Alfa y Omega > Nº 621 > Testimonio
Así son los que vendrán a la Misa de la Familia
De dos años a...
Son cuatro familias, 33 personas -padres e hijos, abuelos y nietos- de toda España, pero comparten mucho: asistieron a la Fiesta de las familias, el año pasado, y han decidido repetir la experiencia, porque llevan a la familia muy dentro de su pensamiento y de su compromiso cristiano
Con carrito, y con la Virgen
Madrid
La familia de Miguel Fernández y Gloria tuvo la suerte, el año pasado, de ser una de las que acompañó a la imagen de la Virgen de la Almudena, en representación de Juventud y familia misionera, de Regnum Christi. «Fue precioso» estar allí, carrito incluido, con sus hijos de 6, 3 y 1 año al pie de la Virgen. Después de ver «cuántas familias tienen las mismas inquietudes de fe y misioneras, salimos encantados y con más fervor y más ganas de transmitir esto a las familias de nuestro entorno». Hasta los niños fueron conscientes, «a su escala», de la importancia de lo que estaban haciendo: «Les gustó mucho estar con la Virgen, y les alegró que tanta gente creyera en Jesús. Aunque sean pequeños, dicen cosas de mucho calado». Este año, a padres e hijos les apetece repetir para «dar testimonio público de la fe, tal como está el mundo y la sociedad española; y por ese ambiente maravilloso, donde se ve la riqueza de la Iglesia».
Que no nieve...
Santander
El año pasado, la familia de José Ramón Ibáñez vino en un autobús desde Santander. Este año ya hay dos, y quizá salga alguno más, a pesar de que, «si ese día le da por nevar, a lo mejor el autobús no pasa». Un viaje en estas condiciones «no es atractivo, es más cómodo estar en casa. Pero apoyamos la iniciativa asistiendo, aunque lo que hagamos sea mínimo. Creemos que todo lo que sea unir fuerzas es muy positivo».
Viene con su mujer y sus tres hijos, de 17, 14 y 12 años. «Las chicas hablaron en seguida de decírselo también a su primo», y se han sumado dos hermanas de José Ramón. Tanto José Ramón (aunque este año está parado por falta de grupo) como su hijo son catequistas. José Ramón cree que la clave para que, en la adolescencia, los hijos conserven la fe, es la familia. Ésta -explica- «se ha abandonado mucho, dejándolo todo en manos de la parroquia y el colegio. La familia tiene que reivindicar su papel; y el colegio y la parroquia, más bien colaborar».
Una fiesta, no una manifestación
Bilbao
Cuando en la diócesis de Bilbao todavía no se había hecho convocatoria oficial a la Misa de las familias, la gente ya le preguntaba a Libe Landeta si se iba a organizar algo. El año pasado, vinieron a Madrid Libe y su marido, uno de sus cuatro hijos con su mujer, y dos nietos de 14 y 8 años. Tres generaciones, nueve horas en autobús y cuatro en Madrid para celebrar la familia: «No tiene nada que ver con una manifestación, como decían, sino que es una fiesta. Veías una amistad que no es normal, una amistad familiar, cuando hablabas con unos y otros».
Este año repetirán, aunque, de momento, sólo hay un autobús. Como se había avisado a las parroquias pero no veía los anuncios, Libe, ni corta ni perezosa, ha hecho unos y los ha llevado a algunas iglesias y colegios. Cree que hay que promocionar el encuentro de Madrid para ver «que hay muchas familias que piensan como tú, porque nos están machacando y estamos todos callados». Ella, que pertenece al Opus Dei, lo hace también, aunque a menor escala, organizando, además de grupos de formación para mujeres, actividades «para que los matrimonios y las familias se unan» entre sí.
Somos felices
Valencia
«Me pareció importantísimo ver gente de distintas edades (abuelos, jóvenes, bebés), participando en la misma fiesta. Hoy, las fiestas son para jóvenes, para la tercera edad... Pero a nosotros, hay un espíritu que nos unifica». Así recuerda Mari Carmen Rodríguez el viaje a Madrid que hizo con su marido, sus 10 hijos (entre 23 y cuatro años) y las dos abuelas. Lo peor fue madrugar, pero luego el pequeño durmió casi todo el viaje, y los mayores se lo pasaron muy bien con otros chicos de su edad. Andrés, de 20 años, disfrutó del ambiente y de ver «tanta gente, que no sabías dónde meterte», pero lo que más le gustó fue «que el Papa tuviese un momento para nosotros».
Mari Carmen y su marido colaboran en la pastoral familiar de Valencia con una veintena de matrimonios (la mayoría, como ellos, del Camino Neocatecumenal), que dan cursillos prematrimoniales en los pueblos donde no hay gente para hacerlo. Quieren dar testimonio de que «no estamos en peligro de extinción; es más -añade ella-, somos felices. Nunca me he sentido frustrada como mujer, ni laboralmente ni en nada».