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Miles de cristianos indios pasan la Navidad en campos de refugiados, o escondidos en la selva
También es Navidad en Orissa
La advertencia de los fundamentalistas de Orissa es clara: «Os mataremos si regresáis». Al menos 50.000 cristianos han huido de sus casas. Cientos han perdido la vida por su fe
Tienda de campaña en el campo de refugiados
de Tikabali, en India
La hermana Primi Vela, religiosa española de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, lleva 36 años en la India. Y desde Bombay, ha visto cómo la persecución contra los cristianos se recrudecía en agosto, tras la muerte del gurú hinduista Swamy Laxmanananda. «Tras su asesinato, una rama fanática del partido Baratilla Janta Party (BJP), la actual oposición al Gobierno, acusó a los cristianos, a pesar de que los marxistas reconocieron el atentado y la Iglesia lo condenó. Entonces -explica sor Primi Vela-, comenzó la gran persecución: Sacerdotes heridos y torturados inhumanamente... A algunos, les ataron y les prendieron fuego; a otros, les desnudaron y les pasearon, atados, por las calles. Muchas religiosas fueron violadas y golpeadas, y salvaron la vida porque huyeron a la selva. Así es como nos hacen pagar a los religiosos lo que hacemos por liberar de la miseria y explotación a los más pobres de Orissa. Les molesta, sobre todo, que atendamos a mujeres, porque dicen que obstaculizamos la voluntad divina, cuestionando así el rígido sistema de castas».
El modus operandi de estos grupos aterroriza. «¿Cómo no sentir miedo cuando ves a un grupo de 600 personas con palos y piedras, dispuestos a lincharte?, se pregunta la hermana Primi Vela. Están llenos de odio, actúan con una crueldad inimaginable».
Las noticias que llegan de los misioneros en Orissa son terroríficas. Cientos de cristianos han sido asesinados (a principios de noviembre, se hablaba ya de, al menos, 500 muertos); alrededor de 15 mil cristianos están en campos de refugiados y más de 50.000 han huido a la selva. «Allí -cuenta sor Primi Vela- tienen que aguantar las inclemencias del tiempo, la malaria y disenterias. Los Gobiernos locales son muy lentos en responder, porque pertenecen al partido BJP. Y mientras, los fundamentalistas siguen lanzando este mensaje a los cristianos: Os mataremos si regresáis».
Los hindúes no son así
Dos mujeres sobre los restos de sus casas
en Kandhamal, Orissa
No es la primera vez que algo así sucede. El nuncio del Santo Padre en la India, el español monseñor Pedro López Quintana, ha visitado estos días España, y ha participado en un programa especial de Ayuda a la Iglesia Necesitada en la Cadena Cope. «Las Navidades pasadas -recuerda-, hubo ataques contra iglesias, colegios, residencias de estudiantes...» Monseñor Quintana, sin embargo, quiere destacar que estas actitudes no son representativas del conjunto de los hindúes. Muchos han acogido en sus casas a cristianos huidos, e incluso, a raíz de la última oleada de violencia, «la primera víctima en Orissa, en agosto, fue una chica hindú, quemada viva en una residencia para estudiantes pobres que dirigía la Iglesia. La quemaron por estar con los cristianos».
Sobre cómo ayudar a los católicos de la India, lo primero, dice el nuncio, es la oración, aunque también hace falta ayuda material para empezar a reconstruir lo que se ha destruido. Además, es muy importante que se hable de esta realidad en Occidente. De hecho, las autoridades indias empezaron a tomarse en serio el problema cuando se empezó a hablar en algunos medios de comunicación extranjeros «Los mismos hindúes, muchos de los cuales no sabían lo que estaba ocurriendo, cuando conocieron la situación a través de los medios de comunicación, intervinieron para frenar la violencia».
V. Gutiérrez
«Nos inclinamos ante vuestra fe»
Benedicto XVI ha mostrado varias veces su cercanía a los cristianos de Orissa, y ha pedido en reiteradas ocasiones a las autoridades indias que pongan fin a las persecuciones. Desde todo el mundo, la Iglesia ha denunciado el silencio de los medios de comunicación frente a esta tragedia. Pero de los múltiples pronunciamientos, destaca, sin duda, la carta que los propios obispos de Orissa dirigieron en octubre a sus fieles perseguidos: «Nos inclinamos humildemente ante vuestra fuerte adhesión a la fe y ante vuestra confianza en Jesucristo como Salvador y Señor. Nos inclinamos humildemente ante vuestra disponibilidad para pasar todo tipo de humillaciones, tribulaciones, e incluso persecuciones por causa de vuestra fe. Oramos con vosotros para que sigáis teniendo la fuerza de Jesús, nuestro Salvador y Señor».