Alfa y Omega > Nº 621 > Raíces
Con la gentileza de

La más impresionante Noticia
Sería interesante saber qué celebran, en Nochebuena, los que dicen que no creen en Dios, que no son sólo unos cuantos intelectuales soberbios, sino desgraciadamente, y cada vez más, muchos hombres y mujeres que se las dan de autosuficientes, menos cuando vienen mal dadas; también no pocos de los que se dicen cristianos, pero que, en el fondo, quisieran un cristianismo sin Cristo, sin Iglesia, sin todo eso que es tan exigente y tan molesto.
Quien, cada Nochebuena, vuelve a nacer en la gruta de Belén no es desde luego Papa Noel. A la oscura pobreza de una cuadra, de un establo, en las afueras del poblado en el que no hay sitio en la Posada, llega La Luz del Hijo de Dios, de un Dios tan loco de amor por los hombres que se hace carne y sangre humana en el seno purísimo de una muchacha y que viene al mundo como un crío cualquiera más.
Hoy, la gran Noticia, la insuperable Noticia, la principal Noticia es ésta y todos los periódicos del mundo deberían darla en portada.
Los poetas suelen saber contar mucho mejor que nadie noticias tan impresionantes como ésta. Alfonso Canales lo ha hecho así:
Nacimiento de Jesús. Anónimo sevillano. Catedral de Badajoz (siglo XVI)
Ya está aquí la Nochebuena:
Dios nos quiera remediar,
que año ha sido de penar
y está Belén que da pena.
Apagada está la escena
y entre nubes el lucero.
Y están (decirlo no quiero),
entre tanto desamparo,
los pastores en el paro
y los Magos sin dinero.
San José, que no sabía
lo del sol por el cristal,
piensa cómo en un portal
podrá dar a luz María.
¿Y con qué se alumbraría
si no hay velas ni farol?
Pero ve que un arrebol
cambia la noche en aurora
y que, llegada la hora,
en el pesebre hace sol.