicas..., pero también de la medicina del alma, de la verdad moral, de la medicina de la Gracia de Dios. Si no, no hay salidas. Ni a medio, ni a largo plazo. Y si hay salida a corto plazo, es mala, y vuelven después las recaídas.

Usted siempre recuerda que el objetivo de las familias es llegar a ser lo que están llamadas a ser, según Dios...
La familia es donde nace y crece el amor y la vida, el hombre, de la forma más impregnada de la verdad de la vida y del amor de Dios. Es verdad que las familias se pueden cerrar a ese don y rechazarlo, pero sin familia eso no se puede dar, no se puede vivir, no se puede transmitir. Y de una forma gratuita, la familia es el sitio donde se pueden superar todas las crisis, y, sin ella, no se puede superar ninguna crisis.
España no es de hoy
Habrá que pedírselo a la Virgen del Pilar. Por cierto, que la vinculación de la tradición del Pilar con la jacobea es fundamental.
Es clave esa historia tan bella de un Santiago que está desanimado porque no le hacen caso, no escuchan al Cristo que llevaba a los hispanos -se llamaba ya hispanos a todos los habitantes de la Península Ibérica, o sea, que España no es de hoy, sino de hace muchos siglos, de hace milenios-. Desalentado, porque no acogían el mensaje del Evangelio, está a punto de tirar la toalla, o el manto. Entonces se le apareció la Virgen encima de un pilar, al lado del río Ebro, y además en carne mortal, pues no había subido todavía al cielo. Y le dijo: «Tú, sigue, que te van a hacer caso». Y se lo hicieron. Eso es lo que conmemoramos, año tras año, el 12 de octubre; es lo más importante de la fiesta. Después viene la conexión con ese entregar nuestra fe y llevar la Palabra de Dios más allá de las fronteras de la vieja Hispania, a la nueva España, a los nuevos países de América. Es como un proceso de generación de vida, de vida espiritual y sobrenatural, de salvación, que comienza en ese encuentro de la Virgen con Santiago, a orillas del Ebro, al comienzo de la era cristiana, y que continúa, 1.500 años más tarde, a través de los hijos de esa Iglesia, de esa Virgen, en otro campo nuevo, en un mundo desconocido, el Nuevo Mundo, más allá del Atlántico. Todo eso celebramos el día que, muy acertadamente, se ha declarado día de la fiesta nacional de España.

¿Quizá porque a España no la entendemos sin los ejes fundamentales de su espiritualidad?
Claro. En medio de los problemas que nos cubren, de las nubes que están en el horizonte amenazándonos, en el orden económico, político y educativo..., en medio de esta problemática, los cristianos, los hijos de la Iglesia, tendríamos que decir: «Señor, consérvanos la fe, auméntanos la fe»; porque es lo que nos va a permitir vivir con esperanza y con amor, y así responder a los retos de la vida y de la historia del mundo que tanto dolor, tanta miseria, tanta pobreza y tanto pecado causan.
Javier Alonso Sandoica
Peregrinación diocesana a Tierra Santa
La Vicaría para Relaciones y Actos Públicos, de la archidiócesis de Madrid, ha organizado una peregrinación diocesana a Tierra Santa, del 28 de noviembre al 5 de diciembre. El viaje incluye la visita a la región de Galilea y a ciudades tan significativas como Nazaret, Jericó, Belén y Jerusalén, y se podrán visitar los lugares más importantes de la fe cristiana: la basílica de la Anunciación, el Monte de las Bienaventuranzas, la gruta del Nacimiento, el Huerto de los Olivos, el Cenáculo, la Vía Crucis, el Santo Sepulcro... Las plazas son limitadas, y la fecha límite para inscribirse termina el 31 de octubre.
Más información e inscripciones: Vicaría para Relaciones y Actos Públicos: calle Mayor, 92. Tel: 91 559 70 87; e-mail: actospublicos@planalfa.es
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