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Asesoría Familiar Integral
El valor de una mediación a tiempo
Lo más sencillo y lo más lucrativo sería para AFIN (Asesoría Familiar Integral) tramitar divorcios, pero sus miembros, abogados, psicólogos y psicopedagogos, apuestan por buscar la reconciliación de las parejas y lograr así que las familias se mantengan unidas

En esta Asesoría Familiar Integral (AFIN) -explica doña Begoña Jiménez, hija del mentor del proyecto y una de sus miembros-, «nos mueve la pasión por la familia, que es nuestra primera y más importante sociedad a la que pertenecemos, y es una manera de poner nuestro granito de arena en el empeño por mejorar nuestro mundo. Mi padre, mentor de este proyecto, decía que sólo con que consiguiéramos ayudar a una familia y lograr que no se separara ya habría merecido la pena el esfuerzo. Él creía y amaba a la familia y lo que representa, y los que estamos ahora al frente de AFIN también».
A la vista de los casos con los que trabaja este gabinete de mediación, es posible salvar a más de una familia de la ruptura inmediata. Así lo explica Begoña Jiménez: «Lo cierto es que la mayoría de los casos, más o menos incrédulos, que nos llegan tienen la voluntad de arreglarlo o de intentarlo, por lo menos. En casi todos de fondo, y como una cantinela, está la separación y el romper porque llevan mucho tiempo conviviendo con el problema. Pero creo que se está tomando conciencia de que la separación o el divorcio no son la solución a los problemas, son la consecuencia de no haber sabido gestionar las crisis».
Impulsados por el lema de que atravesar una crisis no conduce directamente al fracaso, en AFIN creen, tal como subraya doña Begoña, «que no hay que dar nada por perdido. La vida familiar tiene diferentes etapas de crecimiento y éste se puede dar precisamente por medio de las crisis. De grandes males pueden salir grandes o mejores bienes». De hecho, añade, «la mayoría de las parejas se reconcilian, y no solamente eso, sino que, además, gracias a las crisis encuentran herramientas e incluso valores en ellos mismos que antes desconocían».
«AFIN trabaja de muchas y distintas maneras, según los casos, pero, sobre todo, con la caridad»: así resume Begoña el principio que mueve a los profesionales de este despacho a buscar todos los caminos posibles para conseguir un acercamiento de las parejas. Para que recapaciten y se den una segunda oportunidad. Begoña sostiene que, «en la sociedad de hoy, no se tiene caridad con la familia. Cuando un miembro de ésta se rompe, acto seguido se le juzga e, inmediatamente, por consecución, se rompe con todo el núcleo familiar, como si esto tuviera que ocurrir porque uno de los miembros entrara en crisis. No se tiene caridad con la familia. En AFIN pensamos que ésta no tiene por qué pagar las consecuencias del padecimiento de uno de sus miembros».
Cuando se produce la ruptura de una familia, son los hijos quienes suelen llevarse la peor parte. Precisamente por su vulnerabilidad, psicólogos de AFIN tratan con ellos sobre sus problemas, aunque, señala doña Begoña, «en general la atención se realiza a través de los padres, dándoles soporte y gestión en los problemas, y también enfatizando en ellos las conductas que ayuden al progreso del niño. Si, finalmente, los padres se separan, les ayudamos a mantener y fortalecer los vínculos con sus hijos, y a minimizar las consecuencias que la separación puede tener en ellos, para que dentro de la separación exista el máximo nivel de coherencia».
De AMAC a AFIN
La idea de crear AFIN surgió del padre de Begoña, un abogado católico que, aunque no se dedicaba a asuntos legales relacionados con las familias, veía cómo compañeros de profesión trataban esos temas y, consciente del mal o bien que se puede hacer desde la profesión de abogado, desarrolló el proyecto. Al principio, lo que era Ayuda a Matrimonios en Crisis (AMAC) funcionaba como ONG, pero el padre de Begoña se dio cuenta de que debía profesionalizarlo para que fuera realmente eficaz. Actualmente, y de momento, explica Begoña, «no estamos obteniendo beneficios, los cuales están previstos; ahora bien, el proyecto no está pensado para enriquecernos. En ese caso, el planteamiento sería otro».
V. Gutiérrez