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Los peregrinos vuelven a llenar las calles de Belén
Tierra Santa celebra la Navidad esperando al Papa
Ésta es una Navidad de especial esperanza para Tierra Santa. Esperanza porque en este año Belén ha recibido un millón y medio de peregrinos y porque en estos días navideños se espera la visita de 60 mil personas. La esperanza se ha hecho aún más palpable tras el anuncio del alcalde de Belén de la posible visita de Benedicto XVI en mayo
Orando en la gruta del nacimiento de Jesús,
en la basílica de la Natividad, en Belén
El padre Samuel Habib, párroco de Belén, reconoce que la presencia de los peregrinos da una nueva vida a la ciudad en la que nació Jesús. Después de que se redujeran a pocos miles las visitas de cristianos entre 2001 y 2004, a causa de la llamada Intifada de Al-Aksa, los peregrinos vuelven a alegrar las calles.
La ciudad de Belén, como toda la Cisjordania, está separada del territorio israelí por un muro de verjas y hormigón que Israel construyó a partir de 2003 para impedir la entrada de terroristas suicidas, haciendo que también sufra el turismo en los territorios palestinos. Para entrar a Belén desde Jerusalén, hay un paso fronterizo, bajo el control israelí, pero las autoridades israelíes han prometido libre acceso con motivo de las celebraciones, que comienzan con la noche del 24 de diciembre, Navidad católica, y concluyen con la Navidad ortodoxa, el 6 de enero.
Alegría contagiosa
Este miércoles, después de mediodía, hora local, el nuevo Patriarca latino de Jerusalén, Su Beatitud Fouad Twall, recibirá la bienvenida de los representantes de las ciudades de Belén y cercanas. A la 1:30 llegará a la plaza del Pesebre para entrar solemnemente en la basílica de la Natividad. A las 4 de la tarde, en la contigua iglesia de Santa Catalina, tendrá lugar la procesión hasta la gruta del nacimiento de Jesús. En la medianoche comenzará la Misa del Gallo en la iglesia de Santa Catalina, en la que participará el Presidente de la Autoridad Palestina, Abu Mazen, y representantes musulmanes y de otras confesiones cristianas, así como miembros del cuerpo diplomático.
«El espíritu que he vivido en los días precedentes de Navidad es el de los días mejores, de alegría, de esperanza en todos los habitantes de Belén», ha dicho el párroco, en conversación telefónica. «Es una alegría contagiosa que se esparce por toda la ciudad y se mezcla con las sonrisas de los peregrinos que están llegando. Una atmósfera diferente a la de los años pasados, gracias a la disminución de la violencia y de las renovadas esperanzas de paz». La presencia de los peregrinos -añade el padre Habib- «ha traído una clara mejoría de la economía, generando alegría y esperanza. Y el 2009 se presenta incluso mejor».
De hecho, adelantándose tanto a la Santa Sede como al Estado de Israel, el acalde de Belén, Victor Batarse, palestino, ha anunciado que Benedicto XVI debería visitar en el mes de mayo su ciudad. Según él mismo reveló, el Papa quiere realizar una visita que comenzaría por Jordania, y que luego seguiría por Jerusalén, Belén y Nazaret. «Será el peregrino cristiano más importante en visitar el país», dijo.
La Plaza del Pesebre, en Belén,
el día de Nochebuena del año pasado
En estos momentos están teniendo lugar los complicados preparativos entre las respectivas autoridades sobre el itinerario y detalles del viaje del Papa. Para Benedicto XVI, éste es un viaje sumamente esperado, no sólo por su carácter simbólico, sino porque tocará con la mano los lugares sobre los que está escribiendo al redactar el segundo volumen de su libro Jesús de Nazaret.
Mejores relaciones con Israel
La futura visita del Papa está siendo ya sumamente benéfica para superar las diferencias que últimamente habían surgido entre la Iglesia católica e Israel, que en octubre se habían hecho muy tensas, por la oposición de exponentes judíos, incluso ministros, a la beatificación de Pío XII. Otra de las grandes divergencias, que Israel y la Santa Sede arrastran desde 1993, es la aplicación del Tratado Fundamental, firmado el 30 de diciembre de 1993, con el que Juan Pablo II entabló relaciones diplomáticas con el Estado de Israel. Para que aquel acuerdo pudiera realizarse en término breve, el Papa decidió dejar a una negociación posterior el estatuto jurídico y fiscal de las instituciones católicas en Tierra Santa, confiando en la buena voluntad de las autoridades israelíes.
Hasta el día de hoy esos acuerdos se han quedado en simples promesas. Sin embargo, con la preparación de la visita del Papa y el rédito en términos de buena imagen que espera obtener Israel, en los últimos días, se ha experimentado un impulso sorprendente. El 18 de diciembre tuvo lugar una reunión en Jerusalén en la que los representantes del Vaticano y de Israel se comprometieron a buscar a marchas forzadas un acuerdo que podría tener lugar antes de la llegada del Papa. Con estas intensas reuniones -dice el comunicado-, ambas delegaciones quieren mostrar su voluntad de «acelerar los diálogos para concluir el acuerdo cuanto antes». De este modo, la visita del Papa podría dar a las comunidades católicas una estabilidad jurídica que hasta ahora no tenían para poder afrontar el futuro con serenidad.
Según reveló en días pasados el diario Haaretz, la visita del Papa podría tener lugar en la segunda semana del mes de mayo. Con este gesto, el Santo Padre responde a la invitación de los Presidentes Shimon Peres y Abbas. Sería la tercera visita a Tierra Santa de un Papa, tras las realizadas por Pablo VI, en 1964, y Juan Pablo II en 2000.
Jesús Colina. Roma
Monseñor Fouad Twal:
«Necesitamos la paz»
El problema del estatuto de las instituciones eclesiales es mucho más dramático en la práctica de lo que parece a simple vista. Por ejemplo, el seminario de Beit Jala, del Patriarcado Latino de Jerusalén, es rico en vocaciones, pero muchos canditados se tienen que quedar fuera. La Iglesia no sólo no cuenta con medios económicos suficientes, sino que además es sometida, en algunas de sus actividades sociales y educativas, a impuestos, como si se tratara de una empresa con ánimo de lucro, según el actual régimen. «El seminario es el futuro de nuestra diócesis en Tierra Santa. Los jóvenes que tocan a sus puertas provienen sobre todo de Jordania, pero lamentablemente, a causa de la falta de espacio y de fondos, estamos obligados a mandar de vuelta a casa a algunos», ha explicado Su Beatitud Fouad Twal, durante una reciente visita a Roma. Sobre esto, el Patriarca subraya también que las vocaciones al sacerdocio «proceden todas de estudiantes de nuestras escuelas, por esto también ellas merecen mayor atención y sacrificio».
La escuela católica
La enseñanza escolar representa un desafío prioritario para la Iglesia Latina de Jerusalén. «A través de nuestras escuelas -prosigue el Patriarca- podemos ayudar a las familias a tener jóvenes ricos en fe y capaces, orgullosos de sus raíces. Nuevas generaciones capaces de contribuir a la creación de una sociedad en la que todas las personas, incluidas las minorías, puedan participar en el bien común». En estas estructuras didácticas, por lo demás, estudiantes musulmanes y cristianos «tienen la posibilidad de trabajar y crecer juntos, establecer relaciones verdaderas, que puedan abrir posibilidades inesperadas para el futuro». El desafío para el Patriarcado es ayudar a estas escuelas «a seguir siendo pedagógicamente relevantes, en un ambiente social en rápido cambio. Por esto, necesitamos dotarlas de bibliotecas, talleres, mobiliario, auditorios y campos de juego».
Un nuevo ecumenismo
Esta nueva esperanza ayuda a impulsar también la unidad entre los cristianos de Tierra Santa, que se encuentran divididos según confesiones desde hace siglos, en ocasiones de manera incluso violenta, como la pelea reciente entre monjes greco-ortodoxos y armenios del Santo Sepulcro. Los Patriarcas y jefes de las Iglesias presentes en Tierra Santa, desde la greco-ortodoxa y la católica, hasta la armenia, ortodoxa etíope, o los representantes luteranos y anglicanos, se han unido en un significativo mensaje de Navidad en el que piden a los cristianos volver a lo esencial, su fe en Cristo, para convertirse en heraldos de la paz en las tierras en las que Él vivió. «Tenemos que convencer a los líderes políticos del mundo de que la verdadera paz sólo llegará a la tierra cuando buscamos la voluntad de Dios para sus pueblo..., a través de las palabras y acciones de Jesús», afirman. En particular, los líderes cristianos piden rezar «por el Presidente electo de los Estados Unidos», Barack Obama, «para que él y los demás líderes del mundo vean la urgente necesidad de paz que tiene Oriente Medio y no sólo esta Tierra... Tenemos que ver también la situación en la que muchos están sufriendo en Gaza, a la luz de Cristo, y hacer un esfuerzo decidido para ofrecerles socorro urgente», añaden. Los problemas políticos, de hecho, son el primer problema para los cristiana de Tierra Santa. Como explica Su Beatitud Fouad Twal, éstos se traducen en emigración y abandono. «Es nuestro deseo tratar de eliminar las dificultades que empujan a muchas familias a partir. Por esto hacen falta ayudas humanitarias».
El Patriarcado está dotado de un fondo institucional, mediante el que debe cubrir todos los costes de las propias necesidades. «Para comprender cuánto dinero es necesario, se puede imaginar el Patriarcado como una familia, con más de trescientos hijos y cerca de 150 edificios que mantener».