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Con ojos de mujer
El futuro puede prepararse
¿Dejar la religión al ámbito de lo privado? ¡De ninguna manera! Eso sería reconocer que el cristianismo no es la verdad o, al menos, que no es más que una partecita de toda la verdad.
Con profética clarividencia, el Siervo de Dios padre Tomás Morales, de cuyo nacimiento celebramos este año el primer centenario, comprendió que sólo unas minorías santas, bien convencidas de lo que creen y muy bien preparadas, podían ganar la batalla al mal. A esto dedicó toda su vida. El futuro no puede predecirse, pero sí prepararse, solía decir con frecuencia.
Éste quiso que fuera el objetivo de los Encuentros de Universitarios Católicos (EUC), nacidos hace ahora treinta años: formar minorías santas, apóstoles audaces que transformen lenta, silenciosa, pero eficazmente, nuestra Universidad. ¿Cómo? Desde la biblioteca, la capilla, el ágora, los tres espacios que un universitario nunca puede descuidar. Así nos lo recordaban en el LII Encuentro que acaba de celebrarse en Ávila hace unos días. Honda formación intelectual, amplios espacios de silencio en oración íntima con Dios y llevar a los demás en el ágora, la calle, nuestras aulas, lo recibido en el silencio. Y, aunque la prensa no se haga eco de ello, la Universidad va cambiando.
Sólo un detalle: los alumnos que llegan por primera vez a las aulas universitarias se sorprenden al ver que, durante los primeros días de clase, aparecen en sus aulas algunos alumnos de últimos cursos de la carrera para invitarles a las distintas actividades que se organizan ¡desde la capellanía de la Escuela o Facultad! Todos se quedan estupefactos al comprobar con qué naturalidad y alegría les hablan de cómo viven su fe en la Universidad, su encuentro personal con Cristo en unos Ejercicios espirituales, en el silencio de la oración, o de cómo han aprovechado el verano para dar gratis en países de misión lo que han recibido gratis a lo largo de tantos años. Sin comentarios. Por supuesto que algunos se ríen, pero todos quedan interrogados y más de uno los busca después para felicitarles por su valentía y para incorporarse también a alguna de las actividades.
¿Dejar la religión al ámbito de lo privado? De ninguna manera. Son muchos los jóvenes que no aceptan una postura tan cómoda y han decidido con su vida formar parte también de esas minorías santas. Cada EUC es una llamada a la esperanza y a la responsabilidad personal. Es verdad, el futuro no puede predecirse, pero sí prepararse. Depende de ti y, por supuesto, de mí; de cada uno.
María Consolación Isart