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Portada del libro
ínea provenientes de países, tradiciones religiosas y convicciones culturales diversos se dan cita en este libro, Dios salve la razón, publicado en Ediciones Encuentro: Joseph Ratzinger, Gustavo Bueno, Wael Farouq, André Glucksmann, Jon Juaristi, Sari Nusseibeh, Javier Prades, Robert Spaemann y Joseph Weiler, se dan cita en estas 200 sugestivas páginas, desde el catolicismo, el judaísmo y el islamismo para recoger el desafío planteado por Benedicto XVI en su célebre Lección magistral de la Universidad de Ratisbona, en septiembre de 2006: «El desafío de ampliar la razón». Allí recordó el Papa las palabras de Manuel II Paleólogo: «No actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios». Todos los autores, desde sus peculiares y diferentes perspectivas, coinciden en proponer un nuevo Humanismo que integre de manera nueva la relación entre fe y razón. La Iglesia católica siempre se ha distinguido, en el diálogo de las culturas, por dar espacio a esta amplitud de la razón tan querida para Benedicto XVI. «Debo confesarle a usted por qué supe que no era sacerdote», le dice el padre Brown chetestoniano al ladrón. «¿Y qué fue?», le pregunta éste. Pues fue que usted atacó la razón y eso es de mala teología.

Portada del libro
Edith Stein es, sin duda, una de las figuras más relevantes y sugestivas de nuestro tiempo; protagonista de vanguardia en una de las etapas más convulsas y dramáticas, acabó sus días en Auschwitz, pero antes se convirtió del judaísmo al cristianismo y Juan Pablo II la canonizó como santa Teresa Benedicta de la Cruz y la nombró co-Patrona de Europa. El filósofo escocés Alasdair MacIntyre publica ahora, en la editorial granadina Nuevo Inicio, algo más que una biografía intelectual de los años previos a la conversión de Edith Stein. Entiende su labor intelectual a la luz del contexto filosófico y social en el que vivió, de su vida práctica, sus amistades, sus implicaciones políticas, su itinerario vital; el resultado es una mirada nueva y abierta que ofrece nuevas luces sobre la Alemania de entreguerras y la relación de Edith Stein con los intelectuales de su tiempo. Quizás es libro para iniciados, pero del mayor interés; especialmente al explicar lo que santa Teresa de Ávila supuso para Edith Stein en 1921: «Íbamos las dos como subiendo a un picacho estrecho muy juntitas, atentas en todo momento a la llamada de Dios», escribe. «Cuando todavía era atea -leemos-, encontró en la librería a la que solía ir un ejemplar de los Ejercicios espirituales de san Ignacio. Al principio, sólo le interesó como un estudio de psicología, pero enseguida se dio cuenta de que no era algo para leer, sino para hacer».
M.A.V.
© 2006. Alfa y Omega, Semanario católico de información. Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid