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Benedicto XVI muestra el sentido de la Navidad
Este año, Benedicto XVI tratará de ayudar a creyentes y no creyentes a redescubrir el sentido de la Navidad, que se está perdiendo no sólo por la superficialidad del consumismo, sino también por ese laicismo que quiere acabar con todo signo religioso
El Papa, ante el belén de la Plaza de San Pedro
La mejor oportunidad para ayudar a descubrir el sentido de la Navidad, se la darán a Benedicto XVI las celebraciones litúrgicas que presidirá en la basílica de San Pedro, en el cuarto año de este pontificado. Como es tradición, el Papa dará inicio a la Misa del Gallo, en la Noche Buena, cuando se escuchen las doce campanadas de la basílica vaticana para celebrar la Natividad de Señor. Pero para la opinión pública, el momento más seguido tendrá lugar el 25 de diciembre, a mediodía, cuando el Papa se asome al balcón de la fachada de la basílica para pronunciar su mensaje navideño, impartir la bendición Urbi et Orbi y felicitar en unos sesenta idiomas por la Navidad.
El 17 de diciembre, el Papa ayudó a los fieles a vivir estos días ofreciendo una meditación, en la audiencia general sobre el misterio de Navidad, en la que explicó que «no nos limitamos a conmemorar el nacimiento de un gran personaje; no celebramos simplemente y en abstracto el misterio del nacimiento del hombre, o en general el nacimiento de la vida; tampoco celebramos sólo el principio de una gran estación. En Navidad recordamos algo muy concreto e importante para los hombres, algo esencial para la fe cristiana, una verdad que san Juan resume en estas pocas palabras: El Verbo se hizo carne».
Y añadió: «En la oscuridad de la noche de Belén se encendió, realmente, una gran luz: el Creador del universo se encarnó uniéndose indisolublemente a la naturaleza humana, hasta ser realmente Dios de Dios, luz de luz y, al mismo tiempo, hombre, verdadero hombre». Este misterio, en la Tradición, se ha explicado con el arte, en particular, con el belén y el árbol de Navidad.
Ese mismo día, el Papa alentó a las familias a colocar el belén en casa y en otros lugares: «En el fondo, es un simple y elocuente modo de recordar a Jesús, que, haciéndose hombre, ha venido a habitar en medio de nosotros». Y añadió: «Con el belén, realmente está en medio de nosotros».
El sentido del árbol
El Santo Padre también ha explicado el sentido cristiano del árbol de Navidad, mostrando cómo no se contrapone ni mucho menos al nacimiento. «Con su forma elevada, su verde y las luces en sus ramas, el árbol de Navidad es símbolo de vida que remite al misterio de la Noche Santa», dijo al recibir a la delegación austríaca que este año ha donado el abeto que se yergue en la plaza de San Pedro. «Cristo, el Hijo de Dios, trae al mundo oscuro, frío y sin redención en el que nació, una nueva esperanza y un nuevo esplendor», añadió. Este año, por voluntad del Papa, la madera del árbol será reciclada en muebles de jardín y juegos para las escuelas, como bancos, asientos, etc., que serán decorados por pequeños italianos.
Antes de que comience la nochevieja, el Papa presidirá el Te Deum de acción de gracias por las bendiciones recibidas este año, en la basílica de San Pedro, al caer la noche de Roma. El año nuevo el Papa lo comenzará presidiendo la Jornada Mundial de la Paz, que en este 2009 tendrá por tema Combatir la pobreza, construir la paz. El día de Reyes el Papa también presidirá la celebración eucarística que concluirá con una cabalgata. Clausurará el período litúrgico de Navidad el 11 de enero, fiesta del Bautismo del Señor, bautizando a algunos niños en la Capilla Sixtina.
Jesús Colina. Roma