Alfa y Omega > Nº 615 > España
Iñaki Arteta, director de cine, habla sobre el problema vasco:
«Es difícil encontrar apoyo en la gente del cine»
Iñaki Arteta acaba de presentar su último documental, El infierno vasco, que recoge 27 testimonios de personas que han tenido que abandonar el País Vasco para huir del terrorismo y de la presión nacionalista. El realizador estará esta tarde, a las 18 horas, en el IV Seminario Información, víctimas y terrorismo, organizado por la Universidad CEU San Pablo, donde se emitirá su anterior trabajo Trece entre mil
Iñaki Arteta presenta su película
¿Qué cuenta su película?
El infierno vasco cuenta, a través de los testimonios de treinta personas, los vericuetos vitales que tienen que ver con la existencia del terrorismo vasco, con un poder nacionalista que crea una situación social insoportable, con un grave recorte de libertades. Los casos que recoge la película representan a muchas personas que decidieron marcharse del País Vasco y buscar una tierra para poder vivir mejor, con mejores condiciones democráticas.
Uno de sus entrevistados dice: Lo peor es el día a día. Y otro: A mí no me ha echado ETA, me han echado los nacionalistas. ¿Cómo es el día a día en el País Vasco? ¿Es de verdad un infierno?
Sí lo es, y ése es el objeto de la película. Es algo que ocurre desde hace muchos años, y a muchos niveles de la sociedad, algo que se viene sufriendo desde hace tiempo, y que no se llega a conocer del todo si no se vive el día a día de los que lo sufren. Lo que ocurre aquí es sobradamente conocido; lo saben hasta los nacionalistas, y se sabe también en el resto de España. Pero yo creo que, a través de conocer estas experiencias personales, se puede llegar a conocer la falta de libertad, o una política tan ideologizada como es la nacionalista. Esta presión se palpa constantemente, porque tiene que ver primero con una deslegitimación constante de todo lo español. Eso se palpa, en las relaciones humanas, en el trabajo, en distintos ámbitos... Parece que molestar a los nacionalistas o pensar de modo diferente trae problemas. Todo eso crea esa presión.
Un cura se queja de que sus compañeros sacerdotes le retiran el saludo. ¿Cómo está presente esta presión en el seno de la Iglesia en el País Vasco?
Creo que la Iglesia en el País Vasco, en su mayoría, es más nacionalista que Iglesia. Eso se palpa desde la utilización del euskera en todas las misas, incluso en zonas no vasco parlantes, hasta en los textos de muchos de sus comunicados con respecto al terrorismo, o la postura de muchos curas frente a los asesinatos en esta tierra, o la ausencia de cercanía hacia los no nacionalistas...
¿Por qué su cine tiene esta vocación de denuncia del problema del nacionalismo vasco y del terrorismo de ETA?
Supongo que del interés por hacer algo que tenga sentido, algo que me afecta como ciudadano y que creo que es necesario tratar desde muchos puntos de vista, también desde la cinematografía. Yo me dedico a esto; si no lo hiciera, igual estaría denunciando esta situación desde otro ámbito. Esa preocupación ciudadana me ha llevado a buscar en el cine una forma de denuncia y de vehículo de reflexión para los demás. A través de las películas intento plantear preguntas y buscar respuestas sobre lo que ocurre. Desde hace años he querido participar en lo que ocurre a mi alrededor.
Imagino que, vistos los problemas que tiene para financiar sus obras o para que se proyecten, le preguntarán por qué no hace otro tipo de cine.
Sí, es algo que nadie me recomendó, pero tampoco nadie me lo ha podido quitar de la cabeza. No sé si es por eso que dicen de que los vascos somos muy cabezones. En fin, yo creo que estar comprometido con algo que es políticamente incorrecto, y enfrentarte contra el poder establecido, y que va contracorriente tiene sus riesgos -para muchas personas, graves-, y tiene su precio. Yo lo he asumido, ya sabía dónde me metía.
¿Cómo le reciben sus colegas de profesión?
No tengo mucha información al respecto. Hombre, no me hacen muchos homenajes. Tampoco a esta gente te la encuentras en manifestaciones públicas, o en comunicados de denuncia de estos temas. Es cierto que no se sienten en cercanía con respecto a los que han sufrido y sufren el problema vasco. La gente del cine está en otras cosas, desde luego, no sé por qué.
¿Alguno de los actores y directores del No a la guerra le ha apoyado?
No, insisto, no he tenido su cercanía. Tampoco me ha preocupado. Yo creo que a ellos debería preocuparles más, por no haber tomado posturas cercanas con algo grave que ocurre en su país, que tiene que ver con el terrorismo: desde víctimas mortales, hasta periodistas o compañeros de profesión como yo, que vemos limitada nuestra libertad de expresión. Es difícil encontrar gestos cercanos de solidaridad. Es una pena, porque si entienden bien lo que ocurre han tomado ya una posición. Otra cosa es que no les haya preocupado, pero creo que están en una situación poco defendible. Sería interesante que alguien les preguntara por esto en las entrevistas.
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo