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Habla el Papa
Responsabilidad apostólica

(A la diócesis de Roma)
Debemos saber dar razón de Cristo en nuestra existencia cotidiana. Su presencia es un don que debemos saber compartir con todos. El encuentro con Cristo renueva la existencia personal y nos ayuda a contribuir a la construcción de una sociedad justa y fraterna. Como creyentes, podemos dar una gran contribución también para superar la actual emergencia educativa. Cuánto más útil es que crezca la sinergia entre las familias, la escuela y las parroquias para una evangelización profunda y para una animosa promoción humana.
El año se cierra con la conciencia de una crisis creciente, que pide a todos más sobriedad y solidaridad para venir en ayuda de las personas y de las familias con dificultades más serias. La comunidad cristiana se está ya empeñando, y sé que Cáritas y las demás organizaciones benéficas hacen lo posible, pero es necesaria la colaboración de todos. Aunque en el horizonte van apareciendo sombras en nuestro futuro, no debemos tener miedo. Nuestra gran esperanza es la vida eterna en la comunión de Cristo y de toda la familia de Dios. Esta gran esperanza nos da fuerzas para afrontar y superar las dificultades en este mundo.
(A los jóvenes)
No tengáis miedo de la tarea apostólica que el Señor os confía, no dudéis en elegir un estilo de vida que no siga la mentalidad hedonista actual. El Espíritu Santo os asegura la fuerza para dar testimonio de la alegría de la fe y de la belleza de ser cristianos. Las crecientes necesidades de la evangelización requieren numerosos obreros en la viña del Señor: no dudéis en responderle con prontitud si Él os llama.
(31-XII-2008)